Pretextos para leer

Aplaudo la campaña de @Diviertete_Lee, es bastante entretenida y asertiva. Por eso es que mi publicación de hoy lleva su nombre. Verás, todas las personas que hemos pasado por algún sistema educativo en cualquier país del mundo sabemos que leer es importante, fundamental y necesario. Aún así, la mayoría no lo hace. Entonces, ponerle a mi publicación “la importancia de leer” no tenía ningún chiste, porque ya sabemos que lo es.

Sin embargo, para la persona que lee normalmente, seguir leyendo más es un pretexto para no hacer cualquier otra cosa. Yo misma me he excusado de salir a cenar diciendo que tenía mucho material para leer, aunque en realidad me haya quedado a leer una obra.

Lo que estás a punto de leer son algunas ideas sueltas sobre la lectura, en general, solo porque estamos de vacaciones agostinas en El Salvador, intentaré mantener la longitud de este post lo más corta posible.

No importa lo que leás, lo importante es que leás.

Hubo una época en la que pensaban que si leías cosas que no eran lo suficientemente interesantes o científicas, tu cerebro se iba a “llenar” de información basura y no ibas a poder absorber la información que sí ibas a necesitar para tu vida. Hoy esa historia nos parece risible.

Lo que sí sabemos a ciencia cierta son otras cosas, como por ejemplo, que la escritura y lectura es una de las formas más simples de comunicarse, la humanidad se ha comunicado así desde el inicio y no creo que lo termine de hacer pronto. También sabemos que el cerebro no se llena con información, sino que él mismo va optimizando todo lo que vives y lees para utilizarse a medida tu vida lo necesita, que seguir leyendo y absorbiendo información no parece lo mejor pero es lo mejor cuando te das cuenta que podés unir varios puntos de distintas áreas que antes jamás se te habría ocurrido.

El libro siempre es mejor que la película.

No es necesario ser hipster o tener amigos hipsters para entender el subtítulo que acabo de poner (y quizás no sea necesario que sea un libro, los que leen cómics me pueden apoyar en esto).

He notado como varias personas juzgan a los demás diciendo que lo único que vale la pena leer son documentos científicos o ensayos políticos, cuando ellos mismos no abren ni siquiera el periódico. Dicen cosas como “¿para qué leer si solo hay historias de fantasía, poemitas ridículos o trilogías de mundos que no existen?”.

He llegado a la conclusión que al momento de leer, no importa si es un documento científico, ensayo político, historia de fantasía o cualquier categoría que se te ocurra, utilizamos ambos hemisferios de nuestro cerebro. La lectura es de las pocas actividades en las que podemos decir que el cerebro está funcionando al 100%.

Al leer, se activan los dos hemisferios del cerebro:

  1. El cognitivo (lectura comprensiva), porque leemos y entendemos lo que estamos leyendo, entendés que está pasando, tus ojos escanean perfecto esos símbolos que llamamos letras y tu cerebro las traduce en una historia que tiene principio y fin.
  2. El creativo. Porque estás creando la historia, estás dibujando los personajes, el ambiente, el fondo, sus vestuarios, sus rostros, sus emociones y casi siempre le agregamos nuestras fantasías personales a lo que leemos.

La lectura hace que tu cerebro trabaje en equipo por eso es que el libro siempre es mejor que la película, porque nunca una película te va a entregar lo que tu cerebro es capaz de darte. Tu cerebro está guardando y optimizando constantemente toda la información que sabe que necesitás, que te va a gustar, que te hace sentir bien. Así que al momento de inventar los personajes en tu cabeza, no importa cuántas características físicas vengan en el relato, vos tenés tu propia versión y esa es siempre la que más te va a gustar aunque te traigan la película en 3D.

Un libro clásico es el modelo, no el repertorio completo.

Una de las cosas que me tardé un poco en comprender a totalidad fue la gana de meternos obras clásicas mientras estás en el colegio. No estamos lo suficientemente preparados para entender obras de arte de tal magnitud, no entendés los detalles detrás de ciertos párrafos, no te acordás de la historia completa y varias veces leés un par de páginas, te aburre la idea de pasar así horas y preferís bajar el resumen.

Sin embargo, nunca se me va a olvidar una clase en la que estábamos viendo el tiempo del arte, en el que empiezan por el clásico. Y cuando nos explicaron lo que “clásico” significaba, me dio una luz por dónde seguir indagando. Me dijeron que “clásico” no es el típico disco de 90 cumbias que te venden en Navidad con el título “las 90 cumbias clásicas navideñas”, que lo clásico no es lo mejor, que lo clásico apenas significa “lo primero de su clase” o en una forma más sencilla de verlo “el modelo”.

Un libro clásico es el primero en su estilo, muchas veces no es el mejor de su estilo. Así que cuando te ponen a leer todos los clásicos de cada categoría literaria en el colegio, no te están diciendo que ese es el libro de esa categoría que más te tiene que gustar, sino que ese es un estilo y que después del modelo, del primero, vienen otros similares que podrían gustarte o no gustarte, dependiendo de lo que sentiste al leer ese.

La lectura de los libros clásicos funciona para desarrollarte un gusto particular. La idea es que después puedas aceptar o descartar fácilmente el tipo de libros que te gustan o no, pero siempre y cuando hayás hecho bien la tarea. Si no, te va a tocar igual que a mí que ando acumulando un montón de libros en el Kindle pensando que todos me van a gustar cuando apenas puedo terminar de leer La Guerra de los Cielos.

Leer sin dibujos es más fácil si vas por pasos.

Cuando estoy de vacaciones, me pongo de tarea leer, como mínimo, 30 minutos al día. Te confieso que casi siempre eso se convierte en una hora y media. Pero creo que al ponerme una meta tan corta, me siento menos intimidada a cumplirla. Si te fijás, empecé con 30 minutos al día, nunca dije “100 páginas” o una meta en concreto, sino lo que aguante en 30 minutos. Al final, ya habiendo disfrutado el empezar, puedo seguir haciéndolo sabiendo que he cumplido mi meta del día.

Otro tipo de dividir esta tarea tan ardua es dividir el libro en porcentajes, el Kindle es un experto en esto. Por ejemplo, me he dado cuenta que para mí, decir que me voy a leer un libro de 240 páginas en el fin de semana es aún algo que me puede costar. Pero puedo decir, sin problemas, que voy a leer 24 páginas cada día y terminarlo en menos de 2 semanas. Eso es algo más abordable para mí.

No importa la forma en que dividás un libro, lo importante es avanzar en la lectura del mismo.

La velocidad de la lectura es secundaria.

Aún recuerdo cuando llegaron a venderme unos cursos para leer más rápido. Que con eso no solo ibas a mejorar la velocidad de la lectura, sino que también ibas a retener más información, que el humano promedio solo retenía el 60% y que con solo aprender a leer verticalmente, ya retenías más del 90%, que con eso te ibas a hacer un genio y no sé cuánta cosa.

Claro que en aquel entonces yo era fácilmente influenciada por la publicidad, así que le rogué a mi mamá que me comprara esa cosa pensando que era lo que me hacía falta para terminar las tareas más rápido.

Obviamente no me lo compró pero el punto era contarte que desde muy pequeña me metieron la idea de que mi lectura es lentísima y que necesito hacer algo para mejorar la rapidez, que el no retener toda la información es pecado y que necesitás acordarte de más del 90% de lo que leíste.

Sin embargo, “leer lento” es un espejismo. Quizás el avance en el libro sea lento, pero si lo comparámos con el aprendizaje, con la vivencia de la persona o con el tiempo que se tomó en escribirse, te vas a dar cuenta que ninguna lectura es lenta.

Siempre te vas a tardar menos en leer algo que en escribirlo. No sé para vos, pero esta es una razón muy poderosa para escribir un libro y para leer uno. Si puedo leer en 10 días, con mi ritmo de lectura lenta, algo importante que una persona se tardó un año en vivir y otro año en escribir, para mí es ganancia. Sería como vivir las experiencias, enseñanzas y conclusiones de 2 años en 10 días.

¿Alguna vez te dijeron “El hombre inteligente aprende de sus propios errores, el sabio aprende de los errores de los demás”? No esperés a vivir 2 años para aprender lo que el otro, ahorrate buena parte del camino leyendo lo que él ya vivió.

Leer amplía tu panorama.

Te voy a explicar algo de los medios que quizás no comprendás a cabalidad. El tiempo al aire es muy costoso, para pagarlo un medio, tiene que vender espacios de publicidad. Pero para lograr que alguna marca le dé el dinero que necesita por ese espacio, la marca necesita obtener algo a cambio, que la publicidad que va a pasar por el canal del medio realmente llegue a mucha gente.

Así que el medio necesita dos cosas: dinero para pagar el tiempo al aire y gente a la que pueda meterle la publicidad para poder recibir dinero de la marca. Teniendo esto en cuenta, es bastante obvio entender que la mayoría de las cosas que vas a ver en los noticieros son imágenes o historias de menos de 30 segundos que despiertan el morbo, cosas de catástrofes o mujeres semidesnudas. Porque eso es lo que hace que más gente se quede frente al televisor.

Ahora, no sé si sea el hecho de que yo me pregunte demasiadas cosas y que necesite responderlas todas para entender de verdad un fenómeno, pero cuando me explican algo en 30 segundos, yo lo único que puedo hacer es reaccionar. No entiendo nada, no sé ni qué pasa, el transfondo, cómo comenzó, por qué pasa lo que pasa ni tengo una idea de cómo va a terminar o si va a terminar. También sé que no soy la única que se siente así al ver algo en la tele. Por lo que leer se convierte en tu mejor aliado en estos casos.

¿A qué viene esto? La guerra no es entretenimiento. La guerra no es un partido de fútbol en el que vas a elegir de qué lado estás. La guerra es un conflicto muy delicado en el que si no entendés lo que está pasando y solo has visto el resumen impactante de 30 segundos, lo más seguro es que vayás a decir algo de lo que te vayás a arrepentir muchísimo en el futuro. Actualmente, estamos presenciando el conflicto árabe – israelí y es una lástima ver el montón de comentarios sin sentido que se desarrollan en todos los medios que tenemos.

Para entender sobre el conflicto me fui a las fuentes más cercanas que pude conseguir: libros de historia, libros de geografía, 2 musulmanes y 2 judíos. Gracias a las fuentes anteriores, mi panorama respecto al conflicto es más claro, entiendo más qué está pasando y me evito de hacer comentarios “apoyando a un equipo”, porque esto no es el caso.

Si me hubiera quedado con lo que me dan en la tele y con las reacciones en las redes sociales, probablemente yo también habría escogido un “equipo”, pero ya no es el caso. Mi panorama se amplió porque decidí leer algo extra.

Seguramente has visto una imagen caricaturesca de un tipo que está en la cárcel pero que está leyendo un libro y tiene una burbujita encima de su cabeza con muchos colores y formas, como diciéndote que aunque físicamente está encarcelado, su mente es libre. Pues eso.

Mientras más leés, más querés.

Cuando estaba escribiendo sobre la semilla de marañón tenía absolutamente todo lo que necesitaba para hacer una buena entrada: mis experiencias personales. Sin embargo, me aventuré a leer un poquito más, nada más para ver si necesitaba agregarle un extra a esa entrada.

Al final, terminé cambiando mis conclusiones, moviendo de dirección el tono de mi entrada y hasta reconsiderando mis pensamientos anteriores porque me atreví a leer un poco más y procesar la información que acababa de aprender.

Es bastante divertido seguir haciendo este tipo de cosas porque mis publicaciones tienen un poco más de atrevimiento que si solo me dedicara a seguir escribiendo mi diario – que no significa que mi blog haya dejado de ser mi diario –.

Por eso leer es importante desde tiempos remotos y lo sigue siendo hasta el día de hoy. Aprovecha las vacaciones para leer un poquito, te vas a sentir muchísimo mejor.

Sigue leyendo 50 por Katherine Montero .

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Filed under: Blog, Estudio, Libro

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Civil Engineering Sophomore. Yogini. Small Product Lab Winner. Author of The Mini-Guide for Writing a Super Complete Post in 20 Minutes. 5x Shotput National Winner (El Salvador). 4x Discus National Winner (El Salvador). Business Administration Junior.