¿Por qué soy adicta al celular?

Hace unos días, estaba ordenando mi mesita de noche y me di cuenta de algo. Mis dispositivos ya no caben ahí. En la mesita de noche, tengo casi todas mis cosas importantes, para que estén a la mano, pero la verdad es que tenerlas ahí es un peligro porque si llego a mover mi mano cuando esté medio dormida, soy capaz que tiraré algo que me dolerá muchísimo. Cuando me imaginé moviendo mi mano sobre la mesita de noche y botando algo fue cuando me di cuenta que tengo más dispositivos de los que en realidad utilizo todos los días.

Sin embargo, antes de que me digás que soy una loca compra cosas, te debo de aclarar que todos estos dispositivos tienen UNA función que lo hace único e irremplazable. Absolutamente, todos estos dispositivos tiene una razón de estar conmigo, cada uno tiene una función que me soluciona la vida en su propia área.

  • Kindle. Su función es almacenar todos los libros y folletos que quiero o necesito leer. La razón de estar conmigo es que me ayuda muchísimo a desarrollar mi hábito de la lectura. Me soluciona mis ojos llorosos al momento de leer, puesto que su pantalla no tiene brillo, así que puedo estar leyendo por horas sin tener ningún problema de la vista.
  • Cámara. Su función es capturar todas las fotografías o videos que quiero o necesito tomar. La razón de estar conmigo es que me ayuda muchísimo a mostrar un mejor multimedia en mi trabajo. Me soluciona mi memoria que decide olvidar algunas cosas con tal de optimizar su rendimiento, así que puedo ver las fotografías o videos después de algún tiempo y recordar qué pasaba en ese instante que la tomé.
  • Calculadora científica. Su función es calcular operaciones que quiero o necesito resolver. La razón de estar conmigo es que me ayuda muchísimo a optimizar tiempo. Me soluciona el hecho que confundo 6×8 con 8×8 y así.
  • Teléfono de casa. Su función es crear una conexión para comunicarme con alguna persona que esté del otro lado. La razón de estar conmigo es que si no tenés un número de teléfono fijo, no podés contratar Internet. Me soluciona la situación del Internet. Y que mi familia se comunica por medio del teléfono fijo, así que recibo sus llamadas.
  • Computadora. Su función es ser una oficina personal. La razón de estar conmigo es que tanto mi trabajo como algunos de mis pasatiempos, los desarrollo en una computadora. Me soluciona los viajes largos, cansados y tediosos que tendría que realizar para hacer la mayoría de trámites o cosas que hago durante el día.
  • Estéreo. Su función es retumbar mis paredes cuando me estoy bañando. La razón de estar conmigo es que hay momentos del día en que necesito oír música pero también que me levante el ánimo. Me soluciona el hecho de que mis duchas y la hora de la limpieza no se sienten tan largas si estoy escuchando algo genial.
  • iPod. Su función es llevar la música que me gusta siempre conmigo pero con el recato de no hacer retumbar las paredes porque estamos en público, además de que me cuenta las calorías que pierdo cuando entreno. La razón de estar conmigo es que es portátil y la batería le dura un montón, además de que funciona como cápsula de la privacidad porque cuando andás con los audífonos puestos, el mundo no tiene derecho a sacarte plática. Está en la Constitución.

Sin embargo, cuando alguno de estos dispositivos no funciona, sé exactamente qué puedo usar para obtener, como mínimo, el 50% de las funciones básicas del dispositivo que no funciona en ese instante.

Quedando así:

  • Cuando no puedo leer el Kindle porque ya es de noche o porque ya no hay batería, tomo el celular y sigo leyendo ahí. Quizás no podré leer mis documentos personales y quizás no podré tomar notas o marcar textos pero al menos puedo seguir leyendo.
  • Cuando me olvido de la cámara en un lugar impresionante o se me acaba la batería o me quedé sin espacio en la memoria, tomo el celular y tomo las fotografías ahí. Quizás no serán tan buenas fotografías porque el celular tiene la mitad de MP que tiene mi cámara y quizás la definición no sea tan buena pero al menos puedo seguir capturando momentos importantes.
  • Cuando dejo mi calculadora científica favorita en México, tomo el celular y resuelvo mis operaciones ahí. Quizás no podré hacer las operaciones de manera fácil como solía hacerlo pero al menos puedo seguir resolviendo cosas que necesiten resolverse con una calculadora sin estar contando con mis dedos enfrente de la gente.
  • Cuando salgo de casa y quiero llamarle a alguien o cuando tengo miedo de contestar el teléfono pensando que me van a extorsionar, tomo mi celular y llamo desde ahí. Quizás las llamadas no tendrán buena recepción, quizás se vaya a escuchar cortado o incluso pueda que ni tenga buena señal pero al menos puedo seguir haciendo la llamada que necesito hacer.
  • Cuando necesito revisar algo rápido en la computadora pero no tengo tiempo de conectarla y encenderla, tomo el celular y reviso desde ahí. Quizás no sea la investigación más profunda y quizás la página me va a tardar más de lo normal y me pueda llegar a desesperar un poco, pero al menos puedo seguir navegando y consultar desde donde quiera que esté.
  • Cuando no puedo poner el estéreo con el volumen al máximo, tomo el celular y pongo música ahí. Quizás no van a retumbar las paredes y quizás no pueda bailar igual pero al menos sigo escuchando la música que me agrada y escucho lo demás que pasa en la casa.
  • Cuando el iPod no tiene batería o no le funciona el touch porque mis manos están llenas de sudor (es asqueroso pero así pasa cuando voy a correr), tomo mi teléfono y escucho mi música ahí. Quizás no tenga toda la biblioteca que tengo en el iPod y quizás no pueda contar mis calorías en Nike+ pero al menos sigo haciendo de los entrenos un momento que vale la pena disfrutar con parte de la música que me gusta.

Como verás, nadie en su sano juicio podría elegir un celular sobre cualquiera de estos dispositivos porque apenas se obtiene un 50% de las funciones básicas que un dispositivo normal te ofrece. Sin embargo, alguien en su sano juicio podría elegir un celular sobre TODOS los dispositivos anteriores porque obtiene 50% de las funciones básicas de TODOS los dispositivos anteriores en uno solo.

A ver si me explico, podríamos pensar que el celular se convierte en mi dispositivo de respaldo porque ofrece la mitad de las funciones que he necesitado de un solo dispositivo, pero en realidad no es así. La relación entre estos dos aparatos no es recíproca, porque mientras que puedo reemplazar cualquiera de estos dispositivos con un celular al 50% de fidelidad, al celular no lo puedo reemplazar con uno de estos dispositivos, ¡lo reemplazaría con otro celular!

El celular definitivamente no es mejor que cada dispositivo en su función, pero al ser medianamente bueno en todas las funciones de todos los dispositivos que tengo en mi mesita de noche, se convierte en el dispositivo que nos crea adicción, porque no reemplaza a uno por un 50%, sino que los reemplaza a todos. Por esto es que soy adicta al celular, por eso sentimos que nos falta la vida cuando estamos sin él.

Por el momento, creo que yo ya estoy bien con todos los dispositivos que tengo conmigo, como empecé diciéndote, ya no hay espacio en mi mesita de noche aunque todo lo que está ahí tenga una función para mí. Sin embargo, si a vos te hace falta alguno, deberías de revisar páginas de venta de celulares online, algunas tiendas o sucursales que estén cerca o alrededor tuyo y hasta preguntarle a tus amigos si van a actualizar sus dispositivos pronto (generalmente cuando se compran el modelo más nuevo, venden el que tienen a menos de la mitad de lo que les costó), quién quita y te encontrés una oferta genial que haga completar tu colección de dispositivos electrónicos que ya no puedas poner en tu mesita de noche. ❤

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Escrito por

Yogini. Ganadora del Small Product Lab, 2da edición. Autora de The Mini-Guide for Writing a Super Complete Post in 20 Minutes. 5x Campeona Nacional de Impulsión de Bala (El Salvador). 4x Campeona Nacional de Lanzamiento de Disco (El Salvador). Administradora de empresas junior. Estudiante de Ingeniería Civil de primer año.