Cuando muestran lo peor nos hacen sentir mejor.

Hay una razón por la que la mayoría de personas no consulta a su médico regularmente: la publicidad. Tanto la local como la general. La publicidad de médicos está mal hecha. Siempre muestran lo peor para hacernos sentir mejor.

Cada vez que preguntaban qué podríamos mejorar en un plan de gobierno, de esas pláticas que salen cuando uno está intenseando con sus amigos y la política, yo siempre proponía la medicina preventiva. Sentía que la mayoría de las personas solo iban a curarse cuando entendía que hay otras maneras para prevenir enfermarse que están mejor que estar esperando a que una enfermedad te tire a la cama.

Creo que parte de pensar esto era porque había visto lo mismo pero en el plano espiritual.

Personas que nunca están en paz, que nunca están felices o que nunca están conformes con nada y cuando viene un problema se acuerdan que Dios viene en edición aspirina.

Después me di cuenta que pasa lo mismo con los seguros, con las leyes, con los dentistas, con los ginecólogos, con las estilistas. Casi ninguna persona se hace cargo de todas estas cosas antes de sufrir un problema, sino después, cuando pocas veces se puede salvar si no es con una fuerte suma de dinero y mucho tiempo de recuperación.

Si yo entendía que todos podíamos estar mejor y hacer de ese estado algo permanente, ¿por qué la mayoría de veces esperamos a que pase algo grave para poder sanar lo que sea que nos ocurra?

No visitaba El Salvador desde Diciembre de 2010, estaba preocupada porque cada año me iba a revisar los dientes. Podría ser una limpieza lo único que necesitaba pero la visita al dentista era anual.

Yo estaba a punto de cumplir los 2 años de no visitar un dentista y estaba que me moría de la angustia pensando en las bacterias que podrían estar naciendo en mi boca. Cuando llegué el dentista me felicitó porque no había mucho trabajo por hacer aún teniendo 20 meses de no ir.

De hecho, solo tuve un tratamiento de 4 sesiones, pero eso no es lo importante. Lo importante es que yo me sentía angustiada y por eso asistí.

Al final de la revisión, el dentista me mostró una presentación sobre lo que él había hecho como para que confiara en los nuevos procedimientos.

Ahí fue cuando supe el porqué la mayoría de veces esperamos a que pase algo grave para poder sanar lo que sea que nos ocurra. La palabra clave de la pregunta anterior es “grave”.

Siempre esperamos lo grave y si no es grave, sentimos que aquí no pasa nada. El problema no es la prevención ni los síntomas ni la enfermedad, el problema es que pensamos que no estamos enfermos por lo que nos muestran.

Me puse a pensar que yo me angustio cuando no voy al dentista una vez al año, pero cuando vi su presentación con imágenes horrorosas de dientes putrefactos, casi que de color verde y todos picados me di cuenta que la gran mayoría de personas no se atiende hasta ver una imagen así en sí mismos o hasta que se les quiebra una pieza por cualquier razón.

La publicidad de médicos está mal hecha. Siempre muestran lo peor para hacernos sentir mejor.

¿Qué pasaría si en lugar de mostrar esa imagen horrorosa mostrasen algo como una muela bonita con un puntito café con la leyenda “si tienes esto es URGENTE que visites al dentista”?

No solo te ahorrarías fuertes dolores de muela en invierno sino que ahorrarías una fuerte cantidad de dinero al tratarte periódicamente pequeños síntomas. Esta publicidad es apenas la que ellos localmente distribuyen, ya no digamos la que se propaga por grandes medios como la televisión.

Esos que aunque las letras chiquitas digan “visita al dentista frecuentemente”, el mensaje que se le está dando al humano promedio es que si tenés gingivitis, si tenés sensibilidad o si tenés sangrado lo podés arreglar fácilmente cuando cambiás de pasta dental.

Siguiendo con esta filosofía de cuidarte a vos mismo periódicamente, es más difícil que nos lleguemos a enfermar o sentir mal o a caer en cama, pero si llegara a pasar, por lo menos tendríamos la seguridad que nuestro cuerpo va a responder inmediatamente ante una enfermedad que realmente necesite medicina.

Sigue leyendo 50 por Katherine Montero .

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