I climbed the Santa Ana volcano on Sunday and my calves are the only part of my body that hurts! On the other hand, my Achilles tendon kept up with me during the almost 20km! 😊 / I have a mess with my photos and phones right now so here’s the first prize I have ever won on Instagram thanks to @libritas.de.mas & @bodegasberonia 💙

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Sí, doy clases de yoga para principiantes.

No sé si lo sabes pero el 2017 me propuse conocer a la versión más saludable de mí misma y esa curiosidad llevó a botar 17kg que andaba cargando.

No ha sido fácil pero lo he logrado, ¡gracias a Dios! Y ahora que llegué a mi meta, las preguntas de muchas personas empiezan a llegar.

La pregunta más popular es la del secreto, que cuál es el secreto y que les revele el secreto. Lamento tanto no tener un secreto porque todo lo he hecho bastante público y la verdad es que no hay atajos. Lo único que he hecho es sudar un poco todos los días y comer mejor.

Pero cuando digo “comer mejor” genera confusión y la mitad de personas asume que soy vegetariana y la otra mitad me pregunta que qué como.

Y la verdad es que no soy vegetariana.

Lo que como es frutas, verduras, carnes, semillas y algunos días pan, pizza y pastas.

Al ver que en realidad no como diferente que toda la población o al notar que no digo nada extravagante, se asume que el “secreto” es entonces ir mil horas al gimnasio y nace la pregunta que qué practico, que si sigo en atletismo o natación.

La verdad es que no he ido a entrenar atletismo desde Agosto del 2016, voy a la piscina una vez al mes y en mi casa solo hago 30 minutos de pilates o yoga tres veces a la semana.

Y justo cuando pienso que he dado toda la información necesaria, nacen más dudas, sobre cómo empezar, qué hacer, qué rutina seguir y si les puedo dar clases.

La verdad es que me estaba divirtiendo tanto conociéndome a mí misma y aprendiendo a mejorarme desde el interior y enamorándome de los resultados que jamás me planteé tener una carrera como maestra de yoga.

Pero al ser tanta la insistencia, he decidido tomarlo pero hacerlo de una forma relajada y justa. Las prácticas son para compartir lo que he aprendido, no para enseñar y exigir, quiero que las personas que se acercan buscando una solución se sientan queridos en todo el proceso pero que sobretodo se admiren de ellos mismos.

Y es justa porque mi tarifa es una comida + colaboración monetaria voluntaria.

La comida me funciona para conectarnos y entender un poco más la vida diaria de la persona y la colaboración monetaria voluntaria me sirve para poder moverme en la ciudad, sobrevivir y poco más.

La verdad es que esta nueva forma de emplearme ha sido una sorpresa para mí pero gracias a Dios he podido ayudar a algunas personas a volver a quererse y eso me tiene muy contenta.

No solo he cambié mi salud en 2017 sino que me ha dado la oportunidad de poder impactar en algunas personas más de formas que jamás imaginé que fuera posible.

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I hope you had a great Valentine’s day! On my side of the screen, I can confirm that the wheel on my arms is not a way I can manage to get in the armstand with bow and arrow legs, yet. What I do can confirm is that the chest opening, upper back work and balance challenge on this variation is exquisite. 💙

I hope you had a great Valentine’s day! On my side of the screen, I can confirm that the wheel on my arms is not a way I can manage to get in the armstand with bow and arrow legs, yet. What I do can confirm is that the chest opening, upper back work and balance challenge on this variation is exquisite. 💙

El transporte privado en San Salvador.

En estos últimos días he estado pensando sobre vehículos, sobre varios tipos de ellos.

Resulta que vivo en un apartamento pequeño y suelo moverme en 10 kilómetros a la redonda por lo que el transporte público me va perfecto. Llego a todos los lugares que necesito en menos de una hora, es barato, no me preocupo del parqueo, ni de alarmas para mi bien.

Pero por alguna razón que no logro comprender, se me metió la idea de viajar en moto. Pensando que de esa forma sería más libre o que iría a más lugares, pero aunado a los temas del parqueo, alarmas, seguridad y hacerme cargo de una máquina más, me empezó a llegar el cansancio de cuestionarme a mí misma: ¿realmente vas a salir más? ¿a dónde vas a ir? ¿te van a dar ganas de salir? Y llegué a la conclusión que soy un ser casero que disfruta estar en casa hecha una sola con su cobertor.

Quizás lo único que me hizo llegar a pensar en tener una moto eran los horarios de clase en los que me tocaba salir en la noche, pero apartando ese hecho, realmente no tengo un motivo de peso que me obligue a hacerme cargo de un objeto más.

El tan solo pensar que tengo que estar pendiente de un objeto más, hace que me canse. Pensar que tengo que aprender a usarlo, tramitar papeles para usarlo, checar niveles de cosas seguido, guardarla en mi casa, sacarla de mi casa, salir a la calle, lidiar con el tráfico, cargar gasolina seguido; todas son cosas que ahorita están fuera de mi rutina y, por lo tanto, pensar en intentar agregar todo esto a mi diario vivir me drena.

Quizás ni siquiera quería la moto de por sí, tal vez solo quería moverme ágilmente y por eso, cuando veía que los buses no llegaban y ningún carro en la calle de enfrente avanzaba por más de 10 minutos, no dudaba en tomar mi bicicleta e irme a la Universidad.

Era una decisión fácil de tomar: la Universidad queda cerca, utilizo una mochila para llevar mis libros, uso zapatos de piso normalmente, iba sola y no planeaba ir a otro lado más que de la casa a la U y de regreso. Y, aunque la bicicleta me salvó las veces que no tenía cómo moverme en transporte público, entiendo que no es una solución para todas mis necesidades.

Por ejemplo, si yo viajara seguido fuera de la ciudad o si viviera fuera de la ciudad y tuviera que ir a mi oficina, o si tuviera que ir al súper por la comida de mi familia semanalmente, o si mi proyecto quedara fuera de San Salvador, o si mi familia viviera al otro lado de la ciudad y más ejemplos similares, entonces no dudaría en adquirir un vehículo. Porque estaría respondiendo a mis necesidades puntuales.

Pero ahorita ahorita, tener un vehículo es un problema extra del que me tendría que hacer cargo. A veces viajo fuera de la ciudad, a veces voy a edificios que quedan un poco lejos, a veces vamos al súper y traemos mil bolsas, a veces tenemos trámites que hacer fuera de San Salvador, a veces salimos a turistear, pero no es seguido, no es siempre, no es algo de todos los días, son situaciones puntuales alejadas en la línea del tiempo porque mi “todos los días” está en la ciudad.

Por esas “situaciones puntuales” es que utilizo Uber, porque es tener un carro sin tenerlo, es viajar a dónde no me lleva el bus sin lidiar con problemas del parqueo, es salir de San Salvador sin pensar en si cheque los niveles de gasolina, aceite, agua y qué sé yo, es ir al súper y tardarme sin pensar que ya va a ser la hora del último bus, es estar tranquila de que voy a llegar a casa con bien.

No sé si usás Uber, pero a mí me parece increíble que me solucione estas situaciones puntuales. Quizás ya lo usás y pensás igual que yo o quizás no lo usás aún. Si no lo usás aún, podés crearte una cuenta y meter este código para obtener $3USD de descuento en tus primeros dos viajes: 6BS48S

Y si no sabés de qué hablo, Uber es un servicio privado de transporte por medio de una aplicación móvil en el que, antes de que llegue la persona a traerte, tu ya sabes quién es el conductor, qué automóvil trae, cuáles son sus placas, de dónde a dónde te va a llevar, un intervalo de precios que te cobrarán por tu viaje y cuántos minutos te tardarás en llegar a tu destino. Ideal para introvertidos y ansiosos sociales como yo. 🙂

Y es la existencia de Uber en el país la que, quizás, me ayudó a decidirme realmente por posponer la obtención de un vehículo y seguir evadiendo la responsabilidad de hacerme cargo de un objeto de esa magnitud. En el punto en el que está mi vida en estos instantes, no considero necesario tener un vehículo propio si puedo solucionar mis problemas de transporte con un tap en mi teléfono.

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