Lo que pasa cuando te ves a ti mismo

Una de las cosas que suceden cuando logro verme a mí misma es que noto por qué no puedo asimilar los movimientos que necesito adquirir.

Recuerdo una plática con mi entrenador, allá en Agosto del 2014, en la que me decía que los lanzamientos se trataban de asimilar movimientos, de sentirlos, de que tus músculos se recordaran de ellos. Cuando estás en el círculo, poco importa si analizás lo que estás haciendo, lo importante es que tu cuerpo lo haga y que sienta lo que está haciendo.

Quizás por eso es que a pesar de los años, sigo practicando atletismo, porque es un tiempo para mí, es un tiempo en el que mi cuerpo se encarga de todo.

El problema llega a ser que tu cuerpo se acostumbra a sentirse bien aún cuando el movimiento sea incorrecto. Si no me crees, date cuenta cómo estás sentado ahora, si es que estás sentado. Probablemente tengás la espalda encorvada frente a la computadora y tu cuerpo ya se acomodó a esa posición. Pero vos y yo sabemos que esa no es la posición correcta y la que menos te va a causar problemas en el futuro. Vos y yo sabemos que tenés que sentarte erguido. Tratá de sentarte erguido y me avisás si te sentís cómodo. No te vas a sentir cómodo porque tu cuerpo se acomodó a estar encorvado.

Es por esto que cuando se trata de movimientos en el deporte, tenés que asimilarlos desde el principio o tenés que aprender a reconocerlos en el tiempo para poder empezar a cambiarlos.

Esto me pasaba a mí. Durante años me acomodé, bien que mal, a una técnica que no era la correcta. Y por más que mi entrenador me dijera la manera correcta de hacerlos, simplemente no hacían clic. Porque mi cuerpo ya estaba acostumbrado a hacer otra cosa.

Incluso cuando yo estaba consciente de que quería mejorar e incluso entendía la instrucción nueva, no más no podía traducirla en mi cuerpo. Me costaba horrores y cuando intentaba los nuevos movimientos, los lanzamientos que salían dejaban mucho qué desear.

Mi entrenador, sabio como el solo, decidió que era buena idea que nosotros mismos nos viéramos lanzar. Quizás así entenderíamos lo que él estaba viendo.

Con un equipo tan básico como mi cámara Canon y mi trípode de 10cm de alto, tuvimos un entreno que marcaría un punto de inflexión en nuestras prácticas.

Cuando vi mis videos lanzando, me di cuenta de todos los consejos que me había dado mi entrenador, uno por uno, pude verlos, pude ver por qué me los daba y pude empezar a sentirme incómoda con los movimientos que estaba viendo. Pero no fue lo único, también me di cuenta de algunas cositas extras que no me permitían lograr asimilar los consejos de mi entrenador.

Quizás no se entienda mucho, así que voy a poner un ejemplo de lo que me di cuenta. Porque si te fijás, lanzar es una cadena, si no podés arreglar algo al principio, es imposible arreglarlo al final.

Una de mis correcciones se trata de la pierna derecha y la cadera. Casi al final del lanzamiento tengo que meter la cadera y por más que mi entrenador me lo repetía yo no podía hacerlo. Viendo los videos me di cuenta que cuando mi pie derecho cae por primera vez, yo pongo el pie completo en el suelo. Al poner el pie completo, básicamente se pega en el cemento y ya no puedo girarlo, por ende, ya no puedo meter la cadera.

Esta y otras cositas más he podido arreglar gracias a que nos grabamos aquella vez. De hecho, la foto que estás viendo arriba es una captura de pantalla de ese video. Y desde ese día hasta el día de hoy han habido cambios inmensos en mi técnica, cambios que no han podido lograrse de la noche a la mañana, sino intentando cada día de aprender un poquito más.

Mi técnica de lanzamiento ahora, se ve algo así:

Este video lo grabó mi compañera de lanzamientos, a la que le decimos Mamu. Y el equipo que utilizó para grabarme fue su teléfono.

Sé que no es la técnica más limpia, ni más perfecta, pero creeme, está mucho mejor que la que grabamos la primera vez. Y gracias a Dios no es la técnica más limpia ni más perfecta, porque eso solamente significa que aún tengo terreno para seguir mejorando. ❤

Esta técnica que aparece en el video es la que me permitió lanzar mi mejor marca ¡EN LA VIDA! el domingo pasado. Dios me dio la oportunidad de marcar 31.38 metros el domingo pasado y me está dando la oportunidad de seguir mejorando para marcar un poco más la próxima vez que me toque presentarme en una competencia.

El hecho de haber mejorado mi mejor marca anterior después de 6 años de haber dejado de entrenar significa algo gigante: eso de que no podés regresar es mentira, eso de que ya perdiste mucho tiempo es paja, siempre podés lograr mucho si tenés ganas de hacerlo y si tenés el honor de contar con personas que sí sepan y herramientas de trabajo que te permitan mejorar.

Es oficial, estoy un poco mejor que cuando dejé de entrenar la primera vez, y esta vez tengo ganas de seguir por mucho tiempo más.

Muchas veces no es que te falten consejos, ni que te falte gente sabia alrededor, ni que te falten ganas, muchas veces es simplemente que no entendemos que lo estamos haciendo mal y que existe una forma mejor. A veces solo nos falta mirarnos a nosotros mismos con detenimiento y analizarnos con honestidad.

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