Pateando uvas en La Redonda, Querétaro.

El 2011 le vi los pies morados a Mari y me contó que había ido a patear uvas. Cuando me contó lo que se sentía me emocioné, pero me emocioné el triple cuando me dijo que fuéramos. ¡PATEÉ UVAS POR PRIMERA VEZ EN MI VIDA! 

Hace pocos días tuve la grandiosa oportunidad de ir a patear uvas por primera vez en mi vida a un viñedo de Querétaro que se llama La Redonda. El anho pasado supe que se podía hacer eso gracias a Rich & LaMarimer. Este anho, aprovechando que vivo más o menos cerca, me jalaron para que fuera y la verdad estuvo bien chivo.

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Bueno, no todo estuvo tan chivo, el transporte me falló. A ver, explico. Cuando voy a Cadereyta, generalmente voy con David, y nos movemos en día de semana cuando no hay casi nadie en el camino, todos están trabajando, nadie está esperando el bus, por lo que se tarda una hora, más o menos. Esta vez sí iba cerca de Cadereyta pero se tenía que ir por otra ruta, iba sola, era fin de semana y era época de patear uvas, por lo que el tiempo de mi viaje se triplicó, creo. El busito iba haciendo parada por todas partes y llegué casi al final del día.

De todos modos, lo que viví en ese ratito estuvo chivo porque era algo que nunca jamás en mi vida había hecho y sí estaba emocionada.

Siendo feliz en los vinhedos :D

Este era más o menos el paisaje, enfrente de lo que se ve habían mesitas y gente disfrutando música, comida, vino, gritándole a su hermana que besaran al tipo que no les gusta y pidiéndole al público que les gritaran BESO BESO BESO. Pero al fondo son todos las siembras de uvas. En varias hileras podían verse los racimos de uvas con la forma con las que las dibujamos desde chiquitos y no todas destartaladas como se ven el super. No en todos se veía porque digamos que a los que toman en tour que ofrece La Redonda les dan permiso de cortar su racimo, entonces varias partes ya estaban sin uvas pero me fui a otro lado en donde sí habían y me tomé foto.

Posando con el racimo de uvitas. :D

Están bien hechitas, hasta parecen dibujadas de lo bonitas que se ven. Saben ricas, por cierto. Entre las actividades del evento estaban: regalarte una copa de vino a la entrada, el tour de el vino en el vinhedo, los espectáculos musicales en el kioskito y PATEAR UVAS OF COURSE. Yo iba más emocionada por patear uvas que por otra cosa así que cuando Mari preguntó así de ¿Quién de los 6 quiere ir a patear uvas primero? Levanté mi mano como toda una buena estudiante que quiere responder primero la pregunta. _o/

Creo que no era la única emocionada porque había cola para subirnos y nos subían en grupos y solo nos dejaban dar las vueltas (me quejo no porque haya tenido otra oportunidad de hacer sino porque Rich y Mari me contaron que el anho pasado en otro vinhedo no ponían tiempo y era de forma cuadrada la plataforma para patear, por lo que no dabas vueltas sino que “trotás encima de las uvas” para aplastarlas) y rápido te bajaban, era de 4 vueltas y bueno, ya bájense, ya fue mucho. ):

Uvitas a patear cuando acaban de nacer :3

Entonces lo que hice fue aprovechar el momento y patear las uvas nuevas para sentir la mejor experiencia posible. Debo ser sincera, yo fui feliz pateando uvas. Se siente genial, solo me imagino que se podría sentir similar si me pongo a patear papel protector de burbujas en mi casa. Ah, no es tan resbaloso, o al menos no lo sentí así porque me enfoqué en patear las uvas nuevas o enteras o racimos enteros. Si hubiera pateado las otras, probablemente no hubiera sentido tan genial y me hubiera caído. LOL.

Fe y legalidad de mi primera vez pateando uvas :3

Y como la mayoría de uvitas nuevas las ponían en medio, por ahí me iba yo. Aproveché que la cámara tiene una función de tomar muchas fotos seguidas y se la activé antes de subir para que “tomara todo el recorrido” pero esta fue de las pocas rescatables de cuando me subí a patear las uvas. Anyways, con la foto doy fe y legalidad de que ya pateé uvas. 😀 Al casi terminar el día, pasó algo bien bien genial que yo ya no me esperaba. Cuando caminé por detrás de las mesas, no recuerdo para qué, vi una flor de izote a lo lejos, ¡se me hizo tan raro ver uno ahí!

Flor de izote en los vinhedos La Redonda.

Pero la verdad qué me parece rarosi hasta enfrente de mi anterior casa había uno y yo nunca lo había notado cuando ya llevaba 10 meses ahí. Hahaha. Cuando vi esta flor de izote en el vinhedo me acordé de cuando mamá llegó a México y vivimos la aventura de comer la flor de izote de la colonia. Realmente, este paseo no pudo haber terminado mejor. Disfruté un montón, hice cosas que nunca, vi a mis amigos de nuevo y conocí a sus amigos de la infancia… ah, sí, comí quesito, pizza y tomé vino (no del que pateé, espero).

Gracias por un día genialoso @LaMarimer, @Rich_R4, @AlexeivToroi, Paulina y Carlos. n_n

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