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El lienzo en blanco

Una de las características de una familia trabajadora es siempre pensar en las oportunidades, en las mejores oportunidades, en mejorar tu vida, en mejorar, siempre buscar lo mejor y siempre procurar obtener lo mejor.

Que no está mal. Pero a veces este tipo de enseñanza te quita tu centro.

Verás, con esta ambición de buscar mejores oportunidades emprendí mi viaje a México.

Encontré mejores oportunidades que aquí, no te lo voy a negar. Obtuve un crecimiento que, de haberme quedado en El Salvador, nunca habría logrado.

A pesar de que dejé miles de cosas que amaba en El Salvador (como mi carrera, mi deporte, mis amigos, mi familia), aprendí muchísimas otras, encontré estas oportunidades mejores que mi país no me puede ofrecer y aprendí a amar otras cosas nuevas.

Sin embargo, nunca me sentí capaz de ser recíproca con lo que México me estaba ofreciendo.

México me dio mucho porque tiene mucho para dar y yo, tristemente, pude darle muy poco.

Es un sentimiento bastante infeliz, puesto que como personas que vamos a buscar las mejores oportunidades del mundo sentimos que tenemos mucho muchísimo para dar. Solo para que cuando encontremos esas oportunidades, darnos cuenta que no es verdad.

No tenemos mucho para dar, no tenemos mucho qué ofrecer y lo que podríamos ofrecer, ya lo están ofreciendo millones de personas.

Entonces fue cuando me di cuenta de una cosa increíble.

Aunque mi objetivo y lo que me movió para irme a México fue buscar una mejor oportunidad. En realidad, lo que México me dio fue un mejor punto de vista.

Tuve la oportunidad de ver todo lo que México ya tiene y todo lo que no tiene El Salvador.

Cuando me di cuenta de esto, supe que mis sentimientos de amor no correspondido con México no eran tan malos después de todo. Porque aunque México me estaba dando muchísimo y yo quería responderle igual, yo no podía hacerlo porque no estaba preparada, porque no era mi tiempo, porque no era mi lugar, porque no era mi misión.

Pero conocí México y eso no se puede olvidar.

Y ahora que conocí México, ya sé lo mucho que le hace falta a El Salvador.

Pareciera ser que El Salvador no me ha ofrecido mucho.

Cuando estás pequeño te parece poco que una tierra te ofrezca la vida, tu familia, tus amigos y tus comidas favoritas.

Siempre nos hacen pensar que merecemos más que eso, que necesitamos más que eso y que necesitamos “mejores oportunidades”.

Es posible que El Salvador no pueda ofrecerme las mejores oportunidades del mundo pero es porque ni siquiera sabía cuál era la mejor oportunidad que yo estaba buscando.

Cuando te vas a vivir a un país que lo tiene todo, te das cuenta que tu país pobre que no tenía nada que ofrecerte, te da mejores oportunidades que el primer mundo.

Simplemente porque tu país pobre te está diciendo que necesita a personas como vos que estén dispuestos a crear todo de la nada.

Tu país pobre necesita que personas como vos que ya fueron a ver qué le falta, tenga ganas de venir a construir aquí.

Tu país pobre te ofrece más oportunidades porque es un lienzo en blanco. Con apenas unos puntitos. Con toda una paleta llena de colores y brochas sin utilizar.

Tu país pobre te ofrece más oportunidades porque está esperando a que personas como vos y como yo tengan ganas de pintar en él todo lo que queremos, todo lo que nos hace falta y todo lo que no nos hemos imaginado aún.

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Civil Engineering Sophomore. Yogini. Small Product Lab Winner. Author of The Mini-Guide for Writing a Super Complete Post in 20 Minutes. 5x Shotput National Winner (El Salvador). 4x Discus National Winner (El Salvador). Business Administration Junior.