Probar tus ideas en pequeño

Te cuento que tengo muchas ideas respecto a la maternidad y de cómo podría implementar algunas actividades o reglas para que tanto mis hijos se desarrollaran plenamente pero también para tener cierto tipo de armonía en la casa.

Ahora bien, no podía demostrar estas ideas porque estos hijos no existen, no tengo hijos y tampoco tengo planes de tenerlos pronto. Y, siendo sincera, tener hijos ahora solamente con el propósito de demostrarle mis ideas al mundo es algo estúpido de gente loca.

Además, es mucha responsabilidad solo por intentar demostrar algo, que ni siquiera sabía si iba a salir bien. Como verás, los sentimientos respecto a este “proyecto” no se diferencian tanto de los sentimientos que producen las ideas para nuestros negocios.

Generalmente, las ideas grandes que sabemos que pueden funcionar pero para llegar a demostrarla necesitamos dar pasos grandes, pasos que dan miedo, te pueden quitar mucho tiempo si no sale todo como lo planeabas. Entonces, en estos casos, es siempre mejor probar tus ideas en pequeño.

Te cuento, tuve la grandiosa oportunidad de hacerme cargo de mis sobrinos para ayudarles en su vida académica por 60 días. Como sabrás, la responsabilidad era muy grande pero me emocioné porque esta era mi oportunidad perfecta para demostrarme a mí misma si mis propias ideas sobre la maternidad funcionarían, ¡y todo sin el lío de convertirme en madre!

He puesto varias ideas a prueba con ellos, pero me enfocaré en contarte una para ilustrarte un poco. Durante este mes hemos hablado de los temas que más les interesan todos los días a la hora del almuerzo, esta era una de las ideas que quería probar.

¿Qué les interesa a los niños? ¿es cierto que tienen un indicio de qué quieren hacer cuando son pequeños? ¿podemos hablarle de todos los temas a los niños? ¿con qué lenguaje le puedo explicar las cosas que suceden alrededor del mundo? ¿debería de decirle con honestidad todo lo que sucede en el mundo? ¿les interesan más las caricaturas de la tele o tienen algún otro tipo de gustos?

En realidad, con esta simple actividad de hablar de lo que nos gusta, conocí muchísimo más de ellos y logré que fueran más analíticos a la hora de dar sus opiniones.

De hecho, te sorprenderás un poco al saber que a mi sobrina no le gustan solo las princesas de Disney, sino que ha desarrollado un gusto increíble por los videojuegos de Mario Bros. A mi sobrino, no solo le interesan los carros y los buses como todos creíamos, para él es importante la tecnología y la seguridad.

En las primeras semanas encontré muchos prejuicios en ellos dos, pero mientras más hablábamos de las noticias, más analizaban ellos, más hablaban y más sacaban conclusiones.

Puedo decirte que mis ideas de la maternidad no están tan mal, de hecho, hasta pueden ser muy buenas.

Lo que me da el indicio de saber que mis ideas van por el camino correcto y, lo mejor, es que la aplicación de estas ideas es simple y manejable, son ideas que potencian el desarrollo pleno de mis sobrinos pero sobre todo, que defienden sus libertades.

Ahora bien, también descubrí una cosa de mí misma: obviamente no es mi tiempo para ser madre. Y te lo digo con seguridad, puesto que hemos salido un par de veces y, en lugar de disfrutar el paseo, venía más preocupada porque no sé si llegaremos a la casa con bien, estoy vigilando constantemente que nadie nos vea maliciosamente; cuando salgo me convierto en una mujer nerviosa con patas.

Siento que si a todos nos pusieran bajo esta experiencia de cuidar hijos, aunque sea por una semana, varios nos la pensaríamos más antes de ser padres. Le digo a mi madre que si esto me pasa con estos niños que no son mis hijos, ¡lo que les espera a los míos porque siento que voy a ser peor de nerviosa!

Pero al final de cuentas, para esto sirve lanzar las ideas en pequeño, ¿no? Para ver los lados buenos y los malos de nuestras ideas, para ver si lo que habíamos visto en nuestra idea está correcto o no pero también para darte cuenta de puntos de vista que no habías considerado.

Probar nuestras ideas en pequeño sirve mucho porque podemos ver qué podemos potenciar y qué podemos corregir.

El vértigo y la emoción de lanzar tu idea al mundo no te lo va a quitar nadie, pero puedes crearte tu red de protección haciendo una prueba de tu idea primero, obteniendo conclusiones poco a poco y mejorando lo que necesites para el momento en que decidas lanzarlo a lo grande.

Lo importante aquí es que decidas que tu idea ya no sea solo una idea, lo importante aquí es que decidas ejecutar tu idea de una buena vez por todas y que si te da miedo por lo grande que es, que decidas ejecutarla en pequeño, porque tu idea es lo suficientemente buena y el mundo merece conocerla.

Porque quiero dejar una cosa en claro, es una frase que te escribí en el post sobre cambiar el mundo: “ninguna idea es tan buena como lo que sucede cuando la ejecutas“. Así que andá a probar tus ideas pronto, toma notas, corregí y lanza a lo grande lo más rápido posible.

Sigue leyendo 50 por Katherine Montero .

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