No sé a quién decirle esto y pensé en escribirte.

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En estos instantes estoy hecha bolita, te escribo desde mi cama mientras estoy arropada con una frazada gigante esperando que me baje el desayuno enorme que me acabo de tragar. La verdad, debería de estar en la Universidad, aprendiendo algo nuevo en la discusión de Mecánica de los Sólidos pero en su lugar estoy descansando.

Estoy descansando porque en Ciudad Universitaria se está llevando a cabo la Cumbre de la Academia y el Conocimiento. Me hizo mucha ilusión por partida doble que esto sucediera esta semana. Primero, porque justo empieza la segunda ronda de parciales y este respiro le cae bien a cualquiera. Segundo, porque el tan solo imaginar que grandes mentes estarían reunidas en la Universidad a la que asisto, me hace pensar que grandes cosas sucederán. Que habrá mejores oportunidades académicas, horas sociales, proyectos que pongan en marcha mi país, voluntariados, planes que salgan del pensamiento científico en pro de un mejor El Salvador. Quizás, más espacio para impulsar proyectos de tesis que tengan un impacto importante en el ámbito científico o social. Más construcciones como respuesta a problemas civiles.

Con esa ilusión, me he puesto a revisar las fotos y los tweets de la Cumbre desde ayer, para saber qué está ocurriendo ahí.

Y para mi mala suerte, me doy cuenta que lo único que ocurre son pláticas del tipo “podría”, “habría “, “hablarán ” y noticias del tipo que solo indican que no hay absolutamente nada en concreto.

Una de esas notas decía que lo que se buscaba era “cumplir con los objetivos de la cumbre” y, al querer buscar algo de esperanza, fui a leer los objetivos de la cumbre que eran del tipo “buscar el desarrollo del potencial humano en la región y el mundo” y, pues, no sé tú, pero eso es lo más ambiguo, lejano y fantasioso que se puede escribir en un país de tercer mundo que necesita con desesperación proyectos concretos, leyes que se cumplan, respuestas y más personas dispuestas a aportar sus conocimientos para construir un bien común.

No sé realmente quiénes son los encargados de escribir estos objetivos, si los organizadores a nivel mundial o el país sede. Lo que sí sé es que al leer estos objetivos tan generalizados me sentí mal.

Es como cuando gente en campaña te promete “trabajar por la paz”, por ejemplo. Pero sales a la calle y sigue la violencia. Y al final de su período, como para pretender que cumplieron, sacan unos números de quién sabe dónde y te dicen: ” cuando yo entré había 1% de paz y hoy que me salgo, los dejo con 2% de paz”. Mientras todos afuera peleándonos hasta con el gato.

Realmente estaba ilusionada con esta cumbre y me da malestar pensar que solo ha pasado un día (de dos) y que no espero que pase mucho después de esto.

Esta era la oportunidad para que las mejores mentes de la academia y el conocimiento nos dieran respuestas, planes y proyectos basados en la ciencia y estadísticas y construyéramos a partir de ahí.

Pero se me olvida que no siempre las mejores mentes son las invitadas a un evento como este. Lastimosamente, sé de muchas personas que solo se animan a participar en cosas así para ver qué sacan, para hacer networking, para tener acceso a embajadores extranjeros o pensadores de primer mundo, para entregarles una tarjeta de presentación con sus datos de contacto por si saliera algún proyecto en el que pueden tomar un hueso.

Y lo digo con justa razón, he visto en las fotos a personas que me ha tocado verlas crecer y jamás las he visto aportar nada, siempre han querido ver qué sacan de cualquier situación y me duele que traten de politizar y aprovecharse de un evento magno al que, con toda la confianza del mundo te digo, no podrían aportar nada, ni a la academia ni a la ciencia ni al país ni a la región.

Me duele porque reconocí que estas personas quieren protagonismo en lo que sea, menos en el trabajar por sacar este pedacito de tierra adelante.

Me duele porque hay otros que quizás aún no reconozco que están ahí nada más pensando en qué sacar para su propio beneficio y en no aportar nada, entorpeciendo así el desarrollo de lo que podría ser una mejor situación para TODAS nuestras familias, presentes y futuras.

Me duele porque en una cumbre así, los que están buscando acceder a embajadores, le han quitado un asiento exclusivo importante a personas que quizás sí tenían una solución armada para sacarnos de esta zozobra que como país estamos pasando.

Me duele porque los que están teniendo acceso a estas mentes brillantes no van a poner en práctica nada de lo que se pueda llegar a discutir ahí.

Voy a revisar exhaustivamente las conclusiones después que el evento acabe, tal vez se pueda lograr un proyecto como mínimo pero de corazón te digo que mis esperanzas están bajas.

Mientras tanto, me empiezo a arreglar para ir al museo de arte, un rato. Con esta lluvia, las calles están más solas de lo normal y tengo ganas de solo apreciar algo que alimente el espíritu el día de hoy.

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