Lo que te hace sentir la lluvia.

Soy fanática de escuchar música. Es mejor escuchar tipos rockeando que vecinos moviendo muebles, por ejemplo.

Cada vez que voy a estar frente a la computadora por un largo período de tiempo me gusta ponerme mis audífonos y alejarme de todos para terminar de hacer mis cosas tranquila, en paz.

Poner mi música y que el iTunes DJ me la elija (es que van haciendo como un estudio del tipo de música que escucho a tales horas y tales días y más del 90% de veces sus recomendaciones son acertadísimas).

Pero hoy no pasa eso, hoy es distinto. Hoy llueve, hoy me quité los audífonos y hoy me senté en el sillón de la sala a tipear un rato.

Me he dado cuenta que la lluvia es el símbolo puro del romanticismo para muchas personas. Muchos desean el típico beso bajo la lluvia o que salgás corriendo de un lugar cuando esté lloviendo y te sigan hasta que llegués con bien.

Yo pensé que quería el beso bajo la lluvia, que era igual de romántica que todos, pero la verdad es que no.

Una vez estaba en una de esas pláticas típicas de niñas con mi hermana y me contó de su primer beso, era el típico beso bajo la lluvia. Me dijo que fue tan asqueroso porque no sabía si era lluvia o baba y como ella no sabía distinguir, porque era el primero, le da risa recordar y pensar que eso es lo que consideran romántico muchas personas.

La lluvia de ahorita no me hace ser romántica, simplemente me hace recordar de muchas cosas que me han sucedido con la lluvia.

Por ejemplo, eso de sentirte mal, salirte corriendo de un lugar y que alguien te persiga me ha sucedido, no un amor, sino mi mejor amigo y creo que eso es como que el éxito rotundo.

Hoy, salí con mi mejor amiga a un centro comercial, cuando nos retirábamos y buscábamos el parqueo, empezó a llover un poco, nos fuimos corriendo, saltando y carcajéandonos bajo la lluvia. Recordando cómo nos divertíamos cuando teníamos 15 y cuando todos sabían que donde estaba la una, estaba la otra.

No he recibido besos bajo la lluvia, pero he recibido inmensas pruebas de amor bajo ella y creo que éstas anécdotas tienen más valor.

Sigue leyendo 50 por Katherine Montero .

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