Una nutria bebé aprende a nadar y es lo más lindo que vas a ver hoy.

En el zoológico de Oregon nació una camada de nutrias hace algunas semanas y ahora su mamá le enseña a una a nadar. Las nutrias están diseñadas genéticamente para estar en el agua y transportarse en la tierra. Cualquiera pensaría que ya nacen sabiendo qué tienen que hacer. Pero este video me encanta porque, además de ser tierno, demuestra que en el mundo muchas cosas se consiguen con trabajo, con entreno, con constancia. Sí, las nutrias genéticamente están diseñadas para nadar pero tienen que tener unas lecciones antes para conseguirlo. 🙂

Yo sigo aprendiendo a nadar. Estoy en estos instantes corrigiendo muchos detalles técnicos en estilo libre y ya llevo la primera semana aprendiendo dorso.

Dorso podría parecer más sencillo porque tengo el aire a mi disposición el tiempo que yo quiera pero el movimiento con los hombros es distinto y duelen más. Eso sin contar que mi lesión en el hombro hace que me vaya golpeando con la carrilera en lugar de ir paralela a ella.

Y todas estas equivocaciones me hacían sentir mal, se siente feo fallar pero es que el problema es la forma en la que lo estaba viendo. Fallar solamente puede ocurrir cuando yo tengo los conocimientos, la práctica, la audacia, y aún así decido hacer lo incorrecto. Por ejemplo, fallar sería saber que tengo entreno de natación a las 3:00pm y decidir no ir. Eso sería fallar.

Pero lo que a mí me pasa cuando cometo errores dentro de la piscina es el camino del aprendizaje. Este nuevo deporte yo no lo conocía hace un año, no lo practicaba hace un año, por lo tanto, equivocarme ahora en aspectos técnicos, tragar agua, no abrir los ojos debajo y otras cosas más es justamente lo que está haciendo esta nutria bebé y yo, estamos aprendiendo a nadar. ❤

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Mi historia con el yoga.

Mi historia con el yoga es un poco extraña puesto que, sin saberlo, ya tenía algunas bases para practicarlo. De mis 10 a 13 años practiqué gimnasia artística. A partir de los 13 practiqué atletismo y era requerido estirar antes y después de cualquier entreno ¡especialmente los días de pesas! A medida fui desarrollándome, me empezó a doler la espalda y hacía ciertos movimientos para aliviar esos dolores antes de dormir. Y cuando salía a caminar mucho, me decía mi madre que pusiera mis pies en la pared para descansar y ayudar a la circulación. Todas estas situaciones eran yoga pero yo no sabía nada.

La persona que me acercó al yoga.

Fue hasta el 2012 que tuve un acercamiento más profundo con el yoga. Yael Farache escribió una entrada sobre el Yoga para escépticos y contaba que desde hacía 4 años que ella lo practicaba regularmente y mencionaba algunos beneficios que ella ha obtenido de practicarlo, como alinear su columna y cocinar con el olfato. Me llamó mucho la atención lo de la columna ya que mi espalda me duele muchas veces por la mala postura que yo tengo y otras veces porque carga más peso del que debe.

Intenté hacer una pose que se veía sencilla porque quería iniciar ese proceso de alinear mi columna bien. Empecé por una inversión con tres puntos. La verdad es que no tengo ni idea de como se llama porque los nombres son sánscritos pero ponés tus manos, codos y tu cabeza en el suelo y, de alguna forma que no logré comprender en ese entonces, levantás los pies hasta hacer como una parada de manos pero con los codos y cabeza apoyados.

Quizás lo peor no fue intentar hacer esa pose la primera vez que quería iniciarme en el yoga. Lo peor fue que la hice en un colchón delgado que me dieron en Campus Party y sin apoyarme en ningún lado. Sobra decir que esa pose terminó mal.

Gracias a Dios mi cuerpo estaba entrenado para reaccionar rápidamente. Mi mentón se metió en mi pecho para rodar y no caer de polongón pero mi cuello me dolió tanto que me quedé tendida en el suelo y me puse a llorar. No del dolor, sino de pensar qué significaba ese dolor. ¿Me habré roto algo? ¿Podré levantar mi cabeza cuando quiera pararme? ¿Podré moverme sin problemas a partir de ahora? ¿Necesitaré ponerme una prótesis en el cuello?

Me pasaron mil cosas por la cabeza pero quizás la que más importaba era que nunca iba a practicar yoga otra vez.

La búsqueda de deportes sin impacto en las rodillas.

El año pasado fue una temporada bastante extraña en atletismo. De repente, el estadio en el que entreno tenía miles de eventos y las competencias de lanzamientos se posponían o simplemente no ocurrían para mi categoría. Competí una tan sola vez y mejoré mi marca, ¡gracias a Dios!

Luego, los directivos se dieron cuenta de esto y mandaron a la selección mayor de atletismo a Guatemala a un chequeo, me incluyeron en bala y también en disco. No pude dar lo mejor de mí y me fue terriblemente.

Me sentía mal, había lanzado lo mismo que lanzaba cuando tenía 10 años menos, quería que todo se quedara dentro pero cuando Mamu me quiso consolar, yo empecé a llorar. Yo no podía entender que era otro día malo, lo único que yo me preguntaba era el propósito de entrenar tan duro por más de dos años para regresar y obtener esta clase de resultados, es que ¿acaso no le hacía honor a mi tiempo invertido? ¿acaso no habíamos mejorado ya las técnicas y la fuerza y la potencia?

Esa competencia en Guatemala me dolió en el alma. No era una competencia oficial, pero era una competencia en mis registros que me dolía y me prometí entrenar mejor, más fuerte y con más energía para no sentirme otra vez así.

Fueron más de 6 semanas entrenando fuerte para el Centroamericano Mayor de Atletismo y, ¡gracias a Dios mejoré mi marca de lanzamiento de disco! Lancé 33.07 metros y quedé en sexto lugar. Suena bastante malo pero para mí no lo fue, porque significa que estoy entre las primeras 10 lanzadoras de todo Centroamérica. 🙂

Era todo lo que quería para terminar mi temporada 2016.

En mi mente empecé a bajar el ritmo de todo, ya me merecía un respiro, incluso mi entrenador nos prometió un mes de descanso activo para que practicáramos lo que quisiéramos sin ir al estadio. Mi mente ya estaba asimilando lo que se acercaba.

Sin embargo, no todos los planes se cumplen.

A finales de este año vienen los Juegos Centroamericanos y se celebrarán en Nicaragua. Después del Centroamericano Mayor de Atletismo 2016, la Federación anunció que celebraríamos el Campeonato Nacional de Atletismo. Quizás no lo sepas pero, normalmente, los campeonatos nacionales sirven para elegir a la selección de ese año.

Se me hizo un poco ilógico que lanzaran la competencia para elegir a la selección después de que la selección ya había participado en el centroamericano, pero entendí que no estaban buscando selección de ese año, sino que ya estaban registrando nombres para los Juegos.

El punto que los planes cambiaron y mi cuerpo ya no iba a descansar, sino que tenía que trabajar al mismo ritmo por 8 semanas más. Ritmo que mi cuerpo no aguantó.

Un martes fuimos a lanzar. Entré al círculo. Empecé a girar y mi rodilla izquierda no dio más. Me regresé cojeando a mi casa esperando que al día siguiente estuviese mejor.

No lo estuvo.

Me tardé más de 10 minutos en pararme de mi cama para ir al baño en la mañana. Sobra decir que lloré mucho por la incertidumbre. Me pregunté si podría caminar bien después, si me había quebrado algo, si se me había salido el líquido, me pregunté tantas cosas y me quedé en cama todo el día.

Y el siguiente día, también.

Iba a regresar a mis entrenos la semana siguiente pero fue imposible, el dolor no paró.

Pensando que algún hueso estuviese mal, fui a que me tronaran la rodilla en las clínicas para los atletas. Momentáneamente me sentí mejor, pero a la media hora el dolor regresó.

Pensando que algún ligamento o tendón estuviera resentido, fui donde un kinesiólogo a que me deshiciera las pelotitas en mis piernas. Al día siguiente me dolían las piernas y la rodilla.

A los días me di cuenta que podía doblar la rodilla, que me dolía solo en ciertas posiciones y cuando ejercía presión sobre ella o le llegaba algún tipo de impacto. Como la podía doblar y no me dolía doblarla, di gracias a Dios sabiendo que el dolor no era por el líquido.

Quise tener más cuidado con la rodilla y con mis articulaciones, en general, pero no quería perder mis avances en el deporte y en mi bienestar, así que empecé a buscar opciones para practicar algo que no tuviera impacto en mis rodillas en lo que terminaba el año. Al fin y al cabo, pensé, tendría todo el 2017 para lograr un pase a ser seleccionada para los Juegos.

Cursos gratis en la Ciclovía del Boulevard Constitución.

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Estiraba cuidadosamente en mi cama antes de levantarme, hacía todos los estiramientos que yo me podía sin seguir ningún orden en específico.

A los días, llegó mi madre contándome que había visto un póster en el transporte público que contaba sobre un deporte que ella quería practicar desde hace mucho, porque las personas adultas asiáticas lo practican y cuentan que se sienten bien. Lo mejor es que ese curso era los días que ella podía ir, en un lugar cercano a la casa, que solo era un día a la semana y demasiado temprano como para interferir en sus asuntos. Además, era gratis porque era un programa de gobierno. Me hablaba del TaiChi.

El TaiChi trata de hacer movimientos mayúsculos en cámara lenta para aumentar la fuerza y la resistencia pero sin agitar la respiración. Requiere de mucha concentración pero sobretodo mucha estabilidad. Algo de lo que yo no podía hacer alarde en ese momento.

Al final de contarme todo sobre el TaiChi me dijo: ¡y también van a dar yoga!

Me había quedado mucho miedo de practicar yoga de nuevo y más sabiendo que ahora, no solo podía ganar una lesión, sino que yo ya iba lesionada. Pero también pensé que necesitaba más estiramientos para llegar a la rodilla sin lastimarla más. Así que tomé la decisión de ir pero salirme de la clase de inmediato si me pedían hacer alguna inversión.

Llegamos a la primera clase y me confortó saber que se puede practicar yoga por más de una hora sin hacer equilibrio. Pasamos casi 40 minutos con los pies en el tapete y los otros 15 sentados o arrodillados. Mi rodilla me dolió en dos posiciones, así que no quise explorar más en esas dos posiciones, pero por lo demás, me gustó mucho saber que no puse en peligro mi vida y que, potencialmente, estaba estirando para hacerle un bien a mi rodilla y a mi cuerpo.

A la siguiente semana regresé y llevé a una compañera de Atletismo que vive cerca de mi casa con la que ya había platicado sobre yoga: Andrea.

Y a la siguiente semana regresé, también. Y fue así hasta que mi Universidad y sus múltiples parciales no me lo permitieron.

Opciones alternativas al Yoga de los domingos.

Ya que la Universidad era la que no me permitía ir al Yoga de los domingos, pensé que intentar practicar algo suave en la Universidad, antes o después de clases, era una opción para mí. Afortunadamente encontré un boletín de cursos de natación para principiantes. ¡Estaba de suerte porque yo no podía nadar y andaba buscando opciones sin impacto en las rodillas!

Estaba emocionadísima por iniciar pero pospusieron el curso tantas veces que sentí que estaba perdiendo el progreso de la mejora en mi rodilla.

Siendo honesta, jamás busqué videos en YouTube sobre Yoga porque, el tan solo acto de ir a investigar en medio de un semestre y hacer selección de videos, descubrir si me gusta o no el estilo de la persona que está dando la clase o saber si no va a hacer cosas avanzadas, como la parada de manos en la que casi me quiebro el cuello y eso, suena cansado y pérdida de tiempo que necesito para estudiar.

Sin embargo, las cosas siempre se dan sin que uno las ande buscando. Un día estaba revisando mi Instagram y me apareció una foto de una chica practicando yoga. En el instante no pensé nada más allá de lo aparente, solamente me gustó la foto porque ella tiene buen gusto para elegir lugares y leggings, me llamó la atención porque no era flaca, la chica de la foto era como yo.

Instayogi.

A la siguiente semana, apareció otra foto similar. Una chica practicando yoga con un paisaje impresionante y unos leggings hermosos. Era la misma. Ya eran dos fotos que me gustaban de ella. Fui a revisar su perfil y me di cuenta que todas sus fotos eran relativas al yoga o la vida sana, ya que había tenido obesidad por muchos años. La empecé a seguir.

Pensé que si yo no podía ir a las clases de Yoga y seguir la secuencia de la maestra, podría intentar hacer una versión modificada de las poses que ella subiera. Al fin y al cabo, lo que yo necesitaba era estirar un poco para ir disminuyendo el dolor en mi rodilla y recuperarme.

Pero como te digo, las cosas siempre se dan sin que uno las ande buscando.

Ella subió una secuencia muy simple sobre cómo poner tu cabeza cerca de las rodillas. Tocar el suelo estando parada no me da problemas, para nada. Pero acercar mi cabeza a las rodillas es otro pisto. Así que vi el video como 10 veces para recordar todos los pasos. Me puse una licra y me fui a la sala a intentar hacerlo. Me iba a tomar menos de 5 minutos. Hice la secuencia y me acerqué bastante. 🙂

¡Me emocioné muchísimo! Me emocioné tanto que quise tomarme un video haciendo esa secuencia y agradecerle a ella por enseñármela. Cuando lo iba a hacer, me di cuenta que esa secuencia simple formaba parte de un reto de yoga por 15 días en el que ella era una de las anfitrionas.

Participé en el reto porque quería aprender más secuencias, quería practicar más poses y quería conocer más personas que estuvieran en sintonía. Esto es fácil de conseguir. Muchos de los retos, si no es que todos los retos, tienen un hashtag específico que todas las personas que quieran formar parte deben de utilizar. Si quieres conocer a las personas que estén formando parte del reto, solo le tienes que dar clic al hashtag y podrás ver todas las fotografías que se están subiendo.

Como mi mayor motivación era aprender y disfrutar las secuencias y las nuevas poses, solamente participé y no hice caso a todas las reglas del reto. Pero como no soy una persona que hace las cosas a medias, me propuse que en los siguientes retos me pondría las pilas para participar al 100.

La mafia de las yoginis en Instagram.

Los retos de Instagram son un poco cansados. La mayoría de veces no te dan la lista de las poses que tendrá el reto, así que tienes que estar pendiente de las anfitrionas para ver cuál es la pose del día, sacarte una foto, subirla, etiquetarla con el hashtag oficial, etiquetar a las marcas que patrocinan el reto y etiquetar a las anfitrionas que lideran el reto. Y también mencionarlas en tu pie de foto.

Ya si quieres ser buena compañera, pues vas a revisar el hashtag para darle me gusta a las fotos de otras participantes del reto.

Hacer eso todos los días es cansado porque sabes que no puedes subir una foto cualquiera por diversión. Tienes que subir una foto digna de ser vista por jueces que son mil veces más avanzados en la práctica que tú, que tienen mejor sentido de la iluminación y la fotografía, que conocen sus ángulos, poses e inversiones y, que sobretodo, les encantan los colores y paisajes vistosos.

Al menos te queda la satisfacción de que, después de tanto ajetreo, las anfitrionas andan viendo las fotos de todas y, cuando atinás al ángulo correcto, le dan me gusta a tu foto y sentís que no estás participando por gusto.

Aunque sí estás participando por gusto.

Te voy a contar, más o menos, cómo son los retos de yoga en Instagram.

Cierto grupo de marcas por X o Y motivo necesitan llegar a más personas, así que contactan a personas influyentes en su rubro: las futuras anfitrionas. Les dan cierto monto de dinero y les ofrecen producto para rifar a cambio de obtener muchos seguidores nuevos y muchas interacciones nuevas… que al final, en teoría, les dejaría muchos compradores nuevos.

Porque cuando uno empieza a vender un producto siempre piensa que solo falta que me vea más gente para vender más.

Entonces, las anfitrionas tienen en sus manos el monto por hacer su trabajo de influyente y el producto que rifarán entre las participantes de la dinámica para que más personas conozcan la calidad de dicha marca.

Las anfitrionas, que son más de 5 la mayoría de veces, preparan un reto temático, eligen poses que tengan alguna relación con el tema, lo aderezan como quieran para hacerlo divertido (piden disfraces, decoraciones navideñas, poses para abrir el pecho por el mes del amor, etc.), diseñan la invitación oficial al reto con la imagen y las palabras de bienvenida, reglas, anfitriones y marcas.

Las reglas son muy similares todo el tiempo:

  1. Publicar la imagen de la invitación en tu cuenta sin candado.
  2. Invitar a dos amigas, como mínimo, mencionándolas en los comentarios de la invitación en la cuenta de la anfitriona o en el pie de foto de la imagen que publicaste en tu cuenta.
  3. Utilizar el hashtag oficial del reto para que te encuentren fácilmente.
  4. Publicar todos los días que dure el reto una foto tuya haciendo la pose correspondiente.
  5. Por supuesto, seguir a todas las marcas que patrocinan el reto (que son más de 5, también), mencionarlas en todos los pie de foto que publiques y etiquetarlas a todas en tus fotos.
  6. Y, como las anfitrionas necesitan seguir siendo consideradas líderes, también tienes que seguirlas a ellas, mencionarlas y etiquetarlas.
  7. Ya lo mencioné pero, revisar que tu cuenta no tenga candado porque si no tu participación no cuenta.

Hay unos retos que se ponen más intensos y te piden que desarrolles todo un tema en el pie de foto y que después hagas las menciones y etiquetas correspondientes. Lo que no saben muchas yoginis es que Instagram bloquea las publicaciones dónde mencionas a más de 10 personas en tu pie de foto, así que tener un reto con 11 cuentas para mencionar (que es el promedio), es una locura.

Al final, las anfitrionas eligen las cuentas ganadoras bajo criterios indiscutidos y publican una imagen con los nombres de las que ganaron.

En el primer reto que participé realmente no le tomé importancia a las ganadoras. Recuerdo haberme metido en sus cuentas y maravillarme por lo increíbles que eran sus fotografías y lo populares que eran.

En el segundo reto esperé con ansias ese cartelito y  las ganadoras fueron, también, cuentas con fotografías muy definidas, con muchos seguidores, es decir, muy populares.

Cuando en el tercer reto ocurrió lo mismo, fui a hacer un cruce de datos y noté un patrón. Pero pensé que era mi imaginación. Así que lo dejé descansar.

Cuando en el cuarto reto ocurrió lo mismo, empecé a hacer una investigación más detallada.

Para el quinto y último reto del que formé parte pude anticipar quién iba a ganar sin necesidad de esperar el día del cartel.

Y sí que me tuvieron esperando porque se tardaron más de tres meses en publicar a las “ganadoras”. Tuve que ir a escribirles a todas las anfitrionas para decirles que no habían publicado nada sobre el reto tal y que me gustaría saber quiénes eran las afortunadas.

Al siguiente día de mi mensaje directo, publicaron la imagen con una disculpa por la tardanza y ganaron exactamente las 5 personas que había predicho que lo harían.

Podrás creer que soy una obsesionada o que soy una envidiosa pero no es el caso. Lo que pasa es que soy muy detallista y no me gustan las mentiras.

Las personas que ganaban no lo hacían por que sus fotos fuesen increíbles o porque fueran populares (que digamos que es eso lo que buscan las marcas), las personas que ganaban eran las mismas 20 personas que a la siguiente semana eran anfitrionas de otros retos.

Entre esas mismas 20 personas se rolaban las marcas, los retos, el dinero y el producto.

La mentira no es solo para la marca que espera llegar a más personas y que gentilmente ofrece dinero para anfitrionas y producto para participantes, la mentira es también para las que toman parte en el reto que gentilmente apartan tiempo para subir fotografías, darle publicidad a las marcas y aumentar la cuenta de seguidores de las anfitrionas.

Entre ellas se quedan con todo, con el dinero y con el producto. Y al final, crean cuentas alternas para vender los productos que no les gustaron o que ya no quieren usar, porque acumulan tanta ropa y les llega ropa nueva casi cada semana que finalmente se hartan de usar la misma en tres fotos. Y hacen la cuenta alterna para vender porque saben que las marcas están pendiente de sus publicaciones y que tomarían como ofensa que ellas vendieran algo que les regalaron para futuros compradores nuevos, evitando así futuros posibles negocios para hacer otra campaña u otro reto.

Así que, al final, el producto que quizás hubieras ganado tú, lo terminas pagando tú y recibiéndolo usado.

Cuando las participantes se dan cuenta de que todo el esfuerzo y la ilusión fue en vano, van y dejan de seguir a las marcas porque ¿para qué seguir a una marca que nunca vas a conocer o que ninguna de tus conocidas usa para poder notar su calidad? No tiene chiste.

Y aunque las participantes terminan con el corazón roto por pensar que no son lo suficientemente buenas en la práctica, en la fotografía o en la edición; los que terminan peor son las marcas que quedan sin dinero, sin seguidores y sin ventas.

Al fin y al cabo, la siguiente semana habrá otro reto y otras 5 tipas que forman parte de la mafia serán las nuevas anfitrionas, tú puedes ilusionarte otra vez sin problemas.

Aceptación, paciencia y verdad.

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Después de toda esta investigación, decidí cortar mi participación en los retos de yoga en Instagram. Este tipo de prácticas sobrepasa la frontera del respeto y la espiritualidad. Y yo no quiero formar parte de un circo de mentiras.

En su lugar, prefiero seguir cuidando de mi cuerpo y aceptarlo en las condiciones que actualmente está, con lesiones, con lonjas, con flexibilidad en algunos sitios e inflexibilidad en otros.

Gracias a Dios ya puedo caminar sin problemas, incluso puedo trotar un poco y mi rodilla soporta esa presión y más. Cada día encuentro mejores posturas para tener mi espalda erguida y mi talón de Aquiles derecho está cediendo un poco en el dolor.

Ahora practico una o dos poses al día e intento tener una sesión larga una vez a la semana en la intimidad de mi hogar.

A veces pongo algunos videos de secuencias específicas (como el saludo a la luna) y otras veces leo libros de Yoga para profundizar más en el conocimiento, saber qué pose ayuda con qué parte del cuerpo y para conocerme en otra dimensión que jamás tuve oportunidad.

Me alegra encontrar publicaciones científicas de que el yoga ayuda con la circulación, digestión y con la tranquilidad emocional. Me alegra saber que el yoga no es una práctica religiosa y puede hasta no ser espiritual. El yoga y sus beneficios pueden ser meramente mecánicos, corporales y tranquilizantes sin llegar al punto de ser una fanática de las energías, los chakras y los cantos extraños.

Aún me queda mucho que aprender, leer e investigar pero hasta el momento el yoga no interfiere con mi religión de ninguna forma, así que seguiré practicándolo bajo la aceptación, la paciencia y la verdad. ❤

ZEN PENCILS » 186. My spirit is a roaring sea

I’m born to ride the crashing wave
To conquer each challenge anew
Ready to fight, forever brave
Ready to face a foe like you

Out from the shadows you appear
And steal me from my sheltered home
The day has come, the day we fear
Now I must face you on my own

You have me now, you didn’t ask
Lust and greed your only reason
But all that strength is just a mask
Stripped away, I see you demon

Your stench, your breath, your icy touch
Are not enough to close my eyes
And through the pain I know this much
I’ll never be your helpless prize

So we begin our violent dance
You have the rage, but no control
Don’t you realise there is no chance
Against the thunder of my soul?

Beyond the darkness into light
Is a warrior breaking free
Did you think that I would not fight?
I had no doubt, I count on me

Beyond my pain beyond my fear
For no one will I bend a knee
My heart is fire, my mind is clear
My spirit is a roaring sea

Source: ZEN PENCILS » 186. My spirit is a roaring sea

Juegos Centroamericanos y del Caribe Veracruz 2014 por Canal Once

Hoy inician los Juegos Centroamericanos y del Caribe Veracruz 2014. Y no podría estar más contenta de recibir una noticia así por parte de Canal Once.

Justamente hoy en la mañana venía hablando con un amigo después de entrenar. Le decía que es realmente triste que no haya mucha cobertura en los deportes, apartando totalmente el tema del dinero, sentía que los medios ni la afición están interesadas en el deporte. Solo cuando son Juegos Olímpicos las personas se emocionan, antes no. Que para muestra un botón: la selección infantil y juvenil c de atletismo de El Salvador está compitiendo en Costa Rica en este mismo instante y las únicas personas que lo saben son los que practicamos atletismo y los papás de los niños que fueron. Me sentí muy triste.

Y justo por eso es que estoy ahorita que no me aguanto la emoción por contarte que Canal Once sí va a hacer cobertura oficial de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Veracruz 2014. ¡UN MEDIO SE VA A DEDICAR A VER TODAS LAS COMPETENCIAS EN VERACRUZ! Continue reading

¿Qué se siente nadar en el Mar Muerto?

Tú no “nadas” en el Mar Muerto, solo flotas. Preferiblemente, hazlo sobre tu espalda, acostado o sentado.

De lo que todos hablan (y que es verdad) es que la flotación es muy significativa y puedes literalmente “sentarte” en el agua. Es realmente muy bonito. Aparte de eso, como los minerales y el nivel de sal son muy altos, el agua se siente un poco aceitosa aún después de que te secas (a menos que tomes una ducha rápida). También, el agua es considerablemente tibia y el piso de muchos lugares aledaños está cubierto de cristales de sal y escarcha de sal.

Intenta evitar sumergirte en el agua (o tan siquiera poner tu cara en el agua) para prevenir la más salada y desagradable irritación en tus ojos. También, si tienes heridas abiertas o rozaduras en la piel sentirás picazón. No “pruebes” el agua, es extremadamente salada y se siente aceitosa. Y, por favor, no orines o defeques en el agua, a menos que desees tener un sentimiento de quemazón horrible dentro de ti. Continue reading