El transporte privado en San Salvador.

En estos últimos días he estado pensando sobre vehículos, sobre varios tipos de ellos.

Resulta que vivo en un apartamento pequeño y suelo moverme en 10 kilómetros a la redonda por lo que el transporte público me va perfecto. Llego a todos los lugares que necesito en menos de una hora, es barato, no me preocupo del parqueo, ni de alarmas para mi bien.

Pero por alguna razón que no logro comprender, se me metió la idea de viajar en moto. Pensando que de esa forma sería más libre o que iría a más lugares, pero aunado a los temas del parqueo, alarmas, seguridad y hacerme cargo de una máquina más, me empezó a llegar el cansancio de cuestionarme a mí misma: ¿realmente vas a salir más? ¿a dónde vas a ir? ¿te van a dar ganas de salir? Y llegué a la conclusión que soy un ser casero que disfruta estar en casa hecha una sola con su cobertor.

Quizás lo único que me hizo llegar a pensar en tener una moto eran los horarios de clase en los que me tocaba salir en la noche, pero apartando ese hecho, realmente no tengo un motivo de peso que me obligue a hacerme cargo de un objeto más.

El tan solo pensar que tengo que estar pendiente de un objeto más, hace que me canse. Pensar que tengo que aprender a usarlo, tramitar papeles para usarlo, checar niveles de cosas seguido, guardarla en mi casa, sacarla de mi casa, salir a la calle, lidiar con el tráfico, cargar gasolina seguido; todas son cosas que ahorita están fuera de mi rutina y, por lo tanto, pensar en intentar agregar todo esto a mi diario vivir me drena.

Quizás ni siquiera quería la moto de por sí, tal vez solo quería moverme ágilmente y por eso, cuando veía que los buses no llegaban y ningún carro en la calle de enfrente avanzaba por más de 10 minutos, no dudaba en tomar mi bicicleta e irme a la Universidad.

Era una decisión fácil de tomar: la Universidad queda cerca, utilizo una mochila para llevar mis libros, uso zapatos de piso normalmente, iba sola y no planeaba ir a otro lado más que de la casa a la U y de regreso. Y, aunque la bicicleta me salvó las veces que no tenía cómo moverme en transporte público, entiendo que no es una solución para todas mis necesidades.

Por ejemplo, si yo viajara seguido fuera de la ciudad o si viviera fuera de la ciudad y tuviera que ir a mi oficina, o si tuviera que ir al súper por la comida de mi familia semanalmente, o si mi proyecto quedara fuera de San Salvador, o si mi familia viviera al otro lado de la ciudad y más ejemplos similares, entonces no dudaría en adquirir un vehículo. Porque estaría respondiendo a mis necesidades puntuales.

Pero ahorita ahorita, tener un vehículo es un problema extra del que me tendría que hacer cargo. A veces viajo fuera de la ciudad, a veces voy a edificios que quedan un poco lejos, a veces vamos al súper y traemos mil bolsas, a veces tenemos trámites que hacer fuera de San Salvador, a veces salimos a turistear, pero no es seguido, no es siempre, no es algo de todos los días, son situaciones puntuales alejadas en la línea del tiempo porque mi “todos los días” está en la ciudad.

Por esas “situaciones puntuales” es que utilizo Uber, porque es tener un carro sin tenerlo, es viajar a dónde no me lleva el bus sin lidiar con problemas del parqueo, es salir de San Salvador sin pensar en si cheque los niveles de gasolina, aceite, agua y qué sé yo, es ir al súper y tardarme sin pensar que ya va a ser la hora del último bus, es estar tranquila de que voy a llegar a casa con bien.

No sé si usás Uber, pero a mí me parece increíble que me solucione estas situaciones puntuales. Quizás ya lo usás y pensás igual que yo o quizás no lo usás aún. Si no lo usás aún, podés crearte una cuenta y meter este código para obtener $3USD de descuento en tus primeros dos viajes: 6BS48S

Y si no sabés de qué hablo, Uber es un servicio privado de transporte por medio de una aplicación móvil en el que, antes de que llegue la persona a traerte, tu ya sabes quién es el conductor, qué automóvil trae, cuáles son sus placas, de dónde a dónde te va a llevar, un intervalo de precios que te cobrarán por tu viaje y cuántos minutos te tardarás en llegar a tu destino. Ideal para introvertidos y ansiosos sociales como yo. 🙂

Y es la existencia de Uber en el país la que, quizás, me ayudó a decidirme realmente por posponer la obtención de un vehículo y seguir evadiendo la responsabilidad de hacerme cargo de un objeto de esa magnitud. En el punto en el que está mi vida en estos instantes, no considero necesario tener un vehículo propio si puedo solucionar mis problemas de transporte con un tap en mi teléfono.

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