Mi experiencia con la Chikungunya o por qué no tengo un doctorado en medicina

Tenía los juegos interfacultades y ya que el equipo de mi facultad estaba incompleto, competí en 5 eventos (cuando lo más que hago son 2), divididos en dos días. Estuve expuesta al sol por muchas horas y hasta hice eventos de pista. Así que, cuando el primer día terminó, fui a saludar a mi primer entrenador de atletismo.

Después de platicar un rato, el me brindó esta grandiosa oportunidad de entrenar con alguien especializado en lanzamientos. Fuimos a hablar con él y me dijo que era un entrenador muy exigente y que no entraría al equipo de una sola vez. Él necesitaba examinarme antes de aceptarme. Me haría esas pruebas después de mi segundo día de competencias en la Universidad.

Fueron los dos días que más pasé expuesta al sol. Estaba cansada pero solo tenía una oportunidad de entrar al nuevo equipo con el nuevo entrenador, no quería arruinarlo. Así que comí y me fui a mi prueba. Pasé la gran mayoría de ellas, solo fallé en una cosa con mis brazos porque mis hombros son en verdad débiles. Pero, en general, estaba dentro.

Al siguiente día, tenía fiebre. Pero no solo eso sino que mi cara se veía roja y eso que ya soy morena. Pensé: tal vez es porque estos últimos dos días estuve expuesta al sol la mayoría del día. Así que solamente voy a tomar mil litros de agua y empezaré a usar bloqueador. Sonaba bien así que lo hice.

Fui a mi segundo día de entreno con mi nuevo entrenador, era un viernes, después de que le dije que me dolía un poco el hombro, me dijo que nos íbamos a enfocar en otras cosas para no forzarlo. Así lo hizo.

Recuerdo que cuando llegué a casa me sentí cansada, en verdad cansada. Mi hombro, mi muñeca y mis tobillos me dolían. Y también, tenía temperatura. Pensé: tal vez es porque cambié de entrenador y con el que estoy ahorita es más exigente que el anterior; la fiebre va a mejorar cuando mis quemaduras por el sol mejoren. Así que solamente descansaré este fin de semana y seguiré tomando mucha agua. Sonaba bien así que lo hice.

Esa misma noche, estaba platicando con un amigo. Teníamos planes de ir a ver un partido de fútbol el sábado. Le dije que me sentía rara y que no quería arruinar su sábado. Me dijo que no arruinaría nada. Le advertí que mis tobillos me dolían y que estaba caminando súper lento. Aceptó.

Cuando el sábado llegó mis tobillos y muñeca me dolían más que los últimos dos días. Cancelé un evento de yoga que tenía esa mañana y esperé a que el dolor mejorara en la tarde. No mejoró. Mi amigo vino y fuimos al partido. Me fui utilizando tobilleras. En medio del juego mis ojos ardían y yo empecé a llorar. Me preguntó que qué pasaba y le conté sobre mis ojos. Me compró algunas pastillas, las tomé y al cabo de una media hora mi temperatura bajó, mis tobillos y muñeca tenían un dolor que se podía aguantar y mis ojos dejaron de arder mucho.

Pero aquí viene la parte divertida, soy alérgica a las aspirinas. Divertidísimo, ¿verdad? Soy alérgica a la medicina. Por eso no suelo tomar pastillas. Pero lo hice en esa ocasión porque me sentía terrible, estaba fuera de mi casa y estaba arruinando el fin de semana de alguien.

El domingo mi fiebre casi se había ido por completo. Mis quemaduras por el sol también estaban a punto de aliviarse. Pero mis muñecas y tobillos todavía dolían y mis ojos todavía ardían, también. Al menos ya no tenía fiebre. Pero en la tarde, mi cuerpo empezó a picar. Y como no podía ver nada, me fui a dormir.

Desperté en la mitad de la noche y mi vista estaba mejor. Me fui al espejo, no sé por qué hice eso. Pero noté que tenía unos puntos rojos en toda la piel. Lo primero que pensé fue: tal vez es porque tomé las pastillas y quién sabe si tenían algo que ver con las aspirinas, como soy alérgica, es por eso que tengo estos puntos rojos. Debería de tomar un galón de leche y esperar lo mejor. Así que eso hice.

Pero al día siguiente estos puntos rojos estaban peor. Tristemente, eso no era lo que más temía. Mi reto más grande era presentarme nuevamente a entrenar porque ya me había comprometido a ser una atleta, así que fui al estadio.

Esa semana, tenía que poner mis manos en el piso para unos ejercicios. Noté que tenía los puntos rojos hasta en las palmas de mis manos. Mi alergia estaba empeorando. Mi mamá me dio un bálsamo para aliviar la comezón de la alergia, intenté los baños de hierbas y tomé mucha leche. También, estaba poniendo hielo en mis muñecas y tobillos.

La alergia se detuvo después de 10 días. Mi vista mejoró (algunas veces me ardía pero aplicaba gotitas para los ojos y mejoraba de inmediato). La fiebre desapareció por completo. Solo me dolían mis muñecas y tobillos. Pensé: tal vez es porque no he dejado de entrenar y mi cuerpo se está ajustando a entrenar así de fuerte. El dolor se detendrá eventualmente.

¿Adiviná qué? El dolor no se detuvo. Mejoró un poco y usé mis tobilleras por mucho tiempo. Mis muñecas se aliviaron más rápido que mis tobillos. Y pensé: tal vez es porque mis tobillos cargan toda mi masa y los ocupo más que mis muñecas. Se van a acostumbrar a los entrenos con el tiempo. Estaba intentando ser paciente con mis tobillos porque ya había sufrido 3 esguinces en el pasado y sabía que iba a ser difícil para ellos regresar.

Mis tobillos ya eran lo único que me dolía (hasta que me lesioné el hombro izquierdo, muñeca derecha y rodilla derecha), pensé que no tenía nada de qué preocuparme. Si cuidaba mis tobillos con hielo y masajes y usaba tobilleras cuando lo necesitase, tarde o temprano mis tobillos estarían bien.

Pero las semanas pasaban y mis tobillos no mejoraban nada. No podía correr ni saltar ni lanzar como yo quería.

Pensé que tal vez debería a empezar a hacerme la idea de que iba a vivir con ese dolor por mucho tiempo. Quizás por siempre. Hasta que escuché una conversación entre mi coordinador de comunidad y mi mamá.

Logré escuchar esto: sí, la artritis dura de 3 o 4 meses a 3 o 5 años.

Rápidamente me invité a la conversación y pregunté qué era exactamente artritis, porque pensé que solo era un dolor en los dedos que ocurría por cambios de temperatura bruscos como bañarse con agua fría después de planchar ropa, por ejemplo. Después pregunté de qué estaban hablando exactamente.

Estaban hablando de que un par de colegas del coordinador de mi comunidad tenían esta cosa nueva del chikungunya y que la artritis les duraría más días que los otros síntomas.

Cuando llegué a casa, leí todo lo que encontré sobre el chikungunya y me di cuenta que yo tuve chikungunya todo este tiempo y no lo sabía. Empecé a contrarrestar los síntomas porque pensé que eran individuales cuando en realidad eran un equipo completo: ¡mis síntomas eran parte del equipo chikungunya!

Gracias a Dios, esta vez, no hubo nada que podías hacer para curarte el chikungunya más que contrarrestar los síntomas. Pero, tal vez algún día sufra algo que no sea chikungunya y podría hacerlo peor por no ir al doctor y empezar a contrarrestar los síntomas por mi propia cuenta.

Tuve suerte esta vez, creo. Ya que no sufrí el chikungunya, yo sufrí los síntomas individualmente y empecé a pelear con cada uno de ellos porque eso era lo único que podía hacer. Y tuve suerte porque, como ya tuve chikungunya, hay una alta probabilidad de que mi cuerpo ya haya desarrollado los anticuerpos para no padecer chikungunya, otra vez.

La mayoría de mis amigos tomó muchas pastillas y sedaron sus cuerpos para aliviarse rápidamente y, dos meses después, padecieron chikungunya nuevamente. Ya que yo no tenía ni idea de lo que yo estaba haciendo, dejé que la chikungunya se desarrollara desde el principio hasta el final y ahora estoy feliz de contarte que mis tobillos ya no me duelen. Me tomó menos de 6 meses para superar la artritis. 

Pero YO NO TENGO DOCTORADO EN MEDICINA. Y, tal vez, si hubiera sabido lo que mi cuerpo estaba padeciendo, tal vez habría tenido más cuidado.

Por favor, prometeme que si sentís algo raro contigo o con tu cuerpo, vas a ir a checarte con tu doctor antes de intentar curarte por tu propia cuenta.

Publiqué esto por primera vez en Marzo del 2015 en inglés aquí: Why you are not a doctor – Katherine Montero

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Archivado en: Atletismo, Consejos, El Salvador, Investigación, Reseña, Resultados, Salud

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Escrito por

Yogini. Ganadora del Small Product Lab, 2da edición. Autora de The Mini-Guide for Writing a Super Complete Post in 20 Minutes. 5x Campeona Nacional de Impulsión de Bala (El Salvador). 4x Campeona Nacional de Lanzamiento de Disco (El Salvador). Administradora de empresas junior. Estudiante de Ingeniería Civil de primer año.