Islam.

Introducción.

Definición.

Podemos definir el Islam como la religión que cree en Alá como Dios uno y único y, en Mahoma, su profeta. Los fieles del Islam son denominados musulmanes. No es lo mismo que árabes. Solo uno de cada seis fieles musulmanes es árabe.

Creyentes.

Actualmente, el número de musulmanes ha superado los mil millones. De ellos, más de doscientos cincuenta millones están localizados en África (negra y blanca); otros doscientos cincuenta en Asia occidental (países árabes) y, la mayoría, quinientos millones, reside en Asia oriental. En Europa, había en 1997 una comunidad de 12 millones de musulmanes en vertiginoso aumento.

Corrientes actuales.

El Islam no es un bloque compacto. Con todo y en su diversidad, los musulmanes conservan la conciencia de unidad entre ellos:

  • Los sunnitas son cerca del 90% de los musulmanes y se encuentran en Indonesia, Pakistán, China, Egipto, Marruecos, etc. Además del Corán, siguen también a la tradición de gestos y palabras de Mahoma (sunna). Con ellos y con las costumbres de la comunidad musulmana adaptan el Corán a las situaciones de cada época. Sus dirigentes (califas) son elegidos.
  • Los chiitas son menos del 9% del mundo musulmán. Confían en los imanes (líderes religiosos) que guardan los secretos de Mahoma y les guían en su vida. Numerosos en Irán, India, Afganistán, Irak, etc. Conceden valor al sufrimiento y se preocupan por los desfavorecidos. Se dividen según el imán al que siguen.
  • El marabutismo mezcla la piedad musulmana con el culto a los santos (marabut). Está muy extendido en África del Norte.
  • El reformismo es la corriente fundamentalista que pretende volver a la plena fidelidad con el origen, sin ningún tipo de adaptación. No son tan abundantes como a veces pensamos y, dentro de los reformistas, hay grados y matizaciones.
  • El modernismo sería la rama opuesta a la anterior que pretende adaptarse totalmente a las costumbres occidentales y separar Iglesia y Estado. Reformismo y modernismo están en continuo enfrentamiento, en ocasiones, teñido de violencia.

La historia tal como la religión la cuenta.

Mahoma nace hacia el año 570 de la Meca, en la actual Arabia Saudí. Huérfano de padre al nacer y de madre desde los 6 años, fue recogido por su tío Abú Taleb. Al crecer se dedicó al comercio y emprendió varios viajes. A los 25 se casó con Jadiya, una rica viuda que junto con su tío fue su mayor protección durante muchos años.

Cuando Mahoma tiene 40 años, pasa un retiro de larga duración en una cueva del monte Hira, cerca de la Meca, en el desierto. Allí tiene una revelación en la que el ángel Gabriel le anuncia que ha sido elegido como mensajero de Allah y le ordena recitar un texto. Mahoma lo hace así. No sabe leer ni escribir. Durante dos años no tuvo más revelaciones pero hacia el año 612 estas se reanudaron.

Pronto empieza a gozar de seguidores y se manifiesta como el enviado del Dios bíblico a los países árabes. Pero con los seguidores, aparecen los enemigos que le acusan de estar poseído o hechizado. Estos enemigos crecen en sus actuaciones contra Mahoma y sus seguidores.

Cuando en el año 619 mueren Jadiya y Abú Taleb, Mahoma se ve obligado a buscar nuevos protectores, so pena de morir asesinado. Los encuentra en la ciudad de Medina, a la cual se traslada en el año 622. Allí organiza a su comunidad como un estado, construye una mezquita y una residencia para él y sus mujeres (cuya variedad era algo totalmente normal en un líder árabe), y proclama que su revelación es la auténtica versión de la religión bíblica.

En el año 630, Mahoma entra triunfante en la Meca, que se convierte en el centro sagrado del Islam. Mahoma muere en el año 632 pero sus seguidores y primeros discípulos continuaron la expansión de su revelación, recogiéndola en el Corán y llevándola por extensas regiones del mundo, con la fuerza de la persuasión y, también, de las armas.

La historia confirma.

Los datos de la vida de Mahoma son fácilmente confiables por la mayor cercanía en el tiempo y por la relevancia política que en vida alcanzó el profeta. Si bien numerosos datos permanecen desconocidos: los viajes de Mahoma antes de sus visiones o el origen de los textos corcinos son oscuros, tanto más si se considera que Mahoma fue durante mucho tiempo analfabeto.

Libros Sagrados.

El Corán o “revelación” o “lectura” es un libro compuesto por ciento catorce suras (capítulos), que varían en extensión. Algunas tienen solo tres ayats (versículos) y otros tienen cientos de ellos. En ellas se contienen las revelaciones de Allah, por medio del ángel Gabriel, al profeta Mahoma, a partir del año 610 y que se prolongaron hasta el año 632. Mahoma los fue comunicando poco a poco y, fueron retenidos en la memoria de los oyentes y en escritos diversos hasta que, unos quince años después de su muerte, fueron definitivamente reunidos en un solo libro sagrado.

La temática del Corán es muy amplia. Es un compendio de fe y doctrina, de enseñanzas sobre Allah y reglas morales, de leyes sociales y personales, de historias pasadas y de predicciones futuras. Los musulmanes lo llaman “el libro que explica todas las cosas”. Y reconocen otros libros de origen divido, como la Biblia hebrea o cristiana, aunque sostienen que solo el Corán recoge toda la revelación de Allah sin ninguna corrupción.

El libro está escrito en fushá o árabe clásico y sirve de modelo y canon literario para todo el mundo árabe. De hecho, Mahoma desafió a los que negaban su llamada divina a que elaborasen un solo capítulo similar en su calidad a los del Corán y, según los musulmanes, nadie ha respondido a su desafía. Por ello, el libro no se puede traducir.

¿Cómo se entiende a Dios?

Para los musulmanes, el único nombre de Dios es “Allah” que significa “Señor”, “príncipe”, “héroe”. Explícitamente afirman que es el mismo Dios al que se refieren los judíos y los cristianos. Este nombre ya aparecía en la Biblia, le fue revelado al profeta Mahoma. Tampoco pretende describir a Dios sino solo referirse a él por su posición respecto al hombre. Allah:

  • Es enteramente distinto de los hombres. No se parece a nada de lo que existe. No puede ser descrito ni siquiera en sus actuaciones pues, incluso su voluntad, están fuera del alcance de los seres humanos.
  • Es uno. Solo uno. No comparte su divinidad con nadie. Y todo politeísmo es una ofensa a él. La concepción cristiana es politeísta.
  • Es creador. Todo existe porque él así lo dispone y lo ordena. Su actividad en la creación continúa, incluso ahora, dirigiéndola efectivamente.
  • Es el autor de la vida. Otorga a quien quiera prosperidad y felicidad. Los que siguen su voluntad “viven para siempre”.
  • Se ha revelado a Mahoma pero el hombre no dialoga con él, sino que está llamado a obedecerle y servirle.
  • Es un Dios misericordioso y bueno con los hombres. Les ama y quiere su felicidad. Lo que dispone es siempre para su bien. La fe y la sumisión que exige tiene como objetivo la felicidad humana.
  • Es un Dios Señor que juzgará a los hombres y les recompensará o castigará por sus acciones, de modo que al final, cada uno alcance lo que merece. En este sentido es justo. Y como dispone para el bien del hombre, es bueno.

Tiempo y fiestas.

La medida del tiempo.

Los musulmanes cuentan el tiempo desde el momento en que Mahoma huyó de la Meca con dirección a Medina. Es la Hégira musulmana, que tuvo lugar en el año 622 d.C. Ahora mismo estamos en el año 1439, más o menos. Porque los años son totalmente lunares, con lo cual, tenemos doce meses de veintinueve o treinta días, y un total de 354 o 355 días, según el año. 32 años cristianos equivalen a 33 años musulmanes.

Los meses, entonces, no se corresponden con los judíos o los cristianos, sino que van desplazándose de año en año con respecto a ellos. Son doce y se llaman Muhárram, Sáfar, Rabi al-Awwal, Rabi al-Akhir (o Rabi al-Thani), Jumada al-Awwal, Jumada al-Akhir (o Jumada al-Thani), Rajab, Sha’ban, Ramadán, Sh’awwal, Zul Qaa’da y Zul-Hijja.

Por su parte, los días comienzan con la salida del sol, no en mitad de la noche. Y el día de descanso es el viernes porque Mahoma nació en viernes.

Fiestas.

Hay dos fiestas fundamentales que fueron recomendadas por el mismo Mahoma:

  1. La fiesta de los sacrificios (el 10 del mes 12, Zul-Hijja). Es una fiesta en la que los musulmanes se unen para los sacrificios carneros y otros animales que en este día se degüellan en la Meca. Comienza con una gran oración y sigue con festejos.
  2. La fiesta del final de ayuno. Es una fiesta de varios días y de gran alegría popular. Está situada el día 1 del mes 10, Sh’awwal. Pone fin al mes del ramadán, en que se conmemora la revelación del Corán, y en el que se guarda un ayuno riguroso durante el día.

A estas se añaden otras, relacionadas con la vida del profeta:

  • El recuerdo de la Hégira (el día 1 del mes 1, Muharram). Se recuerda el éxodo de Mahoma de la Meca a Medina en el 622.
  • La fiesta del nacimiento del profeta (el día 12 del mes 3, Rabi al-Awwal. Es una fiesta muy popular. La preceden de festejos de una o dos semanas.
  • La ascensión nocturna (el día 27 del mes 7, Rajah). Celebra el viaje de Mahoma al cielo.

Templo y oración.

La palabra “mezquita” viene del vocablo arabe masjid, que significa “lugar de postración”. La primera mezquita fue construida por Mahoma y sus fieles poco después de llegar a Medina. Era un amplio recinto con paredes de barro y troncos de palma a guisa de columnas. Servía como lugar de oración. Desde entonces, las mezquitas han ido extendiéndose por todos los lugares islámicos.

Cada una tiene unos puntos de referencia concretos. El mihrab es una hornacina en una de las paredes que indica la qibla o dirección a la Meca, ya que la oración ha de realizarse en esa dirección. El mihrab está más o menos decorado y a su derecha suele haber un minbar, un púlpito algo elevado desde el cual se pronuncian los sermones de los viernes. Casi todas las mezquitas tienen agua corriente para realizar el wudu o acto ritual del lavado que se debe efectuar antes de orar. También tienen zonas amplias para que los fieles se coloquen alineados.

Por último, concretar que “masjid” es propiamente una mezquita pequeña para la oración cotidiana. En la oración de los viernes se utiliza una mezquita más grande y céntrica llamada “yami”. En los pueblos y en las ciudades pequeñas solo puede haber una “yami”.

Para un musulmán, la oración acerca a Dios y es la ocasión de proclamar su grandeza y su unidad, con la adoración debida. La realizan sobre un suelo limpio (generalmente una alfombra especial para el caso), orientados a la Meca y, siguiendo unos gestos determinados. La lengua para orar es el árabe. La oración ritual se denomina “salat”, mientras que los otros tipos de oración se denominan “Do’a”.

La salat se realiza cinco veces al día (al-fajr por la mañana, al-zohr por la tarde, al-‘ase a media tarde, maghreb al ponerse el sol y al-‘asa una hora y media después de ponerse el sol). La hora de cada oración viene fijada por la llamada del muecín desde la mezquita. Cada uno ora en particular, aunque algunos fieles pueden reunirse en las mezquitas.

Los viernes es el día de la oración comunitaria. A mediodía, los varones están invitados a acudir a la mezquita para orar en común. A continuación, un experto en el Corán proclama el jutba, el sermón, sobre el Corán o, si procede, sobre otros temas.

La moral del creyente.

El Corán regula toda la vida de los creyentes. Dentro de esta regulación existen para los musulmanes cinco pilares fundamentales que cada creyente debe cumplir desde que alcanza la pubertad:

  1. El testimonio de la fe, sintetizado en la fórmula: “No hay divinidad fuera de Alá, y Mahoma es su enviado”.
  2. La oración ritual (salat) realizada cinco veces al día.
  3. La limosna legal o zakat, destinada a los desfavorecidos.
  4. El ayuno en el mes del ramadán, que consiste en abstenerse de comida, bebida y relaciones sexuales hasta la puesta del sol.
  5. La peregrinación (havy) a la Meca una vez en la vida que deben de realizar los musulmanes adultos libres que tengan recursos para el viaje y para mantener a los suyos durante su ausencia y, con la condición de que el camino sea seguro.

El cumplimiento de estos mandatos está regulado con bastante precisión en el Corán, de modo que en todo momento es posible saber si afecta o no y en qué manera a cada persona.

En la práctica, el Corán contiene también leyes relacionadas con el decálogo y, recoge, de algún modo, los que van del 4º al 10º mandamiento según los cristianos. Además, contiene otras muchas leyes que cumplir, aunque no se consideran de la misma importancia.

El conjunto legal del Corán es la sari’a y, hoy existe un gran debate entre las distintas corrientes musulmanas acerca de la interpretación y aplicación de esta sari’a. Si todos están de acuerdo en la necesidad de concretar el Corán, no existe ese acuerdo en torno a cómo hacerlo. Existen distintas tradiciones (hadit) y no coinciden entre sí.

La importancia del debate se debe a que para los musulmanes las obligaciones religiosas han de convertirse, dentro de lo posible, en obligaciones civiles. Por eso la ley de los países islámicos depende de si los gobernantes son más o menos tradicionales en lo religioso. Muchas escuelas apuestan por el uso de la razón y el bien común pero algunas apuestan por el mantenimiento tradicional de la ley.

Más allá de la muerte.

El Corán dedica una buena parte de sus enseñanzas a este tema. Entre otras cosas, enseña que la vida es una prueba que dura poco tiempo y que después habrá una recompensa o un castigo. Lo que han de hacer los creyentes es someterse a Allah para después gozar del premio reservado.

Desde este punto de partida, los musulmanes no dudan de que haya una vida tras la muerte. De hecho, esa es la verdadera vida, la que durará por siempre. La actual es solo pasajera.

Asimismo, el Corán describe con abundancia de detalles lo que Allah tiene reservado tras la muerte. Los cuerpos de los creyentes saldrán de los sepulcros y gozarán de gran cantidad de bienes materiales. Pero la cumbre de la felicidad será saberse aceptado por Alla y vivir con Él y, de alguna forma, contemplar su rostro.

Esta felicidad será para todos aquellos fieles cuyas buenas acciones pesen más que las malas en el juicio final. En efecto, al final de la vida habrá un juicio y se afirma que los creyentes pueden librarse del castigo eterno (el infierno) por la intercesión de Mahoma y, también, existe el convencimiento de que aquellos que cometan determinadas acciones serán apartados de la felicidad futura. La más grave de todas, la acción imperdonable, es asociar a Allah otras divinidades.

Respecto a los no creyentes, denominados “infieles”, hay imprecisión. Hay quienes afirman que Allah podrá salvar a aquellos que tengan buena fe y no sean responsables de su increencia. Pero otros creen que ni siquiera estos podrán gozar de la felicidad eterna.

En resumen y según el Corán: “Todo lo que se encuentra en la tierra perecerá pero el rostro de tu Señor permanecerá para siempre noble y majestuoso”.

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Filed under: Estudio, Investigation

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PIITster. Diploma in Economics and Business. 6th best Discus Thrower in Central America. 5x Discus National Winner (El Salvador). Civil Engineering Sophomore. Yogini. Small Product Lab Winner. Author of The Mini-Guide for Writing a Super Complete Post in 20 Minutes. 5x Shotput National Winner (El Salvador). Business Management Junior.