La importancia de tener un lugar llamado MI CASA.

Era el momento de dejarla ir, aún así, intenté hacer todo lo que pude para recordarla que no importa lo que pasara, esta es su casa y nosotros la íbamos a estar esperando siempre.

Antes de la esterilización de Cedrita no la dejábamos salir por ningún motivo de la casa. Eso no significaba que no se desesperara y lograra salirse. De ahí sale uno de los mejores chistes de la casa respecto a la Cedra. Y es que siempre nos imaginamos que cuando estaba aquí adentro, se aburría, quería conocer el mundo, se comunicaba con los otros gatos que llegaban a la ventana, verlos le daba más ganas de salir. Cuando realmente nos distraíamos y ella se lograba escapar SIEMPRE se quedaba en el jardincito.

Era como que ¡¡¡LIBERTAD!!! ¡Voy a conocer el mundo! Owww, jardincito. ^_^

Hahaha.

El primer día que la dejamos salir oficialmente yo intenté hacer unos trucos para que ella supiera que donde estaba era su casa, que cualquier cosa que pasara nosotros estábamos ahí, era como que el miedo que ella se fuera y no regresara más lo que me hizo hacer ese tipo de cosas. Por ejemplo, saqué su caja de arena al patio, para que ella viera su propiedad ahí y recordara que esta casa es suya. La otra que hice fue poner muy cerca de la puerta del patio su comida los primeros días que la dejamos salir, por si le agarra el hambre cuando anduviera ahí afuera, regresara a comer, que se acordara que aquí tiene toda la comida que quiera.

La verdad yo sí estaba nerviosa de dejarla salir tan así pero también David me había explicado que los gatos son independientes, que necesitan salir, marcar territorio, conocer allá afuera y que, ahora que no corre peligro de tener gatitos, pues, ya era justo. Así que abrimos la puerta del patio y sucedió lo que había sucedido anteriormente: ¡PLANTITAS!

Le dije a David que menos mal que no se iba y que le gustaba más estar en la casa aún cuando tiene la oportunidad de conocer allá afuera. Él me dijo que tarde o temprano se iba a ir. Me partió el alma cuando me dijo eso, solamente le respondí que si llegaba a ocurrir, me gustaría verla cuando esté a punto de irse.

A la mañana siguiente yo estaba dormida cuando David me llegó a despertar. Me dijo: Ya se está yendo la gorda, despertate a mirarla. Salté de la cama y nos quedamos viéndola desde nuestra ventana. Ella se nos quedaba viendo, también, por cada dos o tres pasitos, nos veía a ver si estaba haciendo bien o no. Fue lindo verla buscando nuestra reacción pero fue más lindo que David me despertara a tiempo para presenciar todo aquello. :’)

Desde ese día no había día que la gorda no regresara a casa, a veces regresaba muy tarde, sí, hubo 2 días que regresó después de las 2 de la madrugada pero nunca han pasado 24 horas ella estando afuera. Creo que al final de todo sí logró entender lo que quería decirle: nosotros somos su casa y siempre la vamos a estar esperando. ❤

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Escrito por

Yogini. Ganadora del Small Product Lab, 2da edición. Autora de The Mini-Guide for Writing a Super Complete Post in 20 Minutes. 5x Campeona Nacional de Impulsión de Bala (El Salvador). 4x Campeona Nacional de Lanzamiento de Disco (El Salvador). Administradora de empresas junior. Estudiante de Ingeniería Civil de primer año.