Ke chelas en Querétaro porque hace calor :)

Por si se necesitara una razón para ir a Ke Chelas pero sabemos que con este calor, las excusas se encuentran solas.

Hace un par de días estaba hablando con mi amiga @Helena_Sanchez de lo mucho que teníamos de no vernos. No sé si la vida universitaria me hace más ermitaña o si solo tengo amigos que están igual de ocupados que yo, todo el tiempo, pero ¡no me veía desde hace un año con Helena! La última vez que la vi fue para mi cumpleaños 22 en el que ella logró que un par de personas que iban pasando con guitarritas me cantaran el feliz cumpleaños.

Es chistoso pero “el no vernos” no significa que no nos ponemos de acuerdo constantemente para vernos. Nunca lo logramos, excepto en Abril. Hahaha. Así que estábamos decidiendo dónde, por fin, nos veríamos y elegimos un lugar para comer o para beber. Obviamente elegimos la comida primero pero después me di cuenta que me quedaba muy lejos y como mi transporte es del tipo natural (ando a pie o en bici), nos decidimos por Ke Chelas (por la simple y sencilla razón de que teníamos calor y teníamos que elegir un lugar en el cual vernos).

La verdad fuimos por las micheladas de a litro. ¡Hay micheladas dulces! Amo el alcohol dulce y, en serio, sé que los mitos y leyendas dicen que el alcohol dulce te pega más y que tomar alcohol con pajilla te pega más rápido ¡PERO EN MI TODO ESO NO SE CUMPLE! Puedo tomar 5 tequilas sunrise sin problemas, puedo tomar una michelada dulce (de mango o de chicle azul :L) de a litro sin problemas y les puedo poner pajillas a todas las copas que quiera pero, uy, no, no me vaya a tomar 1 cerveza en lata que me duele la cabeza de inmediato y me pongo a hablar incoherencias. En fin…

Siguiendo con la reunión con Helena, nos pusimos al día en lo que nos terminábamos nuestra michelada. 🙂 Fue fácil ponernos al día porque, para empezar, la música del lugar no “estorbaba” al principio. Después de un rato, le empezaron a subir demasiado a la música… así que pedimos una pizza. Comimos, nos fuimos al baño y pedimos la cuenta. Y aunque todo lo demás parezca una razón para contar mi visita a las Ke Chelas, aquí viene la verdadera razón, la única razón por la cual regresaría a Ke Chelas a pesar de la música estruendosa sin que sea un lugar bailable se resolverá después de una linda historia de un párrafo.

La última vez que fui a un bar y pagué con tarjeta, llegó la persona que nos estaba sirviendo y se llevó mi tarjeta. Afortunadamente, tengo la suerte y el karma de que siempre me tocan personas honestas, pero la chica cometió un error, pasó mi tarjeta para pagar una cuenta el triple de alta que la mía y a los dueños de esa cuenta les tocó pagar mi cuenta. Fue un error, hasta cierto punto, honesto y entendible, dado que las tarjetas de las dos cuentas terminaban en los mismos cuatro números. Como sea, esta chica se dio cuenta y no sé qué hizo con ese relajo que se armó pero me terminó llevando mi tarjeta, mi voucher y el excedente que no me tocaba pagar, en efectivo. Tuve suerte pero tengo varios amigos que no son tan suertudos, les clonan las tarjetas y llega su estado de cuenta con cargos en otros países cuando ellos ni pasaporte tienen.

Pero al momento de pagar en Ke Chelas, la persona que nos estaba sirviendo se fijó que iba a pagar con tarjeta y ¡llevó la terminal a mi mesa! Vi cómo metían los números, salía “aprobada” en la pantallita y se imprimía mi voucher. La tarjeta nunca se alejó más de 1 metro de mi y eso es una razón de peso para querer regresar a Ke Chelas. Además las pizzas las hacen en leña, les ponen todo el queso encima para que se dore y son de masa delgada.

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Yogini. Ganadora del Small Product Lab, 2da edición. Autora de The Mini-Guide for Writing a Super Complete Post in 20 Minutes. 5x Campeona Nacional de Impulsión de Bala (El Salvador). 4x Campeona Nacional de Lanzamiento de Disco (El Salvador). Administradora de empresas junior. Estudiante de Ingeniería Civil de primer año.