Atletismo, Deporte

Atletismo: correr, saltar y lanzar

Aún recuerdo el primer día que tuve contacto con el Atletismo. Ese día yo iba llegando a mi clase de gimnasia artística en la Villa Centroamericana de San Salvador, vi que había un grupo de personas que no eran habituales, que estaban entrenando en los aparatos de niños (barras paralelas y aros) y reconocí a dos personas, a mi mejor amigo (en ese entonces no era mi mejor amigo, era el monito que me molestaba todos los días en el salón) y a su hermana.

Empecé a entrenar con bastante vergüenza, no quería que al día siguiente Tito me estuviera molestando en la escuela. De repente, me llama mi entrenador de gimnasia, pensé que se había dado cuenta que me sentía incómoda pero lo que pasó en realidad es que el entrenador de Tito se había dado cuenta de mi existencia y la de mi mejor amiga de gimnasia. Mi entrenador de gimnasia – Arturo – nos dijo que el entrenador de Tito – Róger – quería hacernos unas pruebas si nosotras estábamos dispuestas. Le pregunté a Arturo que pruebas de qué (porque como los vi entrenando en las barras paralelas y aros, supuse que algo tenía que ver con esos aparatos y yo apenas estaba empezando a dominar las barras asimétricas) y me dijo: lanzamiento de bala. Mi reacción fue decirle: ¡pero no sé si voy a caber en esa cosa!

Esa cosa para mi era el lanzamiento de bala humana ese que promocionan en el circo ¡JAJAJA! En mi mente pasó de ¡si a duras penas manejo el potro (el trampolín en gimnasia artística) cómo se supone que haga bien una rutina en el cañón de bala humana! ¡JAJAJAJAJA! Ya sé, tenía 13 años.

El chiste es que aceptamos y aunque sí se trataba de lanzar una bala, no tenía nada que ver con una bala humana. Róger me explicó cómo tomar una bala, el movimiento que tenía que hacer mi cuerpo y cómo tenía que lanzarlo, de todos modos, solo era una prueba. No recuerdo cuántas veces la lancé, creo que 3 o 5, se le quedó viendo a la distancia que hice, tomó la cinta, midió y me preguntó: ¿Cuántos años tenés? Le respondí que tenía 13 y me dijo: ¿Sabés que acabás de lanzar medio metro más que la campeona nacional? Deberías de considerar practicar atletismo.

¿Y sabés que le respondí?

Es que no me gusta correr.

Para mi el atletismo era correr, o al menos es lo único que nos decía el profesor de Física de la escuela, ¡no tenía ni idea que atletismo involucraba correr, saltar y lanzar!

Pero bueno, si hay una razón por la que no me siento cómoda practicando otro deporte es porque desde que conocí el atletismo gracias a Róger, ¡amo todos sus eventos (en especial lanzar disco)! Es por eso que he empezado a correr más, porque es la manera única de practicar lo que amo y de mejorar mi condición física.

Tal vez la Katherine Montero de 13 años no le gustaba correr porque en lo único que podía pensar era que no aguantaba trotando ni un lado de la cancha, ni se imaginaba dar una vuelta completa a la cancha. De hecho, cuando Róger la llevó al estadio por primera vez y vio el Estadio Mágico González todo azul y magestuoso, lo único que pensó fue ¿en serio voy a entrenar aquí? Y cuando le dieron la orden de ir a trotar dos vueltas, lo único que le pasó por la cabeza fue “bueno, nos vemos en 3 horas a ver si logro terminar esas dos vueltas con vida“.

Tal vez esa Katherine Montero de 14 años recuerda cuando tuvo que correr un mil (1k) por primera vez con sus amigos del club de atletismo y esa Katherine Montero de 14 años recuerda que fue la última en llegar pero aunque fue la última, sus compañeritos no se burlaban de ella, la seguían apoyando para que terminara la carrera. O tal vez recuerda cuando les tocaba hacer chicharrón en las gradas del estadio y que con la primera subida se quedaba atrás, o que en el período no-competitivo, Róger nos llevaba a entrenar a otros lugares como La puerta del diablo y nos decía que íbamos a correr libremente y, no sé cómo le hacían que yo no había terminado una vuelta, y mis compañeros me rebasaban hasta 3 veces en menos de una hora.

Lo que no sabe esa Katherine Montero de hace 10 años es que, su yo del futuro mañana cumple 23 y juntas ya aguantamos +5 kilómetros sin parar, tal vez ahora no le parecería intimidante ir a dar esas dos vueltas al estadio.

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