¿Dónde están los textos gratis?

A veces tengo esa sensación que he llegado tarde a muchas partes y que me pierdo las cosas gratis o, por lo menos, su mejor época.
En realidad ya no sé si hay demasiadas personas en la ciudad o si de verdad las cosas gratis son del interés de todos, digo, no todo lo que es gratuito entra en las categorías que le interesa a las personas pero como que el hecho que sea gratis hace que te interese.

Dicen las historias de ultratumba que solían prestar libros para que leyeras durante tu viaje o que hay un día en que todo el mundo sale a dejar sus libros tirados para que los encontrés, pero son historias sin confirmar.

Libros gratis el día del libro.

De estos si me quejo amargamente. Seguramente habrán leído alguna vez que hay un evento que se hace en todos lados en los que salís con toda la bondad del mundo a ofrecer los libros que ya no leés, gratuitamente, a las personas que quieran leerlo. Lo dejás en lugares públicos, paradas de buses, plazas, parques, banquitos, etc., para que las letras no se queden encerradas en tu cuarto, sino que fluyan. Todo suena bien bonito pero no sé si la gente que vive cerca de mi no lo hace o simplemente yo llego tarde a buscar los libros. He salido a dejar solo tres libros, pero nunca he visto uno que esté ahí disponible para que yo lo agarre… es más, no he visto uno que a lo lejos esté alguien agarrándolo. u_u

Minilibros del metro.

Eran los primeros días que yo había llegado a la Ciudad de México para estabilizarme y en una de las estaciones del metro noté un cartel que decía que TODOS LOS DÍAS habrían nuevos folletos para leer mientras viajabas en el metro. La única condición que te ponían era que cuando lo terminaras de leer o que cuando terminaras tu viaje en el metro, lo dejaras en el estante de la estación de metro en la que ibas a salir. De los 23 meses que estuve viviendo en el Distrito Federal, tan solo una vez encontré un folleto para leer durante mi viaje. Como diría #lamamádeQueith, fue la primera, la única y la última vez que supe de ellos. Otras veces que buscaba no había nada para leer, estaban los estantes vacíos o simplemente me llevaba mis 100 anhos de Soledad… a veces era difícil porque iba parada en el viaje, pero, pues, adelanté mucho. El único folleto que les menciono que alguna vez encontré, fue uno que trataba sobre el aborto, cuando estaban hablando de esa ley en México. Era tipo cómic y el último cuadro decía la protagonista: ¡Mamá! Ya sé lo que voy a hacer con mi bebé… y se acababa el relato. Después busqué dónde colocarlo para que alguien más lo leyera, pero después no volví a ver ningún tipo de folletos, ni siquiera otro que fuera informativo como el del aborto.

Periódicos gratis en el Burger King.

Según en el Burger King también ofrecían ciertos textos gratuitos para hacer tu estadía más cómoda, estos textos eran los periódicos del día.

Alguna vez pensé que quizás yo nunca encontraba porque iba algo tarde y, porque claro, no iba siempre al Burger King. Pues resultó que no importaba la hora, visité la misma sucursal en las manhanas, en los mediodías, en las tardes y noches y nunca vi un periódico gratuito del Publimetro en el estante de los periódicos gratis.

Miniperiódicos gratis en el metrobús.

Estos tuve la suerte de verlos alguna vez, tres para ser exacta. Eran los primeros días de Diciembre de 2011 y yo tenía que viajar en las manhanas para llegar a tiempo a Polanco. Creo que la suerte no fue por verlos en sí, sino que la suerte iba desde vivir por donde quería y muy cerca de una de las estaciones de metrobús más concurridas de la Ciudad [aunque cuando me tocaba viajar temprano todos los días, no sentía que fuera una suertuda], este periódico empezó a distribuirse gratuitamente en las estaciones de metrobús más concurridas, como para que el mensaje sí llegara. Incluso, traía una leyenda que decía que el periódico costaba $5mxn pero era gratis para los que viajaran en el Metrobús. Como la mayoría de noticieros, éstos traían 80% política y 20% datos, noticias, eventos culturales pero servía para leer en el camino, así que no me quejo.

Después ya no fue tanto problema eso de leer porque tuve mi primer iPod gracias a @yosora y me distraía escuchando música, podcasts o radio. Ahora, he ido comprando varios libros ligeros y, finalmente, el Kindle que me regalé de cumple, por lo que buscar un libro para el viaje ya no es problema.

Solo espero que todos los folletos, minilibros o periódicos gratis no terminen siendo parte de un cuarto con torres de papeles, digo, si se van a adelantar a quitarme los textos gratis, por lo menos, compártanlos. Just saying.

Howto: Salvarse de un robo. II

Lastimosamente, esto de los robos es el pan de cada día y la verdad ya ha habido muchas veces que me he salvado de robos… no sé si salvarme salvarme o habrá sido paranoia mía inventar que me iban a asaltar, matar, descuartizar y vender como chicharrón para pupusas de arroz pero más vale prevenir que lamentar. Continue reading