La cantidad importa

Este día quedamos con una compañera y mi entrenador de ir a la playa.

Los entrenos y la vida habían estado tan pesados que lo mejor que se nos ocurrió fue armar un viaje exprés a la playa, beber y comer algo rico y regresar a la ciudad a nuestro entreno de la tarde (que por cierto, tocó chequeo de pesas, o sea, hacer pesos máximos en todos los ejercicios que nos tocasen).

Todo te está permitido pero no todo te conviene. 1a Corintios 10, 23.

En el catolicismo pareciera que tenemos muchas reglas, pero cuando lees la palabra de Dios como debes, te das cuenta que en realidad son pocas. Sin embargo, la Iglesia Católica ha definido 7 pecados capitales. Creo que ya sabes de cuáles estoy hablando.

Esos 7 pecados capitales son pecados por la cantidad, no por el hecho en sí. Los 7 pecados capitales son permitidos para el ser humano cuando se hacen en poca cantidad, cuando eres mesurado, cuando lo haces con moderación. Entonces llegamos a la conclusión que la cantidad sí importa, porque cuanto más lo hagas, más pecado pero cuanta más moderación, te es permitido.

La lujuria es la adicción a las relaciones sexuales. El pecado es las relaciones sexuales en cantidad exagerada. Pero las relaciones sexuales no son pecado. Las relaciones sexuales son permitidas y en la Biblia hay un libro entero dedicado al sexo. Algún día hablaremos de sexo pero no será hoy. Te cuento que, afortunadamente, me encuentro en medio de un camino largo de celibato en el que, gracias a Dios, llevo 18 meses recorridos. Quizás te cuente el por qué de esta decisión pero definitivamente no será hoy. El pecado sería no dejar de pensar en sexo, no dejar de tener sexo con cuanta gente se te aparezca enfrente y no poder concentrarte en otras cosas por pensar en sexo o por que tener sexo no te deja tiempo para más cosas.

La gula es la ingesta excesiva de comida. El pecado de la ingesta excesiva de comida es la cantidad. Pero la comida no es pecado. Comer está permitido y es más, debés de hacerlo porque tu cuerpo es templo del Espíritu Santo. Poner en riesgo tu vida por comer cantidades exageradas de comida es el pecado.

La pereza es el desánimo tal que no puedes cumplir con tus obligaciones. El pecado del desánimo es la cantidad. Pero el descanso no es pecado. Es más, tenemos un día obligatorio de descanso semanal porque se conoce que tu cuerpo que, de nuevo, es el lugar donde mora el Espíritu Santo debe descansar para mantenerse funcionando.

Y así me podría ir explicando uno a uno que el verdadero detalle de los pecados capitales es la cantidad y no el hecho en sí.

Así que cuando te decían que hicieras las cosas con moderación, no te estaban mintiendo. Te estaban dando un consejo sabio. Consejo que espero que anotes de aquí en adelante y lo pongas en práctica en tu vida.

Ten en cuenta que aunque tienes derecho de disfrutar de todos los placeres de esta vida, hacerlo con moderación te permite ser inteligente al respecto. Podrás probar de todo lo que te haga sentir bien pero con moderación podrás cuidarte de no hacerte daño espiritual, moral o físico.

Así que querete y si pensás hacer algo, hacelo con moderación. Que el disfrutar o relajarte de unos meses pesados no te frene de tus responsabilidades así como no nos frenó a nosotros de ir a las 3pm al gimnasio a mejorar nuestras marcas registradas en pesas. ❤

Después de andar saltando en la playa, nadando en las olas, comerme una hamburguesota con papas y un plato con frutas y beber dos cervezas, llegué al gimnasio con las piernas aguadas pero lo suficientemente fuertes como para hacer 105 kilogramos de sentadillas profundas. 🙂

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Archivado en: Atletismo, Comida, Deporte, Pesas

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Yogini. Ganadora del Small Product Lab, 2da edición. Autora de The Mini-Guide for Writing a Super Complete Post in 20 Minutes. 5x Campeona Nacional de Impulsión de Bala (El Salvador). 4x Campeona Nacional de Lanzamiento de Disco (El Salvador). Administradora de empresas junior. Estudiante de Ingeniería Civil de primer año.