De cómo cuidar a tu comunidad.

De cuando las herramientas se convierten en comunidades: un ejemplo de perseverancia y gusto por un proyecto en el que escuchan a las personas y les piden, constantemente, su opinión.

Supe de la existencia de Postcron apenas en el 2011. Lo encontré justo a tiempo porque desde hacía mucho andaba en la búsqueda de una herramienta que me ayudara a programar estados de Facebook. Postcron me gustó por sencilla y funcional. No había que pedirle más, y sí, era gratis (lo sigue siendo). Pero a medida el tiempo avanza, las necesidades y las herramientas también lo hacen, éstas evolucionan. Yo trabajaba en varias cuentas en las que no me podía tardar más de un minuto, tenía que prevenir el quedarme sin computadora, luz o internet y hacer uso de esta herramienta constantemente.

Pronto, le empezaron a poner precio a algunas características de Postcron. Por ejemplo, era gratis utilizarlo y programar 10 estados pero si pasabas de los 10 estados tenés que pagar una suscripción mensual. Hasta eso, la suscripción mensual era muy atractiva, eran $3usd al mes y aceptaban Paypal. Como Postcron ya se había convertido en una herramienta esencial para mí, no dudé en invertir en esos $3usd.

Lo mejor vino después, me desuscribí del servicio y una persona detrás del servicio me mandó un mail preguntándome que había notado que me desuscribí, que si él podía hacer algo extra por mi. Fue una situación muy extranha, estoy acostumbrada que al momento de desuscribirte de lo que sea, te aparezca una página equis, cero personalizada y en automático para todos. Con ese mail, Postcron se había convertido en un servicio, con alguien detrás, pendiente de lo que pasa o de lo que los clientes piensen del mismo.

A los meses recibí otro mail de la misma persona, preguntándome si había algo que me gustaría agregar para que volviera al servicio. Me gustó la manera en que esta persona está detrás, intentando recuperar a los clientes, recordándote que Postcron está ahí, esperándote y dispuesto a escuchar lo que tenés para decirle. Esto que escribo pasó hace algunos meses. Ahora tuve la oportunidad de meterme de nuevo a su página y su comunidad fue más allá.

Cuando me volví a meter a Postcron, vi un nuevo diseño, la herramienta agradable y funcional sigue ahí con un agregado. Me enviaron un email de bienvenida. El mail de bienvenida, entre otras cosas, me da un consejo y al mismo tiempo lo cumple. Aconseja a las marcas que no hablen de sí mismas todo el tiempo, sino que ofrezcan información y diversión a sus lectores. Aquella herramienta del 2011 que de por sí ya era esencial y funcional, ahora se ha convertido en una fuente de recursos y consejos. Talvez yo no trabaje todos los días con Facebook pero al menos tengo presente que si llegara a necesitar administrar mis estados de Facebook, de nuevo, acudiría a Postcron.