Brasilia Volkswagen

Abriendo mi carro que no he lavado, por cierto

Brasilia Volkswagen

When I was a little girl, I remember my mom and I went to see the new car she had bought. She was the happier woman I have ever seen, she finally could buy a car with her money, money she earned by working every day. I saw it and I did not like it.

It was a dark green Beetle Volkswagen Classic.

I did not like it and probably what make me dislike it was the color.

My mom did the WHAT DO I DO, NOW face and I starting looking at the place. In the back I saw a car I really like it, I told my mom I wanted that car instead the one she bought.

It was a bronze Brasilia Volkswagen.

My mom was embarrassed but she started doing the papers to change her car. The good thing is that she also like the one I picked. We received our car 3 days later and we were so happy! We finally had a car at home! Going out was fun. Going to visit my aunts was even better to fall asleep in buses which routes I didn’t know. Even goint to visit to my grandmother Eva, who used to live at the east of El Salvador was more confortable than ever.

I remember that my cousin and I gave to the Brasilia a nickname: “Poporopo” because of the sound the motor did. My mom didn’t like the nickname. But my cousin and I referred to the car like that when my mom wasn’t listen.

After 4 or 5 years, we had to let the Brasilia go. At least I knew its new owner would love and care the Poporopo as much as we do. And he also would do a lot of new stuff with the car, things I could not do, because he was studying automotive technical at the Ricaldone.

I share this story because – and it’s not because I want a car, now, but I know if I want to, this will be the first one I’ll buy – at the parking lot, I have seen a yellow Brasilia Volkswagen these last few days, and it made me remember all the good times I spent with my Poporopo! In fact, the first time I saw this yellow Brasilia, I almost forced David to took it a picture! ❤

And now, here’s the funny detail of the month. 2 weeks ago, we – David & I – passed by some garages and I noticed that a red wine Brasilia Volkswagen was for sale! It was $12000 pesos! I wish I have $1000 dollars extra! 😦

Brasilia Volkswagen

Cuando estaba pequeña, recuerdo que mi mamá me llevó a ver el carro que había comprado. Ella estaba de lo más contenta porque se iba a comprar un carro con el dinero de su propio esfuerzo. Me llevó a verlo y a mí no me gustó.

Era un escarabajo verde oscuro.

No me gustó y probablemente lo que me hizo no gustarme era el color.

Mi mamá puso su cara: ¿Y AHORA QUÉ HAGO? Y me empecé a dar vueltas por el lugar. Al fondo vi un carro que sí me gustó y le dije a mi mamá que quería ese en lugar del que había comprado.

Era una Brasilia Volkswagen color café bronceado.

Con la pena, mi mamá empezó el papeleo para cambiar de automóvil, lo bueno que a ella también le gustó el que yo elegí. A los tres días, las dos estábamos contentas de tener un carro en la casa. Salir era divertido, ahora. Ir a visitar a mis tías era mucho mejor que quedarme dormida en buses cuyas rutas desconocía. Incluso ir a visitar a mi bisabuela que vivía en el oriente del país era más placentero.

Con mi prima le pusimos un apodo bien bonito a la Brasilia. Le decíamos “Poporopo”, por el sonido que hacía el motor. Eso sí que no le gustaba a mi mamá. Pero al final, mi prima y yo nos referíamos al carro así a escondidas de mi mamá.

Después de 4 o 5 años, tuvimos que dejar que la Brasilia se fuera con otra persona. Al menos sé que era una persona que la iba a cuidar y a querer tanto como yo. Es más, iba a hacer cosas que yo no podía hacer porque él nuevo dueño estudiaba en el Ricaldone y estudiaba Bachillerato Técnico Automotriz.

No cuento esto porque quiera comprar un carro – aunque si quisiera comprarlo, por lo menos ya sé cuál sería mi primer carro – sino porque en el parqueo de la colonia, he visto como llega una Brasilia Volkswagen amarilla, ¡y me hace recordar tantos buenos tiempos con mi Poporopo! De hecho, la primera vez que la vi casi obligué a David a sacar su teléfono para tomarle una foto. ❤

Y ahora viene lo curioso, hace 2 semanas, pasábamos por unos talleres y me di cuenta que ¡venden una Brasilia Volkswagen color vino en $12mil pesos! Ojalá tuviera $1000 dólares que me sobraran. 😦

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