Sí, doy clases de yoga para principiantes.

No sé si lo sabes pero el 2017 me propuse conocer a la versión más saludable de mí misma y esa curiosidad llevó a botar 17kg que andaba cargando.

No ha sido fácil pero lo he logrado, ¡gracias a Dios! Y ahora que llegué a mi meta, las preguntas de muchas personas empiezan a llegar.

La pregunta más popular es la del secreto, que cuál es el secreto y que les revele el secreto. Lamento tanto no tener un secreto porque todo lo he hecho bastante público y la verdad es que no hay atajos. Lo único que he hecho es sudar un poco todos los días y comer mejor.

Pero cuando digo “comer mejor” genera confusión y la mitad de personas asume que soy vegetariana y la otra mitad me pregunta que qué como.

Y la verdad es que no soy vegetariana.

Lo que como es frutas, verduras, carnes, semillas y algunos días pan, pizza y pastas.

Al ver que en realidad no como diferente que toda la población o al notar que no digo nada extravagante, se asume que el “secreto” es entonces ir mil horas al gimnasio y nace la pregunta que qué practico, que si sigo en atletismo o natación.

La verdad es que no he ido a entrenar atletismo desde Agosto del 2016, voy a la piscina una vez al mes y en mi casa solo hago 30 minutos de pilates o yoga tres veces a la semana.

Y justo cuando pienso que he dado toda la información necesaria, nacen más dudas, sobre cómo empezar, qué hacer, qué rutina seguir y si les puedo dar clases.

La verdad es que me estaba divirtiendo tanto conociéndome a mí misma y aprendiendo a mejorarme desde el interior y enamorándome de los resultados que jamás me planteé tener una carrera como maestra de yoga.

Pero al ser tanta la insistencia, he decidido tomarlo pero hacerlo de una forma relajada y justa. Las prácticas son para compartir lo que he aprendido, no para enseñar y exigir, quiero que las personas que se acercan buscando una solución se sientan queridos en todo el proceso pero que sobretodo se admiren de ellos mismos.

Y es justa porque mi tarifa es una comida + colaboración monetaria voluntaria.

La comida me funciona para conectarnos y entender un poco más la vida diaria de la persona y la colaboración monetaria voluntaria me sirve para poder moverme en la ciudad, sobrevivir y poco más.

La verdad es que esta nueva forma de emplearme ha sido una sorpresa para mí pero gracias a Dios he podido ayudar a algunas personas a volver a quererse y eso me tiene muy contenta.

No solo he cambié mi salud en 2017 sino que me ha dado la oportunidad de poder impactar en algunas personas más de formas que jamás imaginé que fuera posible.

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