A tomar mejores decisiones se ha dicho.

Dicen que no es bueno mirar atrás, nunca, pero estos días me di la tarea de hacerlo y no con el afán de regresar a lo que era o tratar de recuperar mi yo del pasado, sino para ver cómo empezaba a evolucionar, cómo había cambiado y para darme una pista de cómo seguir hacia delante. No siento que he dado un paso atrás, no. Solo volteé mi cabeza para fijarme si sí era el camino correcto o empezar a cambiar la dirección de mi camino.

Golpe tras golpe.

Algo así empezó a pasar. Poco a poco se empezaban a cerrar círculos de los que yo había planeado que duraran más. Siempre veía alguna manera de tratar de rescatar, dar soluciones, pero no era solo cosa mía. No debía estar ahí, no debía estar con ellos, no debía perder mi tiempo en ello. Me dolieron muchas cosas, porque pensé que sí las quería y que sí iba a luchar por ellas por un largo plazo. No sucedió. Me seguía aferrando a mis 3 planes, a mis 3 objetivos, pero por más que intenté y quise e hice, “no más no”. Dolió.

Recaída corporal.

¡Hice un viaje de un mes y mi mente estaba lista para comerse al mundo! Lastimosamente, la mente no lo es todo. El cuerpo a veces te pide un descanso. El mío me avisó que no lo estaba cuidando bien. Vinieron los dolores de cabeza, vinieron los dolores de coxis, la gripe, el no poder respirar, el no poder dormir, el no puedo mover el cuello, el se me dobló el pie, el mi hueso me duele, el no me puedo levantar, el me arden #lojojos, el me están llorando, el no puedo hablar, el me arde la garganta, el regresé la comida… y muchos y muchos más. Aclaro, no fueron críticos dolores, pero fueron. ¿Y qué hacía yo? Nada más que esperar recuperarme y mientras tanto, empezar a idear planes, nuevas metas. Como dije, mi cuerpo estaba cansado, mi mente podía seguir trabajando. Y lo siguió haciendo, ordenando, mapeando, creando, agendizando, priorizando.

Bueno, ¿ya’stuvo, veá?

Ya era demasiado tiempo que cuerpo no quería estar al 100. ¿No le di un buen descanso o simplemente se acostumbró a descansar? Meh, no importa, empezás ahora porque YO soy tu dueña y YO lo digo. Si hace falta tomar un descanso de 5 minutos para ponerme gotas, sonarme, untarme cremitas, tomaré descansos pero empezás a trabajar porque lo digo y punto.

Seré lo mejor que te pasará en tu vida.

Me dormí de madrugada, sintiéndome enferma pero con la cabeza en alto. Entonces, me dormi con la promesa de: no me importa cómo me sienta, me levanto a la hora que dije porque me levanto. Dicho y hecho. Pero, para todo esto, no era necesario solo levantarse así, sino que tenía que tener un propósito. Mi propósito del día fue ser lo mejor que le pasara en sus vidas a las personas que iba a conocer. No quería menos. Fue tanta la actitud, fue tanto el coraje, la garra de hacer las cosas bien desde ya y no quedarme en pausa más, que transmití toda mi seguridad y toda mi alegría a los que me vieron hoy.

Esfuerzo latente.

Tanto me la piqué que dije: sí camino 2 kilómetros en tacones. Admito que eso fue un pequeño error. Pero los caminé, quiobo.

Fuiste lo mejor que me pasó en el día.

Al ir con las ganas de ser lo mejor que les pasará en sus vidas, iba con ganas de marcar a las personas, pero la vida es tan bonita que ella es la que te marca al final.

Una idea, iba en vestido, tacones y pelo planchado, me sentía bonita. Estaba en la parada del metro y pasó el metro, pero que va para el otro lado. Se subió un niño y se me quedó viendo impresionado y buscó su asiento. Ya no lo vi, luego, más adelantito empiezo a ver que se asoman los ojos del mismo niño, se me quedó viendo, siempre abriendo muchos los ojos… luego, poquito a poco, empieza a sobresalir su manita izquierda y la empieza a agitar, ¡me dijo hola!

Cuando empecé a mover mi mano para decirle hola, le sonreí. ¡No te imaginas la cara de alegría del niño! ¡La sonrisa que me regaló! ¡El brillo de sus ojos! Se paró de su asiento, me siguió agitando la mano y le dijo a sus papás que yo le había dicho hola y sus papás me sonrieron. Le di apenas una sonrisa y un agite de manos y el me brindó todo lo más preciado que tiene.

Definitivamente, no hubo cosa más feliz en mi día. Ahora sí creo que una sonrisa lo puede todo. Y no lo digo por la mía, sino por la que el me regaló.

Mi siguiente meta.

Estoy en período de pruebas y de cambios. Por el momento, quiero terminar 3 escritos hoy. Con mi buena voluntad y mi esfuerzo, mi vida empieza a cambiar desde el lunes, bueno, que ya empezó, intentaré el mundo porque sea así.

Cambio de carrera, también, le digo adiós a las ingenierías y le digo hola al negocio de la familia.

Otra de mis metas, es recibir a la reina de mi vida pronto en casa y tratarla como mejor se lo merece, quizás y eso ya no es meta, sino que proyecto, porque será pronto. Y conquistar lo que me toca conquistar y alcanzar lo que quiero alcanzar.

Conclusión.

Ahora me doy cuenta que la vida siempre me estuvo diciendo: esos son caprichos, no te vas a beneficiar con eso, no te vas a sentir feliz con eso. Y, la verdad es que no, fueron muy buenos comienzos, no lo negaré, aprendí mucho pero creo que ya empiezo a ver más claro para dónde va todo esto.

Me sigue alegrando mucho que soy capaz de desatarme a lo que ya no es necesario.

Ya sé que quizás y estos no terminen siendo mis planes de vida, como siempre, una cosa proponer y otra disponer, pero esto es lo que propongo y trabajaré para que sea lo que dispongo.

Si no, yo sé que lograré ver cuando evolucionar… de nuevo.

Sigue leyendo 50 por Katherine Montero .

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