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La Guía Definitiva para cuidar a mi periquito: Xandé Montero.

Aprendí mucho con él, aprendí a aguantar picotazos, garritazos y alazos, pero también a entender que no todo lo que dicta el Internet es lo mejor, entendí que un periquito no es un ser al que hay que enjaular ni cortarle sus alas, sino que un periquito es un ser bellísimo que quiere dormir calientito, hacerte compañía, comer lo que tú comes y llenar tu corazón con picotazos.

Cuando Xandé Montero llegó a mi vida, no tenía idea de cómo cuidar a mi periquito. Hice algunas investigaciones pero lo que pude leer no fue ni el 10% de la experiencia que conlleva vivir con un periquito. Es por esto que en homenaje a Xandé Montero, he decidido escribir La Guía Definitiva para cuidar a mi periquito para aquellas mamás de periquitos no tradicionales.

¿En dónde vivirá el periquito?

Fue una de las primeras cosas que me pregunté. Claramente una jaula es la respuesta del Internet, pero tú y yo sabemos qué es mejor para el periquito. Pero sigámosle el juego al Internet, ¿qué tipo de jaula es la mejor? El Internet recomienda que sea una jaula con barras horizontales para que el periquito pueda jugar y escalar, con las barras puede estar agarrándose de las paredes y el techo sin resbalarse.

Yo no tenía una jaula y tampoco tenía criterio para desafiar la voz del Internet, aún. Lo único que tenía era un estante para poner pan dulce, así que lo desarmé y le intenté construir las paredes de una jaula para que escalara. O sea, no tenía ni techo ni suelo, solo pedazos de paredes con barras horizontales puestas ahí para que él escalara.

Xandé escalando a lo más alto de las barras horizontales para estar pendiente de qué hago con ese mat azul.

No sabía muy bien qué hacer para hacerle sentir que estaba en un buen hogar, pero sí que noté que para lo único que Xandé usaba la barra era para tener mejor visión y estar pendiente de mí.

De hecho, ir para abajo y ver qué hay en el suelo no le interesa, solamente estar en lo más alto para seguir comunicándose conmigo.

¿Ves cómo le cuesta a Xandé mantenerse equilibrado en lo más alto de la jaula? Obviamente es porque se trata de un bebé periquito, pero también es porque las barras de esta jaula sin suelo ni techo son demasiado delgadas como para que él tenga un buen agarre.

Es como si yo intentara caminar encima de un palo de escoba.

Si yo tuviese la idea de comprar una jaula, los alambres no serían más gruesos que estos, así que es aquí cuando entendí que una jaula con barras horizontales no sería lo mejor para mi periquito.

Xandé necesita algo con mayor diámetro para tener un mejor agarre y jugar o escalar sin que sufra.

Con este conocimiento, lo único que hicimos fue ajustar un palo bastante grueso encima de un marco de acero.

Xandé haciendo yoga en su palito.

Este marco está incrustado en una placa, la cual siempre tiene papel periódico encima para poder limpiar fácilmente.

No usamos jaula.

¿Hay peligro que se escape sin jaula?

La única vez que Xandé intentó escaparse fue el primer día, y ni siquiera fue porque quisiera irse, o al menos eso quiero pensar. Lo que sucedió es que fui a la Universidad y cuando regresé él estaba caminando en un cuarto que tiene salida en donde tengo mis plantitas.

Xandé con salida al patio y prefiere posar para la cámara.

Sin embargo, después de conocerme un par de días, Xandé decidió que estaba cómodo estando aquí, así que no importaba qué ventanas estuvieran abiertas, él siempre estaba en su palito.

Puerta que da hacia el patio y él feliz de estar en su palito.

Y cuando llegábamos a la casa, volaba para estar en nuestro hombro.

A veces en nuestra cabeza.

¿Recomiendas cortarle las alas a un periquito?

Mira, me recomendaron cortarle las alas para obligarlo a quedarse conmigo. Pero la verdad yo no tuve corazón para hacerlo.

Una vez tomé unas tijeras para cortar papel encerado y él se puso a aletear muy preocupado. Creo yo que él ya reconocía ese sonido y se preocupó cuando lo escuchó otra vez.

Xandé de lo más tranquilo escalando en mi suéter de Navidad.

Como verás, yo lo único que hice fue mostrarle que quería cuidarlo mucho, darle mucha comida, jugar con él. Luego, él se acopló y decidió que yo no sería tan mala compañía para él.

¿Algún momento dejan de gritar en las noches?

¡De hecho sí! Cuando yo estaba pequeña, conocí una lora gigante llamada Flor a la que ponían a dormir en su jaula en el baño con una toalla para darle oscuridad.

Intenté hacer lo mismo con Xandé y no funcionó, solo que yo no usaba una jaula, sino que una cesta de ropa invertida. Tampoco usé el baño, sino una silla en mi cuarto.

Pero Xandé, igual que Flor, lloraba y gritaba, me partió el corazón. Flor ya estaba más acostumbrada porque llevaba años en esa casa dónde la conocí, pero Xandé era mi periquito bebé y yo no podía escucharlo así.

Levanté la canasta de ropa y entendí lo que pasaba. Tal vez el esté de acuerdo con la oscuridad y la hora de dormir, pero el frío era lo que le causaba gritar tanto.

Así que puse una toalla a la par de mi almohada y lo puse ahí. Se acurrucó y durmió conmigo desde entonces.

Ceño fruncido de somnolienta pero Xandé hecho bolita conmigo.

Me levantaba y se iba a bañar conmigo (no dejaba que se mojara todos los días, solo una vez por semana). Los otros días lo ponía en lo más alto de la cortina del baño. Me preparaba y estaba en mi cabello. Me iba a desayunar y estaba en mi hombro. Empezaba a estudiar y se iba a poner en la silla conmigo.

Es muy divertido porque por ser bebé, está aprendiendo a lidiar con el equilibrio y cuando le digo cosas, siempre parece decir que sí.

Si te fijas, en el video de abajo, se encuentra el estante de pan que alguna vez desarmé pensando en armarle una jaula, pero Xandé no la necesitaba porque la casa entera era su territorio.

Tanto así que no había momento en que no estuviera a un metro a la redonda de mí. En este video estoy preguntándole si me va a ayudar a hacer la limpieza. 🙂

Con todo esto, no llevo ni la mitad de cosas que aprendí con Xandé.

Por ejemplo, cuando era bebé, él no pasaba solamente en el palo que le pusimos en el marco, sino que caminaba en el piso para desplazarse porque quería ir a subirse en mí cuando yo estaba haciendo yoga.

Xandé en mi sillón favorito.

Eso hizo que se le formara una bola blanca en el estómago, me preocupé muchísimo y le llamé a una veterinaria para que llegara a la casa a verlo.

Resultó ser que en realidad esa bola blanca era parte de su estructura ósea y que no había nada malo con eso. ¡Jajajaja! Preocupación de mamá primeriza.

¿Qué le dabas de comer al periquito?

Pues yo intentaba darle de comer sus semillas, su masa y sus frutas. Pero él era bien aventurero y probaba de todo. Recuerdo que para su gotcha day, le dimos un cupcake de naranja que picoteó todo.

Xandé comiendo semillas de girasol por primera vez. Anterior a esto, le daba las semillas más chiquitas para pájaros.

Si yo comía fruta, le picaba un poquito y le ponía en su platito.

Si yo tomaba agua, le ponía agua fresca a él también.

Si iba por las tortillas, le compraba su masita para que él comiera.

Y, a veces, cuando las tortillas estaban tibias, le ponía un pedacito y le decía que era masita a la plancha.

¿Aprendió a hablar?

Mira, yo no quise enseñarle palabras como tal, quise que fuera él, aunque sí reconozco que le cantaba y platicaba con él. Pero oyendo estos videos en el pasado, sí noto que cambió mucho su tono.

Por ejemplo, yo tengo un sonido que hago cuando algo no me parece, es un “hm” bastante corto. A los días, él hacía ese sonido también.

Yo le decía a Xandé que era mi chiquito, y cuando no me encontraba o no me veía, él se ponía a gritar “chiquito, chiquito”.

Xandé parece un peluche bebé.

Y tenía una canción especial que siempre le cantaba, él a veces me seguía el tono y otras veces simplemente movía la cabeza y aleteaba.

Casi siempre salíamos al patio a las 5pm y veíamos a los pericos grandes volando, siempre le decía que allá iban sus primos. Él me respondía con un “¿ah?”.

Y cada vez que me ponía a grabar algo, él estaba platicando al fondo también.

No fui una mamá de periquitos tradicional, intenté darle la libertad, la atención, el tiempo y el cariño.

Aprendí mucho con él, aprendí a aguantar picotazos, garritazos y alazos, pero también a entender que no todo lo que dicta el Internet es lo mejor, entendí que un periquito no es un ser al que hay que enjaular ni cortarle sus alas, sino que un periquito es un ser bellísimo que quiere dormir calientito, hacerte compañía, comer lo que tú comes y llenar tu corazón con picotazos.

Por Katherine Montero

Civil Engineering Junior. Diploma in Economics and Business. 6th best Discus Thrower in Central America. 5x Discus National Winner (El Salvador). Yogini. Small Product Lab Winner. Author of The Mini-Guide for Writing a Super Complete Post in 20 Minutes. 5x Shotput National Winner (El Salvador). Business Management Junior.