Mi familia solía ser grande.

Golden heart :) #jewelrySiempre que quiero ver al futuro o hablo acerca de él digo & me repito que quiero tener una familia grande. Pero en realidad, siempre he sido parte de una familia grande, sólo que hasta ahora vengo a darme cuenta. Antes no tenía tanto uso de razón (y si soy sincera, pues todavía no mucho) pero remembrando me doy cuenta que mi familia siempre ha sido grande.

Tengo un leve recuerdo que del anho 1997 – 2003 viajábamos una vez al mes al Oriente del país a visitar a mi bisabuela, mi mama Eva, en Usulután nos reuníamos & siempre era de estar celebrando todo & nada, con estar juntos bastaba. Ahí aprendí a andar descalza en la tierra & aprendí que las “tabujías & presas” son una gran cosa. En la casa de mama Eva me enamoré de los cocos & las vacas. Desarrollé mi miedo a los caballos & los gusanos.

A las reuniones familiares asistíamos: mama Eva (mi bisabuela), papa Julio (esposo de mama Eva), a veces mama Ana (mi abuela), tía Tita & su esposo Pablo, tía Betty, mi mami, tía Loli, tío DavidClaudia & Celina (hijas de mi tía Tita), Mónica & Rony (hijos de mi tía Betty), Edwin, Mario & Kelly (hijos de mi tía Loli)… Michelle (hija de Claudia) & finalmente yo.

Aun siendo tantos, no somos todos… recuerdo que el Pablo nos llevaba siempre, varias veces me he reido porque pasa algún picap con el famoso letrerito de “se hacen viajes” pues nosotros nos íbamos en un picap de se hacen viajes & era uno de los mejores viajes que cualquiera puede tener. Casi siempre íbamos atrás con mi tigre (que es una frazada bien gruesa) & cuando íbamos por el puente del río Lempa, a veces comíamos pupusas, a veces nos bajábamos a banharnos… pero a esa hora íbamos llorando por llegar, el sol era matador. 😐 Antes de llegar a Usulután teníamos nuestra ceiba marcada, ahí hacíamos una parada, almorzábamos & desbebíamos 😆

A tan sólo una cuadra de la casa de mama Eva teníamos que pasar un riíto, era como el famoso listón de la meta de llegada, a veces con mis primas salíamos corriendo desde ahí para ir a abrazar a la abuela. En frente de la casa de la abuela pasaaaaron miles de “primos” en caballos & carretas saludándonos & gritándonos ajoooooi primaaa! Nunca los reconocí.

La vida en la casa de la abuela era comer & dormir en hamacas. Incluso la frase célebre de los Larin es: “Preferimos morir de una hartada que morir de hambre”. Comíamos increíblemente mucho. En la tarde el vasil era ir a bajar mangos a la casa del Nelson, bajar maranhones de la casa de mama Eva & después irnos a dar un chapuzón a la presa que estaba en medio de la cocotera. ¡Una gran cosa! A veces seguíamos la ruta de la presa & pasábamos por unos lugares medio raros, siempre me dijeron que ahí salía la sigüanaba. Y encontrábamos semilla de paterna. Un manjar al paladar.

Cuando eran las 5:30pm nos despedíamos, yo lloraba a mares porque ya no iba a ver a la abuela ni a la Michelle… a papa Julio lo quiero, pero nunca fui buena para desarrollar amor por los hombres, asaber porqué… los últimos meses para regresarnos era una odisea, llovía mucho & siempre nos mojábamos & se mojaban los mangos… recuerdo una vez que yo venía enferma… estaba lloviendo bien feo & mis primas en la parte de atrás empezaron a gritar 😐 quesque un alacrán se había inflitrado entre los viajeros.

 

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