Mis amigos y las pupusas rulean.

Explicar qué eran las pupusas era tan difícil sin tener imágenes cerca. Pero mis amigos son geniales y probaban las pupusas por ellos mismos en la Feria de las Culturas amigas de la Ciudad de México.

En el intercambio cultural una no sabe muchas veces cómo explicar algunas cosas. Recuerdo los primeros días cuando me preguntaban cuál era la comida típica de El Salvador e intentaba explicar lo que era una pupusa cuando no tenía Google Images cerca. ¿Cómo podés decir que una pupusa es como una tortilla con comida adentro que no está frita si las tortillas aquí, para empezar, son igual de delgadas que una cartulina? Muchas veces se me quedaban viendo con cara de ¡juat! cuando les decía que una tortilla tenía comida adentro.

Poco a poco empecé a explicar que los materiales eran distintos, que las tortillas allá son gruesas, que el queso no era igual, que el chicharrón no es parecido al de acá, que los frijoles son de distinto color y sabor. Una de las personas a las que me costó más convencer fue a David. Él se crío en un lugar dónde si no hay queso, viajás 20 minutos y casi que te lo hacen en ese instante. Intentar explicarle y hacerle entender que no había ningún queso como los quesos de allá fue la misión del 2011.

Fue hasta que fuimos a la Feria de las Culturas Amigas de la Ciudad de México, en el 2011, que probó unas pupusas hechas aquí con manos e ingredientes de El Salvador que me dijo que tenía razón, que saben muy distinto y que estaban ricas. Fue el primer paso. Después supimos que una senhora abrió su restaurante salvadorenho en La Condesa y fuimos a comer ahí. Después, el día del partido me dijo que le llevara pupusas para cenar. Aunque aposté 3 pupusas ese día en el partido México – El Salvador, preferí llevar la cena a casa que llegar a tiempo para ver el partido.

Esa Feria de las Culturas Amigas de la Ciudad de México se celebra cada anho. Ahí como en Mayo del 2012, yo ya estaba viviendo en Querétaro y terminando mi ciclo de la Universidad, por lo que estuve llena de tareas, de repente me empiezan a llegar notificaciones en mi Tweetdeck de mis amigos que viven el Distrito Federal que habían ido a probar las pupusas al puestito de El Salvador y que les habían gustado, que estaban bien ricas, me mandaban fotos del puestito y me decían que se habían acordado de mi cuando veían el stand. Esos días fueron como que el éxito rotundo. Realmente me hizo feliz el hecho que mis amigos descubrieran por sí solos que lo que yo les decía de las diferencias era cierto y ¡lo mejor! ¡les gustaron las pupusas!

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