Encuentro Gastronómico y Cultural de América Latina 2012

Cuando mencionan “Latinoamérica” siempre pienso que mi país va a estar ahí. Esta vez no estuvo ahí. Lo malo es que me entristecí un poco. Lo bueno es que ahora sí fui a ver los demás países. ¡Comimos en Honduras! 🙂 

El otro día David iba caminando en su campus cuando de repente vio un letrerito con una invitación. La escuela gastronómica de la Universidad Autónoma de Querétaro estaba invitando al público en general a que se acercara para ir al Encuentro Gastronómico y Cultural de América Latina. Sin pensarlo le dije que sí, el hecho que un cartel diga “América Latina” significa que podría encontrar algo que me recuerde a mi país y si somos afortunados comida de mi país. Y de hecho, en el logo sí estaban como que todas las banderas.

David pensó similar a mi, pensó que encontraríamos pupusas y seríamos felices por siempre. El detalle aquí fue que el encuentro gastronómico fue una muestra gastronómica. De más de 20 países que conforman Latinoamérica, solo habían 7 países representados (incluyendo al país sede): Honduras, Chile, Ecuador, Cuba, Uruguay, Venezuela y México. Me resentí un poquito pero al menos invitaron a Honduras.

Honduras y El Salvador son de Centroamérica y al estar tan cercanos, sus comidas se parecen un montón. De hecho, muchos platos de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica son parecidísimos, así que si no habían pupusas, algo íbamos a encontrar en Honduras. Había de todo, quería probar los tamales con crema pero en mi casa acostumbrábamos a freirlos para darles un toque extra, así que nos decidimos por comer pastelitos de carne. O al menos se parecían a los pastelitos de carne.

Adentro de los pastelitos había verduras, arroz y frijoles. La salsa que los cubría estaba riquísima. Pensé que por ser un encuentro gastronómico en México se iban a climatizar un poco y le iban a poner picante pero para nada. La salsa estaba como recuerdo la de mi patria. Lo que sí estaba picoso – y se lo dejé a David hohoho – era la cebolla morada picada, de por sí no me gustan los vegetales morados y mucho menos aguanto comer algo picante, hahaha. Dice David que esa cebolla traía habanero, así que mejor la dejé ir, por la paz. Lo único que extrañé fue comer el curtido.

El curtido en mi país es repollo o col picada (con cebolla, zanahoría y a veces hasta un chile) remojado en vinagre. Pues aquí hicieron el repollo solamente cortado, faltó ese sabor extra del vinagre pero por lo demás del plato todo bien. No fue una pérdida de tiempo, como tal, porque ahora sí me di el tiempo de ir a otros puestos a ver qué había, qué cocinaban, qué vendían o etc.

Estoy segura que si hubiera habido un puesto de El Salvador hubiera ido ahí solamente y me hubiera perdido de ver lo demás, así que por esta tan sola vez se las valgo. 😛 Por cierto, los cheros de Honduras me dejaron su tarjeta y me contaron que existe algo llamado “día del salvadoreño” que lo celebran anualmente en la Embajada de El Salvador en México. Ni idea de esto pero tengo que investigar para ir el otro año.

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