Mi historia con el yoga.

Mi historia con el yoga es un poco extraña puesto que, sin saberlo, ya tenía algunas bases para practicarlo. De mis 10 a 13 años practiqué gimnasia artística. A partir de los 13 practiqué atletismo y era requerido estirar antes y después de cualquier entreno ¡especialmente los días de pesas! A medida fui desarrollándome, me empezó a doler la espalda y hacía ciertos movimientos para aliviar esos dolores antes de dormir. Y cuando salía a caminar mucho, me decía mi madre que pusiera mis pies en la pared para descansar y ayudar a la circulación. Todas estas situaciones eran yoga pero yo no sabía nada.

La persona que me acercó al yoga.

Fue hasta el 2012 que tuve un acercamiento más profundo con el yoga. Yael Farache escribió una entrada sobre el Yoga para escépticos y contaba que desde hacía 4 años que ella lo practicaba regularmente y mencionaba algunos beneficios que ella ha obtenido de practicarlo, como alinear su columna y cocinar con el olfato. Me llamó mucho la atención lo de la columna ya que mi espalda me duele muchas veces por la mala postura que yo tengo y otras veces porque carga más peso del que debe.

Intenté hacer una pose que se veía sencilla porque quería iniciar ese proceso de alinear mi columna bien. Empecé por una inversión con tres puntos. La verdad es que no tengo ni idea de como se llama porque los nombres son sánscritos pero ponés tus manos, codos y tu cabeza en el suelo y, de alguna forma que no logré comprender en ese entonces, levantás los pies hasta hacer como una parada de manos pero con los codos y cabeza apoyados.

Quizás lo peor no fue intentar hacer esa pose la primera vez que quería iniciarme en el yoga. Lo peor fue que la hice en un colchón delgado que me dieron en Campus Party y sin apoyarme en ningún lado. Sobra decir que esa pose terminó mal.

Gracias a Dios mi cuerpo estaba entrenado para reaccionar rápidamente. Mi mentón se metió en mi pecho para rodar y no caer de polongón pero mi cuello me dolió tanto que me quedé tendida en el suelo y me puse a llorar. No del dolor, sino de pensar qué significaba ese dolor. ¿Me habré roto algo? ¿Podré levantar mi cabeza cuando quiera pararme? ¿Podré moverme sin problemas a partir de ahora? ¿Necesitaré ponerme una prótesis en el cuello?

Me pasaron mil cosas por la cabeza pero quizás la que más importaba era que nunca iba a practicar yoga otra vez.

La búsqueda de deportes sin impacto en las rodillas.

El año pasado fue una temporada bastante extraña en atletismo. De repente, el estadio en el que entreno tenía miles de eventos y las competencias de lanzamientos se posponían o simplemente no ocurrían para mi categoría. Competí una tan sola vez y mejoré mi marca, ¡gracias a Dios!

Luego, los directivos se dieron cuenta de esto y mandaron a la selección mayor de atletismo a Guatemala a un chequeo, me incluyeron en bala y también en disco. No pude dar lo mejor de mí y me fue terriblemente.

Me sentía mal, había lanzado lo mismo que lanzaba cuando tenía 10 años menos, quería que todo se quedara dentro pero cuando Mamu me quiso consolar, yo empecé a llorar. Yo no podía entender que era otro día malo, lo único que yo me preguntaba era el propósito de entrenar tan duro por más de dos años para regresar y obtener esta clase de resultados, es que ¿acaso no le hacía honor a mi tiempo invertido? ¿acaso no habíamos mejorado ya las técnicas y la fuerza y la potencia?

Esa competencia en Guatemala me dolió en el alma. No era una competencia oficial, pero era una competencia en mis registros que me dolía y me prometí entrenar mejor, más fuerte y con más energía para no sentirme otra vez así.

Fueron más de 6 semanas entrenando fuerte para el Centroamericano Mayor de Atletismo y, ¡gracias a Dios mejoré mi marca de lanzamiento de disco! Lancé 33.07 metros y quedé en sexto lugar. Suena bastante malo pero para mí no lo fue, porque significa que estoy entre las primeras 10 lanzadoras de todo Centroamérica. 🙂

Era todo lo que quería para terminar mi temporada 2016.

En mi mente empecé a bajar el ritmo de todo, ya me merecía un respiro, incluso mi entrenador nos prometió un mes de descanso activo para que practicáramos lo que quisiéramos sin ir al estadio. Mi mente ya estaba asimilando lo que se acercaba.

Sin embargo, no todos los planes se cumplen.

A finales de este año vienen los Juegos Centroamericanos y se celebrarán en Nicaragua. Después del Centroamericano Mayor de Atletismo 2016, la Federación anunció que celebraríamos el Campeonato Nacional de Atletismo. Quizás no lo sepas pero, normalmente, los campeonatos nacionales sirven para elegir a la selección de ese año.

Se me hizo un poco ilógico que lanzaran la competencia para elegir a la selección después de que la selección ya había participado en el centroamericano, pero entendí que no estaban buscando selección de ese año, sino que ya estaban registrando nombres para los Juegos.

El punto que los planes cambiaron y mi cuerpo ya no iba a descansar, sino que tenía que trabajar al mismo ritmo por 8 semanas más. Ritmo que mi cuerpo no aguantó.

Un martes fuimos a lanzar. Entré al círculo. Empecé a girar y mi rodilla izquierda no dio más. Me regresé cojeando a mi casa esperando que al día siguiente estuviese mejor.

No lo estuvo.

Me tardé más de 10 minutos en pararme de mi cama para ir al baño en la mañana. Sobra decir que lloré mucho por la incertidumbre. Me pregunté si podría caminar bien después, si me había quebrado algo, si se me había salido el líquido, me pregunté tantas cosas y me quedé en cama todo el día.

Y el siguiente día, también.

Iba a regresar a mis entrenos la semana siguiente pero fue imposible, el dolor no paró.

Pensando que algún hueso estuviese mal, fui a que me tronaran la rodilla en las clínicas para los atletas. Momentáneamente me sentí mejor, pero a la media hora el dolor regresó.

Pensando que algún ligamento o tendón estuviera resentido, fui donde un kinesiólogo a que me deshiciera las pelotitas en mis piernas. Al día siguiente me dolían las piernas y la rodilla.

A los días me di cuenta que podía doblar la rodilla, que me dolía solo en ciertas posiciones y cuando ejercía presión sobre ella o le llegaba algún tipo de impacto. Como la podía doblar y no me dolía doblarla, di gracias a Dios sabiendo que el dolor no era por el líquido.

Quise tener más cuidado con la rodilla y con mis articulaciones, en general, pero no quería perder mis avances en el deporte y en mi bienestar, así que empecé a buscar opciones para practicar algo que no tuviera impacto en mis rodillas en lo que terminaba el año. Al fin y al cabo, pensé, tendría todo el 2017 para lograr un pase a ser seleccionada para los Juegos.

Cursos gratis en la Ciclovía del Boulevard Constitución.

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Estiraba cuidadosamente en mi cama antes de levantarme, hacía todos los estiramientos que yo me podía sin seguir ningún orden en específico.

A los días, llegó mi madre contándome que había visto un póster en el transporte público que contaba sobre un deporte que ella quería practicar desde hace mucho, porque las personas adultas asiáticas lo practican y cuentan que se sienten bien. Lo mejor es que ese curso era los días que ella podía ir, en un lugar cercano a la casa, que solo era un día a la semana y demasiado temprano como para interferir en sus asuntos. Además, era gratis porque era un programa de gobierno. Me hablaba del TaiChi.

El TaiChi trata de hacer movimientos mayúsculos en cámara lenta para aumentar la fuerza y la resistencia pero sin agitar la respiración. Requiere de mucha concentración pero sobretodo mucha estabilidad. Algo de lo que yo no podía hacer alarde en ese momento.

Al final de contarme todo sobre el TaiChi me dijo: ¡y también van a dar yoga!

Me había quedado mucho miedo de practicar yoga de nuevo y más sabiendo que ahora, no solo podía ganar una lesión, sino que yo ya iba lesionada. Pero también pensé que necesitaba más estiramientos para llegar a la rodilla sin lastimarla más. Así que tomé la decisión de ir pero salirme de la clase de inmediato si me pedían hacer alguna inversión.

Llegamos a la primera clase y me confortó saber que se puede practicar yoga por más de una hora sin hacer equilibrio. Pasamos casi 40 minutos con los pies en el tapete y los otros 15 sentados o arrodillados. Mi rodilla me dolió en dos posiciones, así que no quise explorar más en esas dos posiciones, pero por lo demás, me gustó mucho saber que no puse en peligro mi vida y que, potencialmente, estaba estirando para hacerle un bien a mi rodilla y a mi cuerpo.

A la siguiente semana regresé y llevé a una compañera de Atletismo que vive cerca de mi casa con la que ya había platicado sobre yoga: Andrea.

Y a la siguiente semana regresé, también. Y fue así hasta que mi Universidad y sus múltiples parciales no me lo permitieron.

Opciones alternativas al Yoga de los domingos.

Ya que la Universidad era la que no me permitía ir al Yoga de los domingos, pensé que intentar practicar algo suave en la Universidad, antes o después de clases, era una opción para mí. Afortunadamente encontré un boletín de cursos de natación para principiantes. ¡Estaba de suerte porque yo no podía nadar y andaba buscando opciones sin impacto en las rodillas!

Estaba emocionadísima por iniciar pero pospusieron el curso tantas veces que sentí que estaba perdiendo el progreso de la mejora en mi rodilla.

Siendo honesta, jamás busqué videos en YouTube sobre Yoga porque, el tan solo acto de ir a investigar en medio de un semestre y hacer selección de videos, descubrir si me gusta o no el estilo de la persona que está dando la clase o saber si no va a hacer cosas avanzadas, como la parada de manos en la que casi me quiebro el cuello y eso, suena cansado y pérdida de tiempo que necesito para estudiar.

Sin embargo, las cosas siempre se dan sin que uno las ande buscando. Un día estaba revisando mi Instagram y me apareció una foto de una chica practicando yoga. En el instante no pensé nada más allá de lo aparente, solamente me gustó la foto porque ella tiene buen gusto para elegir lugares y leggings, me llamó la atención porque no era flaca, la chica de la foto era como yo.

Instayogi.

A la siguiente semana, apareció otra foto similar. Una chica practicando yoga con un paisaje impresionante y unos leggings hermosos. Era la misma. Ya eran dos fotos que me gustaban de ella. Fui a revisar su perfil y me di cuenta que todas sus fotos eran relativas al yoga o la vida sana, ya que había tenido obesidad por muchos años. La empecé a seguir.

Pensé que si yo no podía ir a las clases de Yoga y seguir la secuencia de la maestra, podría intentar hacer una versión modificada de las poses que ella subiera. Al fin y al cabo, lo que yo necesitaba era estirar un poco para ir disminuyendo el dolor en mi rodilla y recuperarme.

Pero como te digo, las cosas siempre se dan sin que uno las ande buscando.

Ella subió una secuencia muy simple sobre cómo poner tu cabeza cerca de las rodillas. Tocar el suelo estando parada no me da problemas, para nada. Pero acercar mi cabeza a las rodillas es otro pisto. Así que vi el video como 10 veces para recordar todos los pasos. Me puse una licra y me fui a la sala a intentar hacerlo. Me iba a tomar menos de 5 minutos. Hice la secuencia y me acerqué bastante. 🙂

¡Me emocioné muchísimo! Me emocioné tanto que quise tomarme un video haciendo esa secuencia y agradecerle a ella por enseñármela. Cuando lo iba a hacer, me di cuenta que esa secuencia simple formaba parte de un reto de yoga por 15 días en el que ella era una de las anfitrionas.

Participé en el reto porque quería aprender más secuencias, quería practicar más poses y quería conocer más personas que estuvieran en sintonía. Esto es fácil de conseguir. Muchos de los retos, si no es que todos los retos, tienen un hashtag específico que todas las personas que quieran formar parte deben de utilizar. Si quieres conocer a las personas que estén formando parte del reto, solo le tienes que dar clic al hashtag y podrás ver todas las fotografías que se están subiendo.

Como mi mayor motivación era aprender y disfrutar las secuencias y las nuevas poses, solamente participé y no hice caso a todas las reglas del reto. Pero como no soy una persona que hace las cosas a medias, me propuse que en los siguientes retos me pondría las pilas para participar al 100.

La mafia de las yoginis en Instagram.

Los retos de Instagram son un poco cansados. La mayoría de veces no te dan la lista de las poses que tendrá el reto, así que tienes que estar pendiente de las anfitrionas para ver cuál es la pose del día, sacarte una foto, subirla, etiquetarla con el hashtag oficial, etiquetar a las marcas que patrocinan el reto y etiquetar a las anfitrionas que lideran el reto. Y también mencionarlas en tu pie de foto.

Ya si quieres ser buena compañera, pues vas a revisar el hashtag para darle me gusta a las fotos de otras participantes del reto.

Hacer eso todos los días es cansado porque sabes que no puedes subir una foto cualquiera por diversión. Tienes que subir una foto digna de ser vista por jueces que son mil veces más avanzados en la práctica que tú, que tienen mejor sentido de la iluminación y la fotografía, que conocen sus ángulos, poses e inversiones y, que sobretodo, les encantan los colores y paisajes vistosos.

Al menos te queda la satisfacción de que, después de tanto ajetreo, las anfitrionas andan viendo las fotos de todas y, cuando atinás al ángulo correcto, le dan me gusta a tu foto y sentís que no estás participando por gusto.

Aunque sí estás participando por gusto.

Te voy a contar, más o menos, cómo son los retos de yoga en Instagram.

Cierto grupo de marcas por X o Y motivo necesitan llegar a más personas, así que contactan a personas influyentes en su rubro: las futuras anfitrionas. Les dan cierto monto de dinero y les ofrecen producto para rifar a cambio de obtener muchos seguidores nuevos y muchas interacciones nuevas… que al final, en teoría, les dejaría muchos compradores nuevos.

Porque cuando uno empieza a vender un producto siempre piensa que solo falta que me vea más gente para vender más.

Entonces, las anfitrionas tienen en sus manos el monto por hacer su trabajo de influyente y el producto que rifarán entre las participantes de la dinámica para que más personas conozcan la calidad de dicha marca.

Las anfitrionas, que son más de 5 la mayoría de veces, preparan un reto temático, eligen poses que tengan alguna relación con el tema, lo aderezan como quieran para hacerlo divertido (piden disfraces, decoraciones navideñas, poses para abrir el pecho por el mes del amor, etc.), diseñan la invitación oficial al reto con la imagen y las palabras de bienvenida, reglas, anfitriones y marcas.

Las reglas son muy similares todo el tiempo:

  1. Publicar la imagen de la invitación en tu cuenta sin candado.
  2. Invitar a dos amigas, como mínimo, mencionándolas en los comentarios de la invitación en la cuenta de la anfitriona o en el pie de foto de la imagen que publicaste en tu cuenta.
  3. Utilizar el hashtag oficial del reto para que te encuentren fácilmente.
  4. Publicar todos los días que dure el reto una foto tuya haciendo la pose correspondiente.
  5. Por supuesto, seguir a todas las marcas que patrocinan el reto (que son más de 5, también), mencionarlas en todos los pie de foto que publiques y etiquetarlas a todas en tus fotos.
  6. Y, como las anfitrionas necesitan seguir siendo consideradas líderes, también tienes que seguirlas a ellas, mencionarlas y etiquetarlas.
  7. Ya lo mencioné pero, revisar que tu cuenta no tenga candado porque si no tu participación no cuenta.

Hay unos retos que se ponen más intensos y te piden que desarrolles todo un tema en el pie de foto y que después hagas las menciones y etiquetas correspondientes. Lo que no saben muchas yoginis es que Instagram bloquea las publicaciones dónde mencionas a más de 10 personas en tu pie de foto, así que tener un reto con 11 cuentas para mencionar (que es el promedio), es una locura.

Al final, las anfitrionas eligen las cuentas ganadoras bajo criterios indiscutidos y publican una imagen con los nombres de las que ganaron.

En el primer reto que participé realmente no le tomé importancia a las ganadoras. Recuerdo haberme metido en sus cuentas y maravillarme por lo increíbles que eran sus fotografías y lo populares que eran.

En el segundo reto esperé con ansias ese cartelito y  las ganadoras fueron, también, cuentas con fotografías muy definidas, con muchos seguidores, es decir, muy populares.

Cuando en el tercer reto ocurrió lo mismo, fui a hacer un cruce de datos y noté un patrón. Pero pensé que era mi imaginación. Así que lo dejé descansar.

Cuando en el cuarto reto ocurrió lo mismo, empecé a hacer una investigación más detallada.

Para el quinto y último reto del que formé parte pude anticipar quién iba a ganar sin necesidad de esperar el día del cartel.

Y sí que me tuvieron esperando porque se tardaron más de tres meses en publicar a las “ganadoras”. Tuve que ir a escribirles a todas las anfitrionas para decirles que no habían publicado nada sobre el reto tal y que me gustaría saber quiénes eran las afortunadas.

Al siguiente día de mi mensaje directo, publicaron la imagen con una disculpa por la tardanza y ganaron exactamente las 5 personas que había predicho que lo harían.

Podrás creer que soy una obsesionada o que soy una envidiosa pero no es el caso. Lo que pasa es que soy muy detallista y no me gustan las mentiras.

Las personas que ganaban no lo hacían por que sus fotos fuesen increíbles o porque fueran populares (que digamos que es eso lo que buscan las marcas), las personas que ganaban eran las mismas 20 personas que a la siguiente semana eran anfitrionas de otros retos.

Entre esas mismas 20 personas se rolaban las marcas, los retos, el dinero y el producto.

La mentira no es solo para la marca que espera llegar a más personas y que gentilmente ofrece dinero para anfitrionas y producto para participantes, la mentira es también para las que toman parte en el reto que gentilmente apartan tiempo para subir fotografías, darle publicidad a las marcas y aumentar la cuenta de seguidores de las anfitrionas.

Entre ellas se quedan con todo, con el dinero y con el producto. Y al final, crean cuentas alternas para vender los productos que no les gustaron o que ya no quieren usar, porque acumulan tanta ropa y les llega ropa nueva casi cada semana que finalmente se hartan de usar la misma en tres fotos. Y hacen la cuenta alterna para vender porque saben que las marcas están pendiente de sus publicaciones y que tomarían como ofensa que ellas vendieran algo que les regalaron para futuros compradores nuevos, evitando así futuros posibles negocios para hacer otra campaña u otro reto.

Así que, al final, el producto que quizás hubieras ganado tú, lo terminas pagando tú y recibiéndolo usado.

Cuando las participantes se dan cuenta de que todo el esfuerzo y la ilusión fue en vano, van y dejan de seguir a las marcas porque ¿para qué seguir a una marca que nunca vas a conocer o que ninguna de tus conocidas usa para poder notar su calidad? No tiene chiste.

Y aunque las participantes terminan con el corazón roto por pensar que no son lo suficientemente buenas en la práctica, en la fotografía o en la edición; los que terminan peor son las marcas que quedan sin dinero, sin seguidores y sin ventas.

Al fin y al cabo, la siguiente semana habrá otro reto y otras 5 tipas que forman parte de la mafia serán las nuevas anfitrionas, tú puedes ilusionarte otra vez sin problemas.

Aceptación, paciencia y verdad.

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Después de toda esta investigación, decidí cortar mi participación en los retos de yoga en Instagram. Este tipo de prácticas sobrepasa la frontera del respeto y la espiritualidad. Y yo no quiero formar parte de un circo de mentiras.

En su lugar, prefiero seguir cuidando de mi cuerpo y aceptarlo en las condiciones que actualmente está, con lesiones, con lonjas, con flexibilidad en algunos sitios e inflexibilidad en otros.

Gracias a Dios ya puedo caminar sin problemas, incluso puedo trotar un poco y mi rodilla soporta esa presión y más. Cada día encuentro mejores posturas para tener mi espalda erguida y mi talón de Aquiles derecho está cediendo un poco en el dolor.

Ahora practico una o dos poses al día e intento tener una sesión larga una vez a la semana en la intimidad de mi hogar.

A veces pongo algunos videos de secuencias específicas (como el saludo a la luna) y otras veces leo libros de Yoga para profundizar más en el conocimiento, saber qué pose ayuda con qué parte del cuerpo y para conocerme en otra dimensión que jamás tuve oportunidad.

Me alegra encontrar publicaciones científicas de que el yoga ayuda con la circulación, digestión y con la tranquilidad emocional. Me alegra saber que el yoga no es una práctica religiosa y puede hasta no ser espiritual. El yoga y sus beneficios pueden ser meramente mecánicos, corporales y tranquilizantes sin llegar al punto de ser una fanática de las energías, los chakras y los cantos extraños.

Aún me queda mucho que aprender, leer e investigar pero hasta el momento el yoga no interfiere con mi religión de ninguna forma, así que seguiré practicándolo bajo la aceptación, la paciencia y la verdad. ❤

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Convocatoria para la 4ª Muestra de Libro de Artista MUAC

El MUAC convoca nuevamente a creadores a participar en la 4ª Muestra de Libros de Artista con la intención de seguir contribuyendo en la producción, divulgación y reflexión de esta práctica, así como en la difusión del trabajo del Centro de Documentación Arkheia.

Esta muestra, sin fines de lucro, tiene el objetivo de abrir un espacio de diálogo entre artistas, curadores, académicos y públicos interesados en el tema partiendo de preguntas como: ¿qué es un libro de artista?, ¿cuál es el panorama de producción y distribución actual?, ¿cuáles son sus fronteras y cómo éstas se desdibujan frente a otros soportes del arte y el mundo editorial?

En paralelo a la muestra se presentará una mesa de trabajo y asesoría entre los exponentes y expertos en el tema en la que se reflexionará sobre el libro de artista en la actualidad desde el ámbito académico y artístico.

Como cada año, esta propuesta se llevará a cabo en el marco de la Fiesta del Libro y la Rosa que organiza la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM, que en esta ocasión llega a su 8a edición.

Todo esto ocurre en el MUAC, el Museo Universitario Arte Contemporáneo ubicado en el Centro Cultural Universitario de Ciudad Universitaria.

Para iniciar el proceso y selección de trabajo, se deben de seguir las bases de la convocatoria.

Bases de la convocatoria para la 4ª Muestra de Libros de Artista MUAC.

  • La convocatoria está abierta a artistas y creadores cuya práctica está orientada a la creación de libros de artista y sus posibles desbordamientos.
  • Se recibirán trabajos individuales o colectivos. Cada artista o colectivo podrá presentar a concurso hasta 3 obras.
  • Los interesados en participar en la muestra deberán enviar por correo electrónico (publicosycomunidades@muac.unam.mx) un archivo en formato .pdf en el que se incluya:
    • Fotografías del proyecto que se somete a concurso (libro completo).
    • Breve descripción del mismo (no más de 2500 caracteres* con espacio).
    • Semblanza del creador o de los creadores y datos personales: nombre o pseudónimo con el que participa, vinculación institucional y teléfono de contacto.
  • Se recibirán materiales hasta el 1 de marzo a las 14:00 horas. No se recibirán trabajos extemporáneos.
  • El jurado estará integrado por artistas, curadores y especialistas, quienes seleccionarán las obras que participarán en la muestra.
  • Los resultados se informarán vía correo electrónico el 31 de marzo, posteriormente se publicarán en la página del museo: http://www.muac.unam.mx
  • La muestra se llevará a cabo en el Museo Universitario Arte Contemporáneo los días 22 y 23 de abril de 11:00 a 15:00. Es requisito indispensable que los artistas autores de las obras estén presentes en todo momento y participen activamente en el diálogo con públicos y en las actividades en torno a la muestra.
  • Cada artista deberá transportar y montar diariamente su obra y cualquier otro material requerido para su presentación. El museo no podrá alojar ni responsabilizarse de los libros exhibidos fuera de los horarios de la muestra.
  • El espacio de exhibición será en el Ágora del MUAC y se asignarán los lugares a cada artista de manera equitativa de acuerdo al orden en que se hayan recibido los trabajos y al número de artistas participantes.
  • Participar en esta convocatoria significa estar de acuerdo con los lineamientos de la muestra antes señalados, mismos que se deben cumplir a cabalidad.
  • El fallo del jurado es inapelable.

Muchísimas gracias al MUAC por la información para realizar esta nota. ❤

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Participa en el Premio Universitario IAB México 2017

El Premio Universitario IAB México es una categoría especial para estudiantes universitarios que tengan la capacidad de crear una estrategia publicitaria para competir y destacarse en la industria.

Si alguna vez pensaste que podías hacer un mejor trabajo al hablar de una aerolínea y que la marca no estaba tomando en cuenta aspectos importantes que son valiosos para los usuarios, esta es la oportunidad de competir y demostrar tu talento entre los líderes de la industria digital.

Esta competencia es larga, así que te dejo una lista con las fechas que debes de recordar:

  • Hasta el 20 de Febrero: Inscripción de casos en etapa regular.
  • Del 21 de Febrero al 20 de Marzo: Inscripción de casos en etapa tardía.
  • 14 de Abril: Publicación de Shortlist.
  • 24 al 28 de Abril: Sesiones de mentoring con los finalistas.
  • 4 al 5 de Mayo: Sesión de deliberación.
  • 17 de Mayo: Ceremonia de premiación.

Ya que anotaste todas las fechas importantes en tu agenda, te comparto las direcciones importantes que tienes que revisar constantemente por si existen cambios en el futuro:

Lo que tienes que hacer para participar es:

  1. Registrar a tu equipo (2 a 3 personas).
  2. Realiza tu pago (estos datos sensibles están en la página oficial).
  3. Envía tu comprobante de pago por correo electrónico a mariana@iabmexico.com y eventos@iabmexico.com.
  4. Recibe el brief y la documentación correspondiente (adelanto: trabajarás en una campaña publicitaria para Aeroméxico USA y aquí puedes leer más acerca de ellos).
  5. Inscribe tu video que sea de 2 minutos máximo.

Requisitos:

  • Ser estudiante de Mercadotecnia, Publicidad, Comunicación, Diseño o afín.
  • Tener más de 18 años.
  • Formar un equipo de mínimo 2 personas o máximo 3 personas.
  • Inscribir tu caso.

Después de este punto, tendrás que esperar a la publicación de la Shortlist mencionada en las fechas importantes.

El equipo ganador del Premio Universitario IAB México 2017 recibirá:

  1. Un reconocimiento en impresión 3D.
  2. Un boleto para el congreso IAB Conecta 2017 por integrante.
  3. Becas para Digital Days de IAB México por Integrante.
  4. Una constancia de participación por integrante.

La participación en este premio tiene un costo de $522MXN si te inscribes antes del 20 de Febrero (etapa regular) y de $638MXN si te inscribes desde el 21 de Febrero al 20 de Marzo (etapa tardía). Todos los precios ya incluyen IVA.

Este premio está dirigido hacia futuras figuras de la publicidad digital en México que quieran presentar la mejor campaña publicitaria para Aeroméxico USA.

Por si quieres tener un pequeño resumen de la marca antes de ir a investigar más en los enlaces que te pegué arriba, te cuento.

Aeroméxico es la aerolínea más grande de México, opera con +600 vuelos diarios, cubre +80 ciudades en 3 continentes y su principal centro de operaciones se encuentra en la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

 

The first cover: Is it ok if I design my book cover?

I created my first successful product in just 10 days. I realized the creation process is as valuable as the product itself and I want to share it. Welcome to the Making-of The Mini-Guide for Writing a Super Complete Post in 20 Minutes.

This post is part of the new series on my blog, the Making-of The Mini-Guide! (All the chapters are here).

The book cover: Is it ok if I design my book cover?

Short answer: yes, it’s ok if you design your book cover.

Long answer: Yes, that’s my first cover right there. I did it by myself and I’m not that proud of the first result to be honest. It looks so cluttered.

But that’s the good part of that cover, I did it and that was only the first edition.

I know that my design skills aren’t my strongest skill, but I knew I could pull something off because I wanted it to be really flat and simple. As every logo and icon is now. You just have to look at your phone to notice that’s the trend: simple and flat.

Having that in mind, I just had to decide what to add to the cover, and as you can see, I decided to add EVERYTHING. And it doesn’t look that great. But that not so great cover is a start and there’s only one way from here: forward.

So I kept playing with the fonts and their thickness. I deleted the url and added my logo. Then deleted the logo. Then, played with my name and its position, then deleted it. And playing here, moving there, I came up with a not-so-bad final cover that I’m actually proud of!

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What a difference from the first cover, huh!?

Truth is, if you want to do something, no matter what it is, if you have the set of skills to do it and you know you will be patient with the result, you should do it. I give myself permission to fail at the first attempts of the design of my things because I don’t see myself as a designer, but I know that if I push hard enough, I can pull something off.

If you don’t have the time to fail several attempts or if you don’t have the patience, hire somebody who will be happy to help you. You’ll both win.

Talking about winning. After Gumroad announced me as the Small Product Lab Winner, I decided to change the cover. I mean, who wouldn’t be proud to show that your book won a prize, right!?

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This post is part of the new series on my blog, the Making-of The Mini-Guide where I share everything I know about writing books! (If you want to read all the past chapters go here).

The Mini-Guide for Writing a Super Complete Post in 20 Minutes was created under the Small Product Lab July 2015 hosted by Gumroad. I’m forever grateful with Gumroad and Small Product Lab for those 10 days.

If you want to read the next chapter of the Making-of The Mini-Guide when is ready, join here:http://kath.pw ❤

The right platform: Where should I write my book?

I created my first successful product in just 10 days. I realized the creation process is as valuable as the product itself and I want to share it. Welcome to the Making-of The Mini-Guide for Writing a Super Complete Post in 20 Minutes.

This post is part of the new series on my blog, the Making-of The Mini-Guide! (All the chapters are here).

The right platform: Where should I write my book?

My thoughts about the right tools is pretty clear. But the actual writing needs its own chapter, and not because I’m suggesting some kind of tool but because I work in modules. It’s just the way I’m wired.

I don’t have a right platform. I have three and even though all of them are for writing, each one has a specific function.

My first platform is a sketchbook. You might already know this since in the blank page and in the writing plan is shown.

I write the ideas, modules, projects, index, the plan, everything that’s strikeoutable goes here.

Questions, notes, the parts of the book, the structure and even those little loose ideas that I’m still deciding if incorporate or not to the book.

I could say that everything that’s about the conception of the book goes in a sketchbook.

All that creative brainstorm where I’m translating the book from my brain to an actual written plan to follow needs to be in a sketchbook.

Also the first two paragraphs or more if I feel like it.

My second platform is Google Docs. I know! The most simple editor available is where I write my book. There’s a reason to it: It does the job. Well, two reasons: It doesn’t have distractions.

I can just open a doc, write the two paragraphs I wrote in my sketchbook and just keep writing until my fingers hurt.

I like writing all the book content in Google Docs. I apply just basic formats when needed, like bold or italic or titles to distinguish sections.

My third platform is Microsoft Word. Having the content written, I just need to make it prettier. I like to struggle with design and templates at the end because it’s a time I take to also editing the content at the same time.

Hey, tomorrow is my birthday! I’m turning 26. 🙂 As a celebration, you can get The Mini-Guide for Writing a Super Complete Post in 20 Minutes with a 26% discount! https://gum.co/MWsPD/happybirthday

This sale ends on April 12th, 2016 at 23:59 so get The Mini-Guide with an amazing discount now! https://gum.co/MWsPD/happybirthday 😀

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The Right Tools: What do I need to write a book?

I created my first successful product in just 10 days. I realized the creation process is as valuable as the product itself and I want to share it. Welcome to the Making-of The Mini-Guide for Writing a Super Complete Post in 20 Minutes.

This post is part of the new series on my blog, the Making-of The Mini-Guide! (All the chapters are here).

The Right Tools: What do I need to write a book?

To write a book you need pencil and paper. Maybe an eraser. That’s all you need. So if you have that or more, you can write a book.

I think, sometimes, we’re expected to have the best quality in our tools, since it’s our profession, since we’re using them everyday. But, I beg to differ this time, the approach I have with tools is the same I have with audience.

Work with what you have. If it’s not the best tool, but you have the tool, make the most out of it.

You shouldn’t wait to have the best tool to start working.

I must confess there were countless days where I really though my blog would be updated more often if I had a MacBook. Or that my selfies would be greater if I had a Canon. Or that my books would be sold more often if I know more about photoshop or any design program (more about this in the next chapter, I promise).

But guess what? I’ve never had a MacBook and I’m actually updating less. In fact, I had no computer for a month and I had to write from my phone, and that didn’t stop me. And it’s good.

My selfies are not greater with a Canon. I got one. A digital one. But I still took my selfies with my frontal VGA camera. And they’re not greater. And it’s good.

My books were not more sold because of their design (I know, I’m still shocked about this one). And they’re selling. And it’s good.

It is what it is. If you have something now, work with that now. If you don’t have a computer and have a typewriter, well, use that typewriter. From pencil and paper up are the right tools to write a book.

Never think that because you don’t have the tools the cool kids have, your work has less value.

Here’s the thing. When you buy a book, you’re not buying the tool it was made with. You buy the words and what those make you feel.

I had doubts about my tools at first, but then I remembered that my audience wanted to read my knowledge and wanted me to help them to save time writing. They couldn’t care less about the tools I used to write this book.

I have the same feeling about my university tools, I don’t know why sometimes I feel like if I had more recent tools or more expensive tools, my grades would be better. But when I realize what I really use in the hard work, you’ll notice none of that matters. I just need a marker to my books, a pen to draw or calculate stuff, a pencil to make tests. And that’s basically how I get a grade. No need of fancy stuff.

If a tool does the work, then so be it.

You’re not the stuff you use, your work is made of brains. Tools ONLY make it easier, but not get it done. Brains get it done.

I know you may have better tools than mine, or may have worse but done a better job. That’s because our minds work differently because of what we’ve lived, and not because of the tools. Remember, tools are made with one purpose and that purpose is for every tool. Pencils draw lines and that’s their purpose. But you may draw a square and I may draw a circle. The pencil did their work, but it was our brain doing the magic.

The tools that made it easier to create this book were: a 15″ HP laptop, a sketchbook, a Kindle Keyboard, an HP printer, a box of pens and pencils and a Canon camera.

But what created the book was my experience of living at Mexico for several years on my own, the system I created for me to write quickly while living abroad and the time my fingers needed to translate the idea in my mind to a readable text in Google Docs.

This post is part of the new series on my blog, the Making-of The Mini-Guide where I share everything I know about writing books! (If you want to read all the past chapters go here).

The Mini-Guide for Writing a Super Complete Post in 20 Minutes was created under the Small Product Lab July 2015 hosted by Gumroad. I’m forever grateful with Gumroad and Small Product Lab for those 10 days.

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The Writing Plan: What’s the best kept secret about writing a book?

I created my first successful product in just 10 days. I realized the creation process is as valuable as the product itself and I want to share it. Welcome to the Making-of The Mini-Guide for Writing a Super Complete Post in 20 Minutes.

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The Writing Plan: What’s the best kept secret about writing a book?

The best kept secret about writing books is that books are not written by inspiration but organization. Inspiration gives ideas but organization brings the book to life. I’m sorry, there’s no trick* or magic, it’s just organization and hard work.

I want to share my Writing Plan.

I like to work with everything I have, this is why my Writing Plan it seems basic, but I swear there’s no tricks behind a book. It’s just me, my computer and all the tools I have in a certain order.

The big areas of my Writing Plan are:

  • Write the book (green).
  • Write the landing page (purple).
  • Publish it in my galleries (pink).
  • Write bonuses for early buyers (aqua).
  • Publish it in the 3 places with higher conversion rates for presale (orange).
  • Publish it in every social media channel I’m a part of for presale (blue).

Once I decided what my big areas are, I like to divide those big areas into simple tasks. It’s just easier for me to read “create the perfect title” than “write the book” for example.

One thing I like to be clear about is I like to start the presale stage when I have the content ready. I just like to be sure that, when the launch date comes, I have at the very least the content already written.

Many other people like to start the presale when they have the idea, and that’s ok. It’s just a matter of organization in their own writing plan. They just decided to write and publish the landing page first and then write the book.

Also, I know I might be a little bit conservative here but I like to make things with the tools I already have. For example, I don’t like doing ads but because I feel it’s more organic to share what I’m creating with the people who already show interest. Sometimes, I like to be more about what I have now instead of dreaming of the possibilities.

Maybe I could reach a bigger audience with ads or maybe I could annoy them by making ads and interrupt them while they’re reading something they’re interested in. That’s a doubt that I don’t have the time to answer when my focus is to write a book.

That’s why I decided to publish in every social media channel I have, because if someone took the time to click that follow button is because they truly want to know something about me. I feel better talking to real people who have shown real interest.

If running ads fits you, do it, add it to your writing plan and forget about what I said.

*I know I said there’s no trick but I like to reward myself and that might be a trick I’m using to accomplish every task in the Writing Plan. I love desserts like crazy and everytime I finish a big area, I reward myself with a dessert! Maybe it’s not the trick you were waiting for but rewarding myself with a treat has helped me feel like a winner who’s making steady progress.

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The Perfect Name: How to best name my product?

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The Perfect Name: How to best name my product?

I had to share my product with the world even though I didn’t even started to creating it. It was a difficult task because naming things, whether it’s products or posts or emails is complicated. Or at least I feel it complicated.

I ended up just describing it because I thought that maybe I could find a better name later. I figured the naming and sharing shouldn’t become an obstacle, if I took too much time on this, it would start feeding my anxiety, so I just called it – while I found a better name – a checklist to write a super complete post in 20 minutes for busy bloggers only.

And I posted it like that the first time. And it worked because it called someone’s attention. Which was a good thing, but let’s face it, it wasn’t a strong name.

This person told me: “I’m not a busy blogger but I’d love to save some time so I can focus on creating”.

That’s when I knew I couldn’t call the busy bloggers’ attention because they’re busy, they don’t have time for cross out a checklist, but the people who is looking to save time creating could find my checklist useful! And what’s even more amazing, people who is looking to save time creating will happily invest 30 minutes or less in reading a guide.

That checklist evolve into a mini-guide and then, the name and the motto finally made an appearence in my life.

I’d create The Mini-Guide for Writing a Super Complete Post in 20 Minutes and I’d help creators save time writing to spend it on the things they really want.

Thinking backwards, what really happened was this: I presented the idea of my product and then used the words the right audience used to describe it.

Do not confuse this with a poll, I didn’t ask them to help me find names, I didn’t ask them what sounds better nor what they feel about it nor if they feel like buying it.

I just presented the idea of my future product and they commented about that idea.

If you’re stuck with the name of your product, just write what is it, what does it do and who does it help. Present it to some people and read carefully their comments, you might have described it accurately but they’re the ones who are using the right words that’ll resonate with more people.

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The Mini-Guide for Writing a Super Complete Post in 20 Minutes was created under the Small Product Lab July 2015 hosted by Gumroad. I’m forever grateful with Gumroad and Small Product Lab for those 10 days.

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